- La obra gira en torno a una niña que enfrenta pesadillas nocturnas vinculadas con leyendas panameñas
- La novela gráfica Una noche de abril se desarrolla como parte del programa de residencias artísticas de la Casa del Autor Zapopan
La ilustradora y autora panameña Alejandra Ortega Romero desarrolla actualmente su proyecto Una noche de abril, una novela gráfica infantil inspirada en las leyendas, los paisajes y la riqueza cultural de Panamá, con la que busca acercar estas historias a nuevos públicos a través del lenguaje visual.
Ortega Romero relató que, tras vivir seis años en Estados Unidos estudiando y trabajando, decidió buscar espacios que le permitieran crecer creativamente y convivir con artistas afines a su disciplina. “Me dijeron que en México podía encontrar una comunidad artística muy fuerte, con personas que hacen lo mismo que yo, y eso me motivó a dar el paso”.
La obra Una noche de abril gira en torno a una niña que enfrenta pesadillas nocturnas vinculadas con leyendas panameñas. La historia comienza cuando la protagonista deja abierta la puerta de su clóset y es llevada por duendes a distintos mundos que representan ecosistemas del país centroamericano, como la selva tropical, zonas montañosas cafeteras y el mar. A través de este recorrido, la autora busca visibilizar paisajes y narrativas poco representadas dentro de la novela gráfica.
‘Te puede interesar Talleristas del IMAC se capacitan para atender a niñas y niños neurodivergentes
La artista explicó que su proceso creativo combina técnicas tradicionales y digitales. Inicia con bocetos a lápiz, que posteriormente escanea, trabaja de forma digital, imprime y vuelve a intervenir manualmente. “Me gusta mucho el arte tradicional, trabajar a lápiz. Es un proceso largo, con muchas etapas, pero disfruto mucho diseñar la historia y los personajes”.
Sobre su formación, Ortega Romero comentó que su acercamiento al arte comenzó desde muy temprana edad, aunque durante años no visualizó esta actividad como una profesión posible. “No sabía que el arte podía ser una carrera hasta que tenía 17 o 18 años. El apoyo de mi familia fue clave para creer que sí se podía”.
También reflexionó sobre la falta de reconocimiento que aún enfrenta el trabajo artístico. “Todo es arte: las películas, los libros, los cómics, los videojuegos, la animación. Pensar que no es una profesión válida es absurdo, porque detrás hay muchísimo trabajo”.
Actualmente, Una noche de abril se desarrolla como parte del programa de residencias artísticas de la Casa del Autor Zapopan, un espacio dedicado al impulso y profesionalización de creadoras y creadores de cómic, novela gráfica, animación y videojuegos, que promueve el intercambio cultural y la construcción de comunidad artística internacional.
Finalmente, la ilustradora destacó el valor de crear comunidad entre artistas, especialmente para quienes vienen de contextos donde el acceso al arte es más limitado. “Rodearte de personas que aman lo mismo que tú te inspira, te impulsa y te recuerda por qué haces lo que haces”.




