La Sociedad de los Poetas Muertos | La Columna J por Roberto Ahumada - LJA Aguascalientes
17/07/2024

“Oh Captain, my Captain”.

Estimado lector, es momento de enarbolar a las palabras y a la existencia, tomar como reseña una obra en la que se trata la lucha del sistema contra la libertad de cátedra, ahí en donde las mentes libres confluyen, ahí es en donde se disgrega el alcance de la mecánica dogmática.

Todos en algún momento somos almas libres, somos versos sin rima, sin cálculo, sin dinastía ni destino, como la esencia de la anarquía de Thoreau, o la iluminación de William Blake. Debo de sugerirle y recomendarle esa magnífica obra titulada La Sociedad de los Poetas Muertos, en donde se logra apreciar el poder de la poesía, la trascendencia de esta misma, el aullido de la existencia y la conquista de los astros que ya no existen.

La vida no se puede calcular, la vida se vive porque si no se estaría muriendo en el tiempo, tiempo de tiempos, donde las palabras riman el deseo desaparece, en donde el sistema desencanta la poesía florece en una composición más sublime que el entendimiento humano. 

En palabras de Walt Whitman:

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco 

Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños

No te dejes vencer por el desaliento

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que casi es un deber


No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar al mundo

Pase lo que pase que nuestra esencia está intacta

Somos seres llenos de pasión

La vida es desierto y oasis

Nos derriba, nos lastima, nos enseña, 

Nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia

Aunque el viento sople en contra

La poderosa obra continúa 

Tú puedes aportar una estrofa 

No dejes nunca de soñar 

Porque en sueños es libre el hombre 

No caigas en el peor de los errores, el silencio

La mayoría vive en un silencio espantoso, no te resignes

Huye

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo” dice el poeta

Valora la belleza de las cosas simples

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas

Pero no podemos remar en contra de nosotros mismos

Eso transforma la vida en un infierno

Disfruta el pánico que te provoca 

Tener la vida por delante 

Vívela intensamente

Sin mediocridad 

Piensa que en ti está el futuro

Y encara la tarea con orgullo y sin miedo 

Aprende de quienes pueden enseñarte 

Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros poetas muertos

Te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somo nosotros: los poetas vivos

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas

La poesía nos enseña que podemos cambiar al mundo, contra viento y marea, las palabras, las ideas tiene más fuerza que cualquier materia, es la inspiración la que ha construido al mundo. Del mismo modo nos enseña que siempre podemos soñar, que dentro de los sueños somos tan libres como el viento, en los sueños se encuentran las alas de la esperanza. Las palabras nos permiten cerrar los ojos y seguir viendo el sentimiento más sublime al que aspiramos los seres humanos, uno que va más allá del eterno retorno.

Ningún poeta muere, todos viven en sus letras, ahí no hay tiempo que abandone, no hay letargo que permanezca, las letras son cábala, es el laberinto de un nihilismo afable, aspiracional, como la música de Richter, toda persona en su vida debería de escribir un poema, no para no morir, si no para vivir más. Ahí en donde estén las barreras de los dogmas, ahí estarán las letras de los espíritus libres para brillar en el camino al eterno oriente, entre las columnas J y B, ahí estará el péndulo que es balance y que contempla el dualismo de la vida.

Noches estrelladas, versos libres, montañas mágicas, catarsis retóricas, son la esencia de la inspiración más noble que se tiene, el único abandono es el olvido, no es vivir para recordar, es vivir para dejar escrito un modo más bello y virtuoso de expresar la vida.  

Las sociedades están comenzando a caer en una muerte misteriosa, la muerte de la lejanía a lo verdadero, la poesía mueve y remueve a los muertos, pero también a los vivos, es el pulso de la sangre, de las lágrimas y de los amores. La poesía es el devenir de la existencia de pocos que enamora a muchos. Ella vive en el bien y en el mal, ella traspasa a todas las cimas y ahí vive, con una intención, que nunca nadie que tenga un sentimiento se prive de escribirlo de manera libre y enérgica. 

Espero que tenga una excelente semana, estimado lector.

In silentio mei verba, la palabra es poder.


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