Extraviados | OPCIONES Y DECISIONES por Francisco Javier Chávez Santillán - LJA Aguascalientes
18/05/2024

Entramos a la fase de arranque de las campañas políticas y, con ella, presenciamos el despliegue de insignias y banderas que cada contingente competidor ha preparado, para salir al ancho y vasto campo del territorio nacional, con el fin de ir clavando sus marcas, y desde ellas reclamar sus respectivos espacios conquistados, con el fin de reivindicar sus causas como las legítimas y ganadoras de la voluntad de la nación. Punto inicial que, supuestamente, nos permitiría a los ciudadanos-electores contemplar sus respectivos emblemas en plenitud de color y definición; porque, aún no han sido mellados en el campo de batalla, ni sufrido aún los embates y recusaciones del partido contrario. Por ello brillan los colores y se hacen sonoras la voces de los mutuos desafíos. 

Ya hemos conocido los vibrantes y bien sonorizados circuitos virtuosos del lenguaje opositor en voz de su líder Xóchitl Gálvez. En esta semana, ya comenzaron a resonar las insignias de la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum. Cuya cadena comunicativa no está llegando de manera consonante con el campo ocupado por el grupo en el poder; se denotan asonancias -no vinculadas- y en alguna medida ciertas disonancias, entre el repiqueteo desde Palacio Nacional y la casa de campaña del equipo de trabajo de su confirmada candidatas. Me explico. 

En mi anterior artículo (“Aves del mismo plumaje”, LJA.MX, 15/02/2024), contrasté la emisión del equipo de campaña como la tersa, bien temperada, de admirable orden lógico interno, apegada al espíritu francés de ideas claras y distintas, de juicios categóricos en apariencia incontrovertibles, declaratoria; a modo de una  excelentemente pulimentada arquitectura mental. Versus:  

La visión del jefe de la nación. quien soslaya la ortodoxa e impecable línea de trabajo del propio cuarto de guerra, hecha pública bajo una irrupción estentórea y abrupta, mediante la emisión de sus 20 proyectos de reforma legislativa que acababa de imponer al Legislativo, apenas de haber concluido la fase electoral de precampañas. 

De manera que aquella consonancia del dulce sueño de una noche de verano en Versalles, fue abruptamente alterada por la intempestiva e intrusiva emisión del jefe moral del colectivo morenista, mediante el símbolo personalísimo de su ascendiente sobre el bloque opositor, enderezado específicamente al equipo de trabajo de su candidata Dra. Sheinbaum; en abierto repudio a ese aire donde la continuidad ya no fuera la nota periodística del momento.

Estando así las cosas, quae cum ita sint, me lleva a proponer una hipótesis de trabajo: ¿Será que estamos en presencia de un grave estrabismo, en donde se sobreponen dos imágenes desenfocadas, por un lado lo que quiere ser la nueva formación que llega al poder -entiéndase segundo piso de “transformación”-, o bien, la cruda “continuidad” de lo que ya es, ¿a lo que cambiando será igual? 

Para confirmarla o falsearla elijo, ya no la metodología de juicios críticos, sino la directriz que toma Peter Sloterdijk, por la observación de su fenomenología. Lo que implica un esfuerzo descriptivo de la libre manifestación en la Historia, del evento sujeto a estudio. En  este sentido, inicio por acercarme a un primer corpus discursivo de la candidata Claudia Sehinbaum, que compendia sus: 

Los 15 principios de gobierno de Claudia Sheinbaum: (Fuente: Infobae. 2 de junio de 2024. (EFE/ Isaac Esquivel). https://shorturl.at/erx79). 

– Un gobierno honesto y sin influyentismo ni corrupción.


– Mantendré la división entre el poder económico y político.

– Haremos un gobierno austero con disciplina fiscal.

– Garantizaremos libertades de expresión, de reunión, de concentración y movilización sin usar la fuerza del estado para reprimir. 

– Respetaremos y haremos respetar la libertad política, social y sexual.

– Igualdad sustantiva de las mujeres será garantizada.

– Dedicaremos el presupuesto público para garantizar programas de justicia y programas sociales.

– Promover el desarrollo científico y tecnológico.

– Promoveré derechos culturales

– Seguirá con trenes y otros proyectos.

– Cuidará la soberanía energética con Pemex y CFE

– Protección del medio ambiente y recursos naturales para las próximas generaciones.

– Promoverá soberanía alimentaria y no se sembrará maíz transgénico.

– Facilitará la inversión privada y extranjera.

– Se profundizará la estrategia de seguridad y logros alcanzados. 

Abordar este elenco de “principios” implicaría tener como punto de partida una categorización básica, por ejemplo de prioridad; pero su enunciación a pesar de sumar 15 enunciados, enlazados por “balazos” – viñetas, en términos de edición- no guarda una ordenación de tal naturaleza. Siendo, por ejemplo, profundizar la estrategia de seguridad, último enunciado, pero el problema número uno desde la percepción ciudadana, o ¿de a deveras queda en esa posición jerárquica?  Sin duda, sería una ordenación problemática, sin coherencia temática. 

Lo que, para su correcta observación, nos permite inducir la asociación de enunciados de la misma índole, para poder inferir la identidad de su naturaleza propia, para contrastarla con la de otros grupos o clases. Esquema para lo que propongo su primera clasificación respecto de las conocidas tres esferas de un sistema estatal: a) Política; b) Económica; c) Social/Cultural. Bajo tal supuesto, tenemos: 

  1. a) Política.- Un gobierno honesto y sin influyentismo ni corrupción; – Se profundizará la estrategia de seguridad y logros alcanzados. 
  2. b) Económica.-  Mantendré la división entre el poder económico y político. – Haremos un gobierno austero con disciplina fiscal. – Dedicaremos el presupuesto público para garantizar programas de justicia y programas sociales. – Seguirá con trenes y otros proyectos. – Cuidará la soberanía energética con Pemex y CFE. – Protección del medio ambiente y recursos naturales para las próximas generaciones. – Promoverá soberanía alimentaria y no se sembrará maíz transgénico. – Facilitará la inversión privada y extranjera. 
  3. c) Social/Cultura.- – Garantizaremos libertades de expresión, de reunión, de concentración y movilización sin usar fuerza del estado para reprimir. – Respetaremos y haremos respetar la libertad política, social y sexual. – Igualdad sustantiva de las mujeres será garantizada. – Promover el desarrollo científico y tecnológico. – Promoveré derechos culturales. 

Y apostilla que estas políticas intentan mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. 

1.- Descripción teleológica (fines a perseguir) de estas ideas rectoras de Política Pública. 

Primera. En la esfera Política, privilegia un gobierno de puertas abiertas, dispuesto a la competencia de los mejores, y con apego a la rectitud del Derecho. Su rectoría administrativa ordenará el aparato gubernamental a un estilo de gobernanza equitativa. No se define hacia un cambio de Cuarta Transformación. En materia de seguridad se refiere de manera ambigua a la profundización de la “estrategia”, no va a la guerra, y se desliza hacia la inercia de lo que ya se hizo. Notas propias de un “revisionismo” tecno-práctico que no necesariamente es “continuidad”, sino reedición.

Segunda. En la esfera Económica. El compromiso de mantener la división entre los factores económicos y políticos, ojalá no fuera un mal presagio de ahondar la exclusión explícita del sector empresarial del mandato gubernamental, tal como López Obrador la ejerció; ya que sólo la mantuvo en la retórica discursiva, pero al final, pactó acuerdos “non sanctos” con señalados agentes preponderantes del Capital. 

Lo anterior, con notable afectación a lo esencial: el pacto Fiscal fundamental para la recta formación del Capital y construcción del Tesoro de la Nación; en vez de privilegiar literalmente “el atesoramiento” de los mayores capitalistas -con ventajas orgánicas en la economía – y, en claro detrimento de la reedición del capital-Laboral y de la formación propia de la clase trabajadoras, y del capital productivo. Esta sí, una forma hipócrita de evitar a toda costa la Reforma Fiscal que es imperativa, ya, en el México de hoy. El acento en los Programas Sociales, delinea un régimen político de “Bienestar”, pero sin abatir las causas profundas de la desigualdad social; el enfoque de supuesto desarrollo, desde o a partir de “la carestía” es un eslogan vacío y efímero de la exaltación populista al pueblo pobre, contra los “oligarcas” de la “derecha”; a los que ya sumó sin fundamento y desbocadamente a todas las clases medias y aspiracionistas del país. 

Pésimo presagio sería éste de “continuidad”. Cuya inviabilidad es evidente aun para el cuarto de guerra versallesco. He aquí, un excelente ejemplo del estrabismo congénito al oficialismo, en este esquema de relevo gubernamental. 

Tercera, la Esfera Social/Cultural. Las libertades tanto individuales como sociales son materia consagrada de nuestra Constitución Política. No están a debate, mucho menos a su expulsión de la Carta Magna. Ha sido, sobre todo en el último tercio del gobierno López-Obradorista, el objeto de su implacable ataque; que antepone a la supuesta primacía de su “investidura presidencial”. Tan desbocada hybris o soberbia de sus reales facultades, no tienen asidero alguno en su primera magistratura. Ha pretendido ser el poder sobre todos los poderes del Estado, transgrediendo explícitamente los límites Constitucionales. 

En este apartado no vemos expresión alguna del continuismo de su hegemonía absoluta sobre el Estado Mexicano, la supresión que plantea del federalismo innato a la Revolución Mexicana, probablemente su mayor incoherencia con ese movimiento histórico, hace caso omiso de por lo menos un siglo que tomó a México Independiente para la refundación de sus Estados libres y soberanos de la Constitución de 1857; incluyendo a uno como el de Aguascalientes, y cuyo fundamento quedó sellado en el Pacto de la Unión de la Constitución de 1917. Un siglo ya de preexistencia a sus devaneos autoritarios y dictatoriales. 

Es en este punto nodal que observamos la notoria divergencia entre el equipo de relevo de su gobierno pretendidamente “continuista”, que en realidad acusa una visión “de transformación con cambio”… Todo aquello que el gran comendador de Palacio pateó de arriba a abajo, hoy pretende ser restañado, mediante un discreto rescate. Un “segundo piso a la transformación”. Digámoslo explícitamente, no aparece en el catálogo de los 15 principios, el mapa de rutas a seguir para ser coherente con el continuismo dogmático de AMLO. 

Para claridad y precisión, pongámoslo en una alegoría. El proyecto Sheinbaum et Alii, Associated, así como está postulado en 15 tesis de trabajo, se asemeja más a un mapa de 15 rutas para un distribuidor vial, multiniveles, que tiene señaladas perfectamente su avenidas de escape, pero no trazados su puntos de confluencia. Es un mapa imaginario de avenidas en fuga, sin puntos de cruzamiento o encuentro y, por tanto, de auténtica convergencia. 

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