Ecoanimalismo: una intersección entre dos enfoques críticos | Ambientalistas por Daniela Alanis Hernández y Victor Hugo Salazar Ortiz - LJA Aguascalientes
19/05/2024

El día viernes 12 de abril del presente año se llevó a cabo la decimoquinta sesión del Seminario Permanente de Ética Ambiental y Animal, que en esta ocasión contó con la participación del Dr. Ernesto Cabrera García, profesor investigador en Filosofía de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, para presentar la conferencia titulada “Ecoanimalismo: de la tensión a la intersección entre dos enfoques críticos”. A lo largo de 40 minutos, el profesor abordó los principales problemas o divergencias existentes entre el ecologismo y el animalismo, las implicaciones en torno a su continua confrontación, así como las posibles alternativas que permitan el consenso entre ambas corrientes, antagónicas en muchos casos.

¿A qué se debe este desacuerdo? El principal punto de conflicto entre el animalismo y el ecologismo reside en el grado de relevancia que los intereses de uno les ceden a los del otro; es decir, mientras que la preocupación por los animales no humanos en tanto individuos es “poca” para el ecologismo, para los animalistas la importancia que se le da al cuidado del medioambiente no está a la par de la que se les da a las especies animales que lo habitan. Por otro lado, el Dr. Cabrera señaló que, a pesar de que ambos son movimientos que abarcan múltiples corrientes o reivindicaciones, para él se trata más de espectros cromáticos o “escalas policromáticas de expresiones que atienden diversos problemas relacionados con los espacios o entornos naturales y con los animales no humanos”. En tanto espectros, el descontento entre el animalismo y el ecologismo ocasionado por la falta de convergencia de ideas deriva de algunas de sus respectivas características centrales, las cuales marcan diferencias entre sus enfoques, sus objetivos y su forma de concebir a los animales y al ecosistema.

El investigador explicó que, mientras que el espectro ecologista se concentra en la situación de los espacios naturales, las poblaciones abióticas del medio ambiente y los problemas relacionados con el calentamiento global, la contaminación, la extinción de especies, etc., el espectro animalista se enfoca en la defensa de los animales no humanos, en tanto busca su reconocimiento como sujetos de derecho y su liberación del abuso por parte de los seres humanos para diversos fines. Otra diferencia relevante es que ambos conciben de manera distinta a los animales: para el ecologismo, se trata de fauna o seres que forman parte de una colectividad biológica más amplia, por lo que no tienen un papel más importante que el del resto de la biosfera; por otro lado, para el animalismo se trata de seres sintientes con los que los seres humanos compartimos nuestra pertenencia al reino Animalia y que merecen este reconocimiento. Además, hay una diferencia en sus escalas axiológicas; es decir, en su forma de valorar a sus respectivos objetos de interés. Así, el ecologismo se basa en dos concepciones: una ecocéntrica y holista, que pone a los espacios naturales por encima de los individuos que los habitan, donde no existen organismos aislados y estos definen su valor en función de lo que aportan al ecosistema, y una concepción humanocéntrica, donde el valor de estos espacios se subordina a los intereses humanos. Por su parte, el animalismo se basa en una concepción sensocéntrica e individualista, sosteniendo que “todos los seres que tienen la capacidad subjetiva de experimentar el mundo”, además de que su valor es intrínseco, no definido por la naturaleza sino por su sintiencia.

La tensión entre ambos espectros se agudiza cuando observamos sus intervenciones “bien intencionadas” en la naturaleza, pues es común que, en aras de proteger sus intereses, pongan en riesgo o dañen al medioambiente o, en su caso, a los animales. Como indicó el Dr. Cabrera, a veces el espectro ecologista tolera “prácticas o industrias que generan sufrimiento animal en tanto que su impacto sobre el medio ambiente no se considere relevante”, y, a su vez, el espectro animalista “condena el sufrimiento y muerte de los animales que generan ciertas prácticas o industrias, pero no las que se generan indirectamente por la devastación de sus hábitats naturales”. Dicho esto, y dada la evidente confrontación que existe entre ambas perspectivas, ¿es realmente posible llegar a un consenso?

Algunas éticas como el biocentrismo, el pragmatismo o la ética de la alteridad han planteado algunas alternativas que permitan unir ambos espectros por medio de una base común de principios; sin embargo, ninguna ha logrado el consenso mayoritario, ya que tanto el animalismo como el ecologismo no están dispuestos a renunciar a sus principios fundamentales ni a sus respectivas visiones, una holista y otra individualista. Así pues, dado que el desacuerdo es inevitable, es probable que, para fin de subsanar la tensión, sea necesaria una reforma profunda de los principios del ecologismo y el animalismo, en la que se tenga que renunciar a algunos de ellos para evitar el choque de intereses o de métodos. Sin embargo, dado que el problema no se limita solo al ecologismo y al animalismo, sino que se extiende a otras corrientes afines a cada movimiento como el ecocapitalismo, el ecofeminismo, el abolicionismo, entre otros, la probabilidad de que exista un consenso se reduce significativamente.

A pesar de que el panorama no pinta bien, el Dr. Cabrera considera que “no solo es posible un consenso entre el ecologismo y el animalismo, sino que de hecho existe en un nivel fundamental”, esto sería posible a través de la intersección de enfoques críticos compatibles entre ambos espectros, ya que resulta que ambos confluyen en su oposición a las malas relaciones humanas con los espacios naturales y otros animales no humanos. Este punto de convergencia, según el investigador, no sólo permitiría un consenso, sino que haría posible la creación de un nuevo espectro que reúna ambas perspectivas en una sola. Así pues, el Dr. Cabrera propone un espectro eco-animalista que se fundamente “en el cuestionamiento de los paradigmas y las prácticas asociadas con la destrucción y explotación masiva de los espacios naturales y los animales no humanos”, de tal modo que se critiquen las actividades que generan daños conjuntos a los sujetos centrales de cada espectro por separado. El animalismo y el ecologismo están en contra del capitalismo y su modelo consumista, el cual afecta directamente a los ecosistemas y animales no humanos, por lo que un enfoque eco-animalista buscará la armonía entre los intereses humanos, el medio ambiente y la vida de otras especies animales.

El Dr. Cabrera concluyó su intervención señalando que no es una obligación que el animalismo y el ecologismo renuncien a sus propias perspectivas particulares, pero sí pueden afirmar sus preocupaciones “en torno a problemas comunes”, de manera que, mediante la crítica conjunta al sistema hegemónico capitalista, puedan cuestionar sus métodos invasivos con el fin de encontrar mejores soluciones a los problemas que afectan tanto a los espacios naturales como a los animales no humanos. Al terminar la conferencia, otros conocedores del tema se mostraron bastante interesados y extendieron la discusión durante varios minutos más, dejando algunas opiniones enriquecedoras para el resto de los asistentes. Como ya es costumbre, los invitamos a que revivan esta interesante conferencia, con todo y el diálogo que se da posteriormente y que no aparece en esta reseña, en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=muPUYn6Yto8.


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