Guadalupe Appendini Romo | Imágenes de Aguascalientes por Carlos Reyes Sahagún - LJA Aguascalientes
14/06/2024

Frecuentemente se relaciona a Guadalupe Appendini con su cónyuge, el dibujante Gabriel Vargas, dios creador de la Familia Burrón, un clásico de la cultura popular de los cómics de los años setenta. Sin embargo Appendini tuvo vida propia, una dilatada trayectoria en el ámbito del periodismo, de tal manera que brilla con luz propia. Prueba de ello es la ingente información que ofrece sobre ella Alberto Carbot en su página de Facebook.

Nacida en Aguascalientes el 19 de mayo de 1932 en Aguascalientes, muy joven se integró a la Cadena García Valseca, pero fue en Excélsior donde su carrera periodística floreció de manera notable. De ascendencia italiana, fue también fundadora junto con otras personas de la Sociedad Dante Alighieri de México, para la promoción de la muy rica cultura italiana, y del Comité de Inmigrantes Italianos en México. En una época fue también representante del Gobierno de Aguascalientes en la ciudad de México.

Derivados de su trabajo periodístico, publicó una serie de libros, entre ellos Aguascalientes, 46 personajes en su historia. En 2019 sufrió una embolia, que desde luego dejó secuelas en su humanidad, enmudeciendo su voz, pero no su porte, sus ojos…

La imagen la muestra en el que fue posiblemente el último homenaje de los muchos que recibió, que el 8 de junio de 2022 se llevó a cabo en el Museo Escárcega, por iniciativa de su creador, el ingeniero Eduardo Escárcega, personaje ejemplar de nuestra comunidad.  

Posiblemente su contribución más trascendente; la más luminosa, sea su investigación sobre la vida y milagros del poeta Ramón López Velarde, cuyo texto se convirtió en un imprescindible para quienes deseen acercarse a la vida del poeta jerezano.

De Guadalupe escribió el excelso Agustín Yáñez, y a propósito de este trabajo: Sólo una sensibilidad femenina … pudo entretejer íntimos laureles de guirnalda exquisita para Ramón, en el foro de su tránsito ascendente de mortalidad a la inmortalidad, con aromosa maceración de medio siglo. 

Es la de Lupe Appendini sensibilidad florecida en el corazón que fue fragua del tenor -tenorio-, barítono y bajo, que raptó a la patria -en Fuensanta- una “cuaresma opaca, sobre un garañón, y con matraca, entre los tiros de la policía”…

Lupe Appendini … mexicana esencial, que fue cortando lauros -y azahares-, a cada paso de su periplo emocional, tras las huellas iniciales, ambientales del vate (adivino), que supo ahondar el ser en sí presente y futuro de la nación.

La guirnalda tejida por Lupe Appendini es nueva pentecostés de laureles que iluminan, con reverdecido, ígneo fulgor, la figura, la memoria y la obra de Ramón, en el cincuentenario de su ascensión a los cielos de los cielos -ámbar, canela, harina y nube-, donde todo está de rodillas.


Guadalupe Appendini Romo murió el pasado 13 de marzo en Pachuca, ciudad en la que residió los últimos años, a raíz de la embolia. El final del texto de Yáñez resulta idóneo para este trance final. Dice Lupe: venga, suba, Ramón quiere darle las gracias y decirle inédito verso, troquelado en lumbre de gloria. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).


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