No se invirtió adecuadamente para aprovechar el bono demográfico en México - LJA Aguascalientes
24/06/2024

Aún hay tiempo de prepararse social y económicamente ante el envejecimiento acelerado. Bono se desperdicia a pesar de que podría apoyar al crecimiento económico del país

La publicación de mayo del 2023 de la Gaceta UNAM alertaba que, a inicio del siglo XXI, México tenía la oportunidad de aprovechar su bono demográfico, una etapa de potencial crecimiento que, como lo identifica el Fondo de Población de las Naciones Unidas, se da cuando la población joven (entre 15 y 64 años) supera a las personas dependientes (menores de 15 y mayores de 65 años).

También en su momento el Fondo Monetario Internacional advertía: “el bono se está desperdiciando por las condiciones socioeconómicas que no ha podido superar y por la falta de herramientas que permitan a los mexicanos hacerlo valer. Además, cada día que transcurre está más cerca de comenzar su declive”.

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Igualmente, el FMI resaltaba que el bono demográfico puede ayudar a lograr un crecimiento económico más rápido y a reducir la presión de egreso de las familias, que podrían aumentar los ingresos de los miembros que trabajan y la esperanza de vida de todos sus integrantes. “A nivel macro, los recursos ahorrados en manutención o los activos acumulados por las personas que se van a retirar se pueden aprovechar para realizar inversión social relevante y para acceder a otros bienes y servicios”.

En la investigación realizada por las investigadoras Isalia Nava Bolaños, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), y Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), destaca que era notoria una “disminución en porcentaje y masa del número de niños a partir de 2030 y que el porcentaje de personas de la tercera edad casi se triplicará para el 2050” con respecto de los datos obtenidos en el 2015.

Un lustro después del pronóstico del FMI, éste va en camino de cumplirse, pues con base en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) subrayaba que, en comparación con decenios anteriores, la estructura por edad evidenció que la base piramidal de población era más angosta “debido a la reducción relativa de niñas, niños y jóvenes”.

Asimismo, apuntó que entre 1970 y 2020 se dieron dos cambios significativos en la estructura poblacional del país, ya que el porcentaje de personas de 0 a 14 años se redujo del 46 al 25 %, al tiempo que la población de 30 a 59 años pasó del 22 al 38 %. Mientras que el índice de envejecimiento creció de 12 a 48 personas de 60 años o más por cada 100 infantes menores de 15 años. Cifras que para el INEGI demostraban “una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI”.

Para ambas investigadoras universitarias es necesario que el país comience, lo más pronto posible, con los procesos que permitan anticipar los desafíos que conlleva una población con más años de vida a cuestas, sobre todo en términos económicos.


El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), por ejemplo, señaló en el documento Pobreza y personas mayores en México 2020 que “la población mayor presenta menor incidencia de pobreza que el resto de las personas, aunque se encuentra expuesta a la reducción de las capacidades físicas y el retiro del mercado laboral, así como a condiciones específicas de salud y educación, entre otros factores”.


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Claudia Rodríguez Loera

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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