La caída de Maduro
El régimen de Nicolás Maduro llegó a su fin. Aunque se pueden concluir muchas cosas, lo primero que hay que decir es que se trata de una acción que afianza la posición de Estados Unidos en este lado del hemisferio y que responde a su política de seguridad extraterritorial, a su guerra internacional contra los cárteles del narcotráfico y, por supuesto, a intereses económicos.
Aunque el mundo entero estaba a la expectativa de las reacciones, la transición hacia un nuevo régimen, con Delcy Rodríguez a la cabeza, fue tersa. De acuerdo con Raymundo Rivapalacio, no fue una detención sino una entrega pactada que tenía dos años operándose desde la Casa Blanca.
Detrás de esto, añade el periodista especializado en temas de seguridad, el tiro de gracia contra Maduro vino de las declaraciones del “Mayo” Zambada y de los “Chapitos”, quienes confirmaron la relación del Cártel de Sinaloa con el Cartel de Los Soles en Venezuela, y de la relación de Nicolás Maduro con estos grupos criminales.
De la operación militar para realizar la extracción de Maduro también hay diversas lecturas. La “Operación Resolución Absoluta”, diseñada con meses de antelación y ejecutada por los hombres mejor entrenados de las Fuerzas Armadas norteamericanas, es un ejemplo de la capacidad estadounidense para intervenir en cualquier nación, con el menor número de bajas y con precisión absoluta.
En el momento más oscuro de la noche, el cuerpo élite militar de Estados Unidos cayó sobre la residencia de Maduro. Mientras eso ocurría, los sistemas de defensa venezolanos eran desarticulados y diferentes puntos eran atacados desde el aire: la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, el fuerte Tiuna en Caracas, el puerto La Guaira, principal vía de acceso al mar Caribe y el Aeropuerto de Higuerote; entre otros.
El mundo entero quedó sorprendido y Trump dejó claro su mensaje: nadie escapa a la justicia de Estados Unidos. En la planeación participaron por lo menos tres agencias de seguridad, incluida la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA, por sus siglas en inglés).
A ello hay que sumar el show mediático inmediato y el que vendrá en próximas semanas. De aquel envalentonado hombre que lanzaba arengas contra el presidente Trump y contra el gobierno de Estados Unidos, no queda nada. Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y las agencias de seguridad que participaron en su extracción y entrega, lo ridiculizan de manera intencional.
El bravo Maduro que retó al presidente de la nación más poderosa del mundo, llegó como un ratón asustado a las instalaciones en Nueva York para decir sus primeras palabras en territorio estadounidense: buenas noches y feliz año nuevo.
La guerra del presidente Trump contra los cárteles del narcotráfico, a quienes acusa de envenenar a la población de Estados Unidos, es real y será llevada hasta sus últimas consecuencias. La caída de Maduro confirma que sin importar el nivel, el lugar o el tamaño de la complicidad; se hará justicia. En México, por lo pronto, parece haber mesura en las declaraciones de la presidenta Sheinbaum, quien se ha mantenido neutral ante los hechos.
Sin embargo, recordemos, el mismo Donald Trump ha expresado públicamente y en más de una ocasión que en México son los cárteles del narcotráfico quienes mandan.
Veremos pues si lo ocurrido en Venezuela tiene algún alcance en nuestro país, pues recordemos que en el sexenio anterior se asumió una posición internacional pro madurista y de simpatía con los regímenes de izquierda en América Latina, algo que no gustó para nada en la Casa Blanca.




