La justicia finalmente cerró filas en el caso de Jessica González Villaseñor. La Segunda Sala Unitaria en Materia Penal de la Región Morelia ratificó la sentencia de 50 años de prisión contra Diego Urik “N”, responsable del feminicidio de la joven maestra ocurrido en 2020 en Michoacán.
La resolución, emitida tras una revisión derivada de un amparo federal, confirma la pena máxima impuesta desde un inicio y establece que deberá contarse a partir del 30 de septiembre de 2020, día en que el sentenciado fue detenido. Además de permanecer en prisión, Diego Urik perdió sus derechos políticos y fue condenado al pago de una reparación del daño por 1 millón 246 mil 986 pesos, que incluye indemnización y gastos funerarios. A esto se suma el pago por daño moral a la familia de Jessica, cuyo monto se definirá en la etapa final del proceso.
El caso sacudió a Morelia y al país entero. Jessica tenía 21 años y fue reportada como desaparecida el 21 de septiembre de 2020, luego de salir de su casa. Durante días, familiares, amistades y colectivos exigieron su localización con vida. Cinco días después, el 25 de septiembre, su cuerpo fue encontrado sin vida al sur de la capital michoacana.
Los peritajes confirmaron que Jessica murió a causa de una agresión violenta que le provocó una hemorragia cerebral por traumatismo craneoencefálico. La indignación social creció y el caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia feminicida.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán señaló desde el inicio a Diego Urik Mañón Melgoza, entonces pareja sentimental de la víctima, como el principal responsable. Tras el hallazgo del cuerpo, el acusado se dio a la fuga, lo que llevó a emitir una orden de aprehensión, activar una ficha roja de Interpol y ofrecer una recompensa de un millón de pesos para lograr su captura.
Finalmente, el 30 de septiembre de 2020, Diego Urik fue detenido en un hotel del estado de Jalisco. A partir de ahí inició un proceso judicial que se extendió por casi tres años, marcado por intentos legales de la defensa para revertir la sentencia.
Más allá de los juzgados, Jessica sigue presente en la memoria colectiva. Sus videos como maestra, su cercanía con el alumnado y el eco de su historia impulsaron protestas, canciones y exigencias de protocolos de búsqueda más efectivos. La ratificación de la sentencia representa una victoria legal, pero también un recordatorio doloroso de la urgencia de garantizar justicia, protección y una vida libre de violencia para las mujeres.




