Disputa por la vida | Opciones y decisiones por Francisco Javier Chávez Santillán - LJA Aguascalientes
19/05/2024

La gran burbuja de violencia generada en el entorno social de México, causada fundamentalmente por el irremisible activismo del crimen organizado, ha estado elevando la presión sobre la pared de esa inestable pompa de jabón, al grado que constituye el fenómeno central, axial, de las campañas políticas. Por un México sin Miedo es la divisa de batalla del bloque opositor, que lidera Xóchitl Gálvez, contra la recitación ya cansina de la Dra. Claudia Sheinbaum sobre los propagandísticos resultados obtenidos por la Administración saliente, respecto de que “su estrategia” ha hecho virar la tendencia de los crímenes dolosos hacia la baja. 

Inflexión cantada como merecido logro de lo que -a todas luces- aparece como un pasivo e indolente dejar hacer-dejar pasar/laissez faire-lessez passer (en el sentido más liberal del término) de un gobierno sexenal silente, que se resiste a dar cuentas fehacientes de su rotundo fracaso para detener el avance de las organizaciones criminales en su toma de ínsulas del territorio nacional; perfectamente identificadas; además del inaceptable baño de sangre que registra día a día la efemérides del país, hay que decirlo, atemorizado e impotente. 

Entrando ya al segundo tercio de las contiendas, se impone precisar con toda claridad esta disputa. El gran drama humano de víctimas colaterales, desaparecidos, levantados y los propios asesinados no puede, no debe resolverse en mero discurso nugatorio, evasivo de voltear hacia otra parte o para deslindarse de responsabilidad. Estamos frente a un hecho histórico, perfectamente determinado por el tiempo y el espacio, eventos sociales que pesan y se configuran geopolíticamente como lo que son: fenómenos sociales con identidad y densidad propia. Hechos que no pueden emanar de las bocas excusatorias como humo puro de tabaco y flotar en el espacio indeterminado. 

Si quisiéramos un ejemplo de lo que es la densidad social de un fenómeno histórico, éste el de la violencia e inseguridad es el perfecto. Aclaremos de una vez por todas, una baja estadística marginal (15% o 20%) del suceso en estudio, el curso de los dos últimos años no cambia en nada la deriva del restante 80% como su constante. Y la razón está en el peso del resultado bruto: los eventos duros sumados siguen siendo aterrorizantes, más altos que los arrojados por una guerra como la de Rusia contra Ucrania, como la de Israel contra la Franja de Gaza o Yahadistas; o mayor en diez veces que la mortandad actual en Haití causada por las bandas criminales. Estar acercándonos irresistiblemente a las 200,000 muertes dolosas es signo de pésimo augurio. Ya no digamos del desarreglo territorial que priva para la próxima magna Elección de Junio 2, 2024.

No, definitivamente los datos duros registrados a diario, tanto por medios públicos como por los medios de comunicación privados, no pueden ser acallados por discursos de prensa palaciega; o por la cadena comunicativa a modo del grupo de trabajo de la candidata oficial. Hay que sujetarnos al principio primero de la Bioética Total= ser serios y responsables ante la evidencia Histórica, la irrecusable patencia de Verdad.

Múltiples fuentes, encuadran este delicado asunto de interés general. Hoy cito lo dicho en entrevista de Pablo Majluf con Carlos Matienzo, que titula: #53: Crimen organizado en México: La batalla por la civilización. (Mar. 29, 2024). 

Y expone: México vive una de las peores crisis de violencia en su historia. Está en riesgo la mera existencia del país. Enfrentamos un avance territorial del crimen organizado sin precedentes, la complacencia y complicidad del régimen obradorista, su indolente aproximación de abrazos sin balazos a los señores de la guerra, violencia electoral, militarismo (…)

Carlos Matienzo, abunda: Xóxhitl Gálvez atinó en iniciar su campaña en Fresnillo, Zac. y desglosar el impacto social que tiene en la población civil. Pero, aún no ha logrado traducirlo en propuestas creíbles, que a la gente le hagan sentido para que su propuesta se haga el tema central de la elección. Aún falta posicionarlo como el tema fundamental que es: en términos de Derechos Humanos, propuestas fuertes que hablen de recuperar territorialmente el país. No se ha logrado como tema central en la discusión electoral. Seguramente porque no ha habido la suficiente creatividad, más valor y más audacia, en las campañas, para -no se trata de ser un Bukele, porque son diferentes las condiciones de El Salvador- o el absurdo de una “carcelota”. Urge inducir el contraste de cómo plantear el tema de la inseguridad. Claudia Seheinbaum ha sido muy ambigua, porque ya se ve casi gobernando; Xóchitl atinó en plantearlo bien con un acto simbólico, pero falta fundarlo como un debate serio -no académico-, pero sí de fondo frente al obradorismo.  

Recuperemos. El tema de fondo que da base al punto de partida del debate político en campaña es la vida. Hecho fundamental que, en México, está bajo asedio constante por la violencia que ejerce el crimen organizado. Fenómeno social de primer orden que el régimen obradorista trata de relativizar, mediante la toma de nota “de percepción ciudadana” con tendencia a la baja. Así lo expresó, por ejemplo, Claudia Sheinbaum en entrevista con Ciro Gómez Leyva, en Telefórmula, antes de dar inicio a su campaña en la CDMX. Sin embargo, el fenómeno sociológico de alta letalidad causada por el narco -como está dicho arriba- sigue implacable su curso, al igual que su impronta en no pocos sitios específicos del territorio nacional. 


Esto dicho, vuelvo a remitir su encuadre analítico a la construcción del Marco Teórico que propuse para editar las nuevas Políticas Públicas hacia el régimen por venir post-2024, (Nota mía: LJA.MX, Trilogía militante. Viernes 19 de Enero, 2024).  En que es digno de destacar la perfecta confluencia con una de las tesis centrales de la obra Esferas I, II, III del autor Peter Sloterdijk, quien concibe la descripción del concepto “Esfera” como el ámbito existencial y ambiental que, por definición, protege y procura la vida a su interior. y lo sitúa conceptualmente como el “locus-ci/ lugar”, o espacio en donde se alberga la vida, se le protege, se le conserva, se le desarrolla

Con toda certeza y claridad, Xóchitl Gálvez sitúa precisamente la vida como principio axial de su visión de gobierno. (Cfr. Fuente: Expansión política. Elecciones 2024 Precampañas). Jacques Coste, mié. 17 enero 2024. Voces, Xóchitl Gálvez, ¿vida, verdad y libertad?). Que yo comenté, desde luego, como excelente descripción de la tremenda antítesis encarnada por el ejercicio de gobierno López-obradorista, contra las expectativas ciudadanas más caras y esperadas. Incluso su simbolismo inequívoco por la violencia/inseguridad dice referencia a una “cultura de la muerte”, que nos recuerda aquel ensayo cumbre para América Latina, de Las Armas Ideológicas de la Muerte, de Franz Hinkelammert (1977). 

Afirmación de la vida que puede convertirse en programa de política pública, incorporando una mediación excepcional que sería la nueva Sociología, entendida  como ciencia hermanada con las Cápsulas Espaciales, según razona el filósofo: 

– La disciplina más cercana a esta teoría heterodoxa de la cultura y la civilización puede encontrarse, por el momento, en la astronáutica tripulada, pues en ninguna otra parte se pregunta tan radicalmente por las condiciones técnicas de la posibilidad de existencia humana en cápsulas que mantengan la vida. (Ut supra. Esferas II, Globos. 2004. Loc. 294, y Loc. 564). Como vemos, un par de dígitos fluctuantes a más o menos de la percepción subjetiva humana, están muy lejos de fundamentar un auténtico y serio cambio social, de máxima violencia a un estado de paz social. Es imperativo implantar mecanismos y dispositivos capaces de poner control en una grave disfunción vital. Y estos implican el activo de los grados de fuerza previstos por el Derecho Positivo Mexicano en la aplicación real del Estado de Derecho. 

Y, por ahora, es oportuno rescatar el otro concepto central de la divisa de gobierno de Xòchitl Gálvez que es la libertad. Que se sitúa en contraste con el autoritarismo y el ataque a las instituciones democráticas que empíricamente representa Morena. Ya aludí en mi entrega anterior la declaración abierta, desde la Susbsecretaría de Educación Superior, que propone como destino la organización social de México en torno al comunismo. Claro, bajo un estudiado plan de ir ganando espacios cívicos, sin decir del todo, lo que efectivamente están significando con sus confesas “visiones del mundo”. 

Permítaseme explicar. Principalmente, el presidente en funciones Andrés Manuel, ha venido desarrollando el método -desde luego como agenda oculta- de ir probando los grados de tolerancia social a su discurso cada vez más belicoso y a todas luces autoritario. Principalmente desde que envió al Congreso su multicitado Plan B, de reformas constitucionales, centralmente enfocadas sobre o contra el Poder Judicial, Suprema Corte de Justicia, los órganos de Procuración de Justicia actualmente Fiscalías y el mismo aparato policial -inexistente- pero vigente en la corporación militar de la Guardia Nacional, ha sido implacable en un programado gradualismo, de ir de menos a más tanto en su lenguaje, como en su tono y temperamento autoritario. 

Ahora, ya no hay tapujos de “ir más allá de la Democracia Liberal” y de implantar un régimen más allá del “federalismo revolucionario”. Hay que imponer un gobierno central, con una Constitución a modo, sin contrapesos al poder Ejecutivo, e implantar a la fuerza si es necesario un régimen colectivista, completamente estatizado. Lo deleznable de esta agenda secreta, es que a sabiendas que no cuentan con la base social suficiente para dar un vuelco así a la Historia de México, lo intentan por ahora con la conquista “gradual” de espacios de poder a base de golpes jurídicos “irreversibles” por Mayoriteo en el Congreso. Una vil deformación del aparato Constitucional vigente. 

Afortunadamente, desde el inconsciente colectivo de México se despierta la conciencia histórica de un pasado que ya transitó por allí, y costó mucha sangre, dolor y muerte. En su anticipada defensa, López Obrador, está lanzando la especie de que “la derecha retrógrada” ya planea “un golpe de estado técnico”… ¿A qué viene esta alusión de conceptos? ¿Acaso no son propios de su propio peculio? ¿Acaso el proyecto de vida, verdad y libertad? ¿Le causa tan grave erisipela? A los ojos de un observador atento, esas cartas ocultas están siendo reveladas.

Refrendo el tema que Peter Sloterdijk desarrolla extensamente, (en su Esferas III, Espumas. Esferología plural. Siruela, 2014), el fascismo cuya base hace consistir: “en una interpretación semimoderna del concepto de soberanía del pueblo, en el sentido de un legitimismo repentino por abajo: el pueblo emana de un oscuro centro del hombre, en el que cree estar del todo consigo” (o. cit., Loc. 8901). 

Creo yo que ahora sí, las campañas están tocando los sitios neurálgicos que habrán de definir el México futuro que sí queremos, y el devenir que frontalmente rechazamos. Al decir de Gabriel González-Molina, nos sitúa ante la disyuntiva fundamental: ¿Quién te da? ¿Quién te quita? 

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