Benditas campañas electorales | Trabalenguas jurídico y político por Óscar Rodrigo Castañeda Martínez  - LJA Aguascalientes
22/05/2024

Desde el primer minuto del día uno de marzo iniciaron las campañas electorales -federales-, es decir, la búsqueda por la Presidencia de la República y Congreso de la Unión, las cuales están acompañadas de cualquier tipo de ocurrencias por parte de sus candidatas o candidatos, con la intención de agradar a los electores y, de paso, obtener los votos necesarios para ganar la elección. 

Según recuerdo, las ocurrencias a las que me refiero no son un tema nuevo de estas campañas electorales, desde décadas pasadas se han presentado; por ejemplo, en la campaña presidencial del año 2000, el entonces ex candidato a la presidencia Francisco Labastida Ochoa, dio un toque diferente a su campaña con el éxito musical llamado “Ni Temo, Ni Chente” compuesto e interpretado por el divo de Juárez, Juan Gabriel, lamentablemente y pese a lo jocoso de la canción, no fue suficiente para que Pancho ganara la elección. 

Otro de esos candidatos que se voló la barda con sus ocurrencias fue el aguascalentense Gabriel Arellano, durante su campaña -2016- como candidato independiente a la gubernatura del Estado de Aguascalientes, sorprendió a propios y extraños con su spot de campaña titulado “¡estoy hasta la madre pero hasta la madre, hasta la madre!”. Claro que su polémico spot únicamente le valió una serie de críticas nada favorecedoras, sin dejar de mencionar que con todo y su lenguaje florido, el resultado en la elección fue desastroso.

Pero lo ocurrido hace unos días en la campaña de Xóchitl Gálvez es digno de la peor parafernalia política, vaya que estampar con su sangre un documento donde se compromete a no eliminar los programas sociales, argumentando que su sangre es lo más valioso que tiene, es sinónimo de deshonestidad y mero circo político, considerando que los programas sociales desde hace un par de años tienen la categoría de rango constitucional; es decir, no se puede parafrasear un derecho reconocido en la Constitución, es tanto como prometer que en México no se aplicará la pena de muerte, cuando esta última ya fue abolida. 

El polémico pacto de sangre comienza diciendo lo siguiente: “Por la vida de mis hijos y el recuerdo de mis antepasados hago este juramento…” y concluye de la siguiente manera: “Yo Xóchitl Gálvez Ruíz, cuando asuma el honroso cargo de presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, no tocaré ni permitiré que se reduzcan o eliminen los programas sociales que hoy son un derecho de las y los mexicanos”. 

Comprometer a los hijos, a los antepasados, los derechos de las y los mexicanos y firmar con sangre, provocó reacciones y opiniones entre los otros candidatos, Claudia Sheinbaum únicamente señaló que debe haber seriedad en las campañas a fin de que se conozcan las verdaderas propuestas, en tanto que Álvarez Maynez tildó de “payasada” el acto de Gálvez. 

Ahora que si de payasadas hablamos, la del candidato al senado de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, Manuel Huera Ladrón de Guevara, es una muestra de ello, este candidato inició su campaña con un ritual brujo aprovechándose de las nobles creencias que existen en Catemaco, Veracruz, en el cual según las tradiciones, el primer viernes de marzo se abre un portal energético para la realización de rituales y hechizos para beneficio de sus creyentes, no para aprovecharse del electorado. 

Como diría el ex presidente Felipe Calderon “haiga sido como haiga sido” las campañas electorales hasta ahora mostradas están fuera de todo contexto legal, cierto es que la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales otorga una gama de derechos a los aspirantes -ahora candidatos-, entre los que se encuentra el “realizar actos para promover sus ideas y propuestas con el fin de obtener el apoyo ciudadano para el cargo al que desea aspirar”. 

No obstante, la propia Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales también le impone obligaciones a los aspirantes, una de ellas es “conducirse con respeto irrestricto a lo dispuesto en la Constitución y en la presente Ley…”. Se trata de un respeto que contiene varias aristas, no propiamente para con los otros aspirantes o candidatos, sino también para los electores. 


Ese respeto obedece al hartazgo de los mexicanos de ver una y mil veces más campañas sin propuestas reales o incumplidas, sin conflictos en Chiapas resueltos, sin líderes de los carteles detenidos, sin responsables de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, sin sistemas de salud como los de Dinamarca, sin candidatas o candidatos de calidad que sepan responder a las exigencias de un país cada vez más hundido en la inseguridad, el desempleo y la corrupción. 

El próximo 2 de junio será crucial para México, o se avanza o se retrocede, aún falta conocer las propuestas del resto de los candidatos a gobernador, diputados locales y presidentes municipales, si es lo mismo de siempre, recibiremos exactamente lo mismo, o sea “nada de nada” a menos que ese viejo estigma de los políticos se rompa en esta nueva elección y ahora cumplan sus promesas, lo sé, es un sueño guajiro, pero se vale soñar o imaginar cosas chingonas -sabias palabras del Chicharito Hernández- en fin, sólo nos queda esperar los resultados.

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