Desde 2009, más de 4000 mujeres viven con una pulsera telemática que permite conocer la ubicación exacta de su agresor, mientras que más de 4500 hombres las llevan puestas. Esta medida, impulsada en España, surge para proteger a víctimas de violencia de género, pero en los últimos años han presentado más fallos que beneficios. Te contamos cómo funcionan y qué ventajas y desventajas traen con ellas.
¿Qué son las pulseras antimaltrato?
Se trata de un sistema judicial de control telemático que busca proteger a las víctimas de violencia de género y sexual, en su mayoría siendo mujeres. Es ordenado por un juez y es gestionado por el Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa), el cual monitoriza alertas, geolocaliza a los agresores que portan las pulseras y coordina con las fuerzas de seguridad para proteger a las víctimas
¿Cómo funcionan?
A través de una pulsera transmisora instalada en la muñeca o el tobillo del agresor, que ya presenta una orden de alejamiento o bien ha sido ya condenado, o está a la espera de sentencia, se localiza vía GPS su localización. La pulsera tiene una correa que detecta manipulaciones, tiene una vida útil de 12 meses y se puede cargar de forma sencilla.
Ya ubicado, a través de un teléfono inteligente entregado a la víctima, le avisa si el agresor se encuentra cerca y le manda alertas en tiempo real. La víctima puede recibir notificaciones en su teléfono y hacer videollamadas, enviar imágenes y lanzar un mensaje de alerta al centro de control, a través de un botón de emergencia. Los avisos vienen en formas de alertas visuales, sonoras y de vibración.
Si el agresor se acerca a la víctima o acude a zonas prohibidas (ya sea la casa, escuela o trabajo), el sistema lanza alerta al centro Cometa y actúa en función de la situación: llamando al agresor, contactando con las fuerzas y cuerpos de seguridad o asesorando a la víctima.
¿Qué fallos han habido?
Para 2019, el total de dispositivos se había triplicado y se habían evitado hasta un 100% de feminicidios posibles. Sin embargo, entre 2023 y 2024 la adjudicación del servicio cambió de empresa: de Telefónica, que subcontrataba con Securitas Direct, a la UTE (Unión Temporal de Empresas) entre Vodafone y Securitas.
En esa transición, hubo un fallo en el traspaso de datos, lo que provocó que durante unos meses no se pudieran registrar los movimientos de los agresores previos al 20 de marzo de 2024. Según la Fiscalía General del Estado supuso una “potencial desprotección de las víctimas” y como consecuencia provocó absoluciones y sobreseimiento por falta de pruebas.
Además, algunos testimonios de las víctimas afirmaron que antes de ese suceso, las pulseras llegaban tarde, había fallos en la cobertura, eran fácilmente manipulables e incluso muchas de las pulseras eran compradas en AliExpress, por lo que eran más baratas y de menos calidad.
¿Las mujeres deberían seguir usando las pulseras?
De acuerdo con testimonios, algunas mujeres han dejado de usar las pulseras porque les da una sensación de “seguridad falsa” o simplemente optan por otras medidas de seguridad. Hasta el momento, no ha habido actualizaciones sobre los pasos siguientes para las pulseras antimaltrato.
Tanto el Gobierno como el Centro Cometa, tienen la responsabilidad de reforzar la calidad, el control y transparencia para asegurar la seguridad de las mujeres. Sin un registro viable, la seguridad de la víctima y la justicia se ven gravemente comprometidas.




