A Rita Cetina y a Elvia Carrillo las separan más de 50 años, pero ambas sentaron las bases del feminismo en Yucatán, y en todo México. 100 años después, las recordamos y recorremos su historia y aportaciones a la historia del feminismo como lo conocemos hoy.
Las historias entre Rita Cetina y Elvia Carrillo se cruzaron cuando Elvia, como muchas otras mujeres feministas de la época, era alumna de Rita. Entre sus alumnas también se destacan Rosa Torre, compañera de lucha de Elvia y Consuelo Zavala, presidenta del Comité Organizador del Primer Congreso Feminista Nacional.
Para ese entonces, Rita ya era una figura educativa clave en Yucatán y para 1877, expandió su acción educativa en la dirección del Instituto Literario de Niñas, institución fundada por el gobierno del estado 8 años después de la fundación de su equivalente para niños, sin saber que inspiraría la Liga Feminista “Rita Cetina Gutiérrez” en 1919. Por supuesto, fundada por Elvia Carrillo.
¿Pero cómo llegaron ahí?
Por una parte, Rita Cetina fue hija de padres liberales y tuvo acceso a la educación privada. Nació en 1846 y creció bajo la influencia de corrientes extranjeras y feminismo latinoamericano como raíz del “Porfiriato Alargado”.
A Rita le tocó una época en donde el matrimonio era la única forma de liberación para las mujeres, no tenían patria protestad de sus hijos, ni podían intervenir en su educación o administrar sus bienes. Eran forzadas al hogar y mucho menos podían disfrutar del derecho al sufragio.
Pero Rita Cetina cambió su propio destino a su manera: desde los 16 años escribía poesía, ensayos y novelas, en donde exploraba temas recurrentes como el amor filial y fraterno.
En 1871, era fundadora y editora de la revista “La Siempreviva” y a través de sus textos reflexionaba acerca de las desigualdades y falta de oportunidades que recibían las mujeres simplemente por ser mujeres. De forma más puntual, Rita señaló la falta de acceso a la educación, a las ciencias, al pensamiento. Además, constató que las mujeres siempre ocupan lugares subordinados en la sociedad, a diferencia de los hombres.
Al mismo tiempo, fundó la primera escuela laica y gratuita para niñas en Yucatán bajo el mismo nombre de la revista.
Ese espacio se convirtió en un referente para Elvia Carrillo.
Por otro lado, Elvia nació en 1881 como hija de una familia de 14 hermanos. Entre ellos, destaca Felipe Carrillo, heredero del gobernador Salvador Alvarado, político socialista y compañero de lucha de Elvia.
Elvia se hizo maestra de forma autodidacta, se consideraba atea y hablaba fluidamente la lengua maya, por lo que comenzó a promover la organización de las mujeres de su región. Tomando las bases progresistas de Rita, Elvia buscaba concientizar a las mujeres sobre la violencia económica a la que se exponían ante el matrimonio, la importante participación de las mujeres en la política y la hermandad entre mujeres.
Entre 1921 y 1923, en plena Revolución, Elvia instaló 66 ligas en todo el estado, incluyendo la liga “Rita Cetina Gutiérrez” (LRCG). Lo hizo mientras estaba exiliada en el DF en 1919 para escapar de la persecución de los miembros del Partido Socialista del Sureste, del cual formaba parte.
A través de su lucha, buscaba que se incluyera el voto femenino y logró ser la primera mujer en ganar una diputación local en México en 1923 junto con otras mujeres al frente. Publicaron 2 revistas, hicieron trabajo de gestoría, alfabetización, educación continua para maestros, cursos de inglés y mecanografía. Fue Felipe Carrillo quien hizo realidad su sueño, pero no hubiera podido lograrlo sin la influencia de Elvia.
Rita y Elvia, un legado compartido
Para hablar de feminismo en México, hay que hablar de Rita y Elvia, quienes con el apoyo de compañeras y aliados, lograron hacer una revolución cultural a favor de las mujeres. Como dice la feminista yucateca, Dra. Piedad Peniche: “Mientras que Rita comprendió que la discriminación educativa de las mujeres les impedía conocer la biológica de la reproducción humana, Elvia aterrizó el conocimiento impulsando la libertad del cuerpo femenino mediante el amor libre.”




