La política migratoria de Estados Unidos volvió a endurecerse. La administración de Donald Trump suspendió el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una medida que impacta a regiones completas del mundo y que refuerza su narrativa de “mano dura” contra la migración.
La cifra fue confirmada por un portavoz del Departamento de Estado a la agencia EFE, aunque no se publicó una lista oficial completa. Sin embargo, de acuerdo con Fox News y declaraciones públicas de la Casa Blanca, entre los países afectados estarían Brasil, Rusia, Irán, Somalia, Afganistán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen, entre otros.
¿Cuándo entra en vigor y por cuánto tiempo?
La suspensión comenzará el 21 de enero y se mantendrá de manera indefinida, al menos hasta que el Departamento de Estado realice una “reevaluación” de su sistema de procesamiento de visas.
Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, “Estados Unidos congela la tramitación de todos los visados para 75 países”, como parte de una estrategia más amplia para frenar la migración.
El argumento oficial: evitar “abusos” del sistema
Desde el gobierno estadounidense, la justificación es clara —y polémica—. En un comunicado, el Departamento de Estado afirmó que:
“La administración Trump está poniendo fin al abuso del sistema de inmigración de Estados Unidos por parte de aquellos que extraerían riqueza del pueblo estadounidense”.
El mensaje es consistente con una orden emitida en noviembre pasado, que endureció las reglas para solicitantes que podrían convertirse en ‘cargas públicas’, es decir, personas que eventualmente podrían requerir apoyos sociales financiados por el Estado.
En el caso de Somalia, por ejemplo, la suspensión se vincula a un escándalo de fraude en Minnesota, donde fiscales detectaron abusos masivos en programas de asistencia social, con ciudadanos somalíes y somalí-estadounidenses entre los implicados.
Lo que sí y lo que no aplica
Un punto clave: la suspensión solo afecta a visas de inmigrante.
Las visas no inmigrantes —como las de turismo, negocios o estancias temporales— no están incluidas, al menos por ahora.
Aun así, el mensaje político es contundente: Estados Unidos está cerrando la puerta a la migración permanente desde decenas de países bajo el argumento de seguridad económica y control del gasto público.
Más que visas, una señal política
Más allá del impacto práctico, la decisión tiene un peso simbólico fuerte. Incluir a países como Brasil, aliado histórico, o Rusia e Irán, con tensiones geopolíticas evidentes, refuerza la idea de una política migratoria basada menos en casos individuales y más en listas, nacionalidades y sospechas generalizadas.
La pregunta de fondo no es solo quién puede entrar a Estados Unidos, sino bajo qué criterios se define quién “merece” migrar. Y, como ya ha pasado antes, esa línea suele moverse según el clima político del momento.




