- La historia de un adulto mayor con discapacidad que encuentra refugio, afecto y sentido en el cine de oro mexicano
- Gregorio representa una muestra de que en Aguascalientes se está haciendo cine, con historias locales y miradas propias
El cortometraje Gregorio, dirigido por Juan Pablo de Luna, es una obra profundamente íntima que entrelaza experiencias personales, memoria familiar y una mirada crítica hacia la exclusión social, para contar la historia de un adulto mayor con discapacidad que encuentra refugio, afecto y sentido en el cine de oro mexicano.
La historia nace de vivencias cercanas dentro de su propia familia, particularmente del cuidado de familiares con discapacidad, así como del proceso de crecer formando parte de la comunidad LGBT+ en un contexto social conservador, donde la represión y el silenciamiento influyen directamente en el desarrollo emocional y personal. A partir de estas experiencias, surge la necesidad de contar una historia que no se centre solo en el cuidado físico, sino en la dignidad, la autonomía y la humanidad de quienes viven con una discapacidad.
En Gregorio, la discapacidad no es tratada como un recurso narrativo simplista, sino como una condición atravesada por violencia familiar sutil y explícita, omisiones, decisiones tomadas por otras personas y una constante negación del deseo. De Luna explicó que muchas veces, además de la limitante física, existe una carga social que asume cómo deben ser tratadas estas personas, sin escuchar sus necesidades reales. De ahí surge el interés por humanizar al personaje, mostrar que también desea amar, ser amado y sentir afecto, sin recurrir al chiste, la burla o la condescendencia.
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El cortometraje también dialoga con el valor del cine mexicano clásico, que funciona como un puente emocional inmediato con el público. Gregorio creció viendo estas películas y en ellas encontró no solo entretenimiento, sino la posibilidad de vivir otras vidas, aventuras y romances que su realidad cotidiana le negó. Ese universo cinematográfico se convierte en un espacio de identidad y amor, especialmente cuando en su entorno familiar no lo recibe.
DE Luna subrayó que el cine y el arte tienen la responsabilidad de representar con dignidad a las personas, particularmente a aquellas que han sido históricamente relegadas. Nombrar las diferencias, dijo, sigue siendo necesario porque aquello que no se nombra, no existe. Aunque en teoría todas las personas tengan los mismos derechos, en la práctica las condiciones sociales, físicas, psicológicas y morales continúan vulnerando a quienes se salen de la norma.
El proceso de realización de Gregorio fue descrito como una experiencia profundamente colaborativa. El equipo técnico y artístico aportó no solo profesionalismo, sino una sensibilidad clave para construir el universo del personaje. “Tuve la fortuna de poder grabar este corto en el cuarto de mi abuelito y para mí es muy valioso porque se hace un registro de la casa, y si bien se transformó un poco, la esencia es la misma”, comentó.
El proyecto fue realizado con el Apoyo a la Producción Cinematográfica del Instituto Cultural de Aguascalientes, obtenido por Juan Pablo en 2022. Si bien el rodaje se desarrolló sin contratiempos, la etapa más compleja fue la postproducción.
La mayor satisfacción de De Luna ha sido la respuesta del público desde su estreno en el Festival Internacional de Cine de La Paz en 2024, así como las proyecciones posteriores, incluida la Cineteca Nacional: “Era una delicia escuchar a todos emocionarse, llorar, enojarse, sorprenderse. Esa es mi satisfacción más grande, me emocionaba escuchar al público, ver el proyecto y reaccionar ante él y eso es algo que me llevó mucho en el corazón”.
Juan Pablo señaló que Gregorio representa una muestra de que en Aguascalientes se está haciendo cine, con historias locales y miradas propias, demostrando que el cine no solo pertenece a la capital, sino a todo el país.
Finalmente, JP expresó que el objetivo de Gregorio es que el público se lleve una mirada más empática hacia los grupos históricamente vulnerados. “Que algo se mueva en quien la vea, que les genere una emoción o una reflexión”, concluyó.




