- El depuesto líder venezolano hizo su primera comparecencia ante un tribunal estadounidense por los cargos de narcoterrorismo que el gobierno del presidente Donald Trump utilizó para justificar su captura y traslado a Nueva York
El depuesto líder venezolano Nicolás Maduro se declaró no culpable este lunes de los cargos federales de narcotráfico que enfrenta en Estados Unidos, durante su primera comparecencia ante un tribunal en Nueva York. La audiencia marca el inicio formal de un proceso judicial que podría extenderse durante meses y que abre un nuevo capítulo en la ya compleja relación entre ambos países.
Maduro fue presentado ante el juez vistiendo un uniforme azul de prisión y acompañado por su esposa, Cilia Flores, quien también enfrenta acusaciones. Ambos utilizaron auriculares para escuchar el procedimiento en inglés, que fue traducido al español. Se trató de una diligencia breve, pero clave, en la que se formalizó la lectura de cargos por narcoterrorismo, los mismos que el gobierno del presidente Donald Trump utilizó como base legal para justificar su captura y traslado a territorio estadounidense.
La pareja fue transportada bajo estrictas medidas de seguridad desde una cárcel en Brooklyn hasta el tribunal en Manhattan. El operativo incluyó el traslado en helicóptero y un convoy de vehículos blindados, que ingresó directamente al estacionamiento del complejo judicial. En las inmediaciones del tribunal, la policía separó a grupos de manifestantes con posturas encontradas, reflejo de la polarización que rodea el caso tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Al estar acusado bajo el sistema legal estadounidense, Maduro contará con los mismos derechos procesales que cualquier otra persona, incluido el derecho a un juicio con jurado. No obstante, su caso presenta elementos excepcionales. Se espera que su defensa impugne la legalidad del arresto, argumentando que goza de inmunidad por haber sido jefe de Estado de un país soberano. Known precedents, como el del exdictador panameño Manuel Noriega, muestran que este tipo de defensa ha sido rechazada anteriormente por tribunales estadounidenses.
El gobierno de Estados Unidos sostiene que no reconoce a Maduro como el legítimo presidente de Venezuela, especialmente tras una reelección ampliamente cuestionada en 2024. En este contexto, la nueva presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, ha exigido públicamente la devolución de Maduro, aunque en mensajes recientes también ha adoptado un tono más conciliador, invitando a una relación de cooperación con Washington.
La acusación formal, contenida en un expediente de 25 páginas hecho público el sábado, señala a Maduro, a su esposa y a otros altos funcionarios venezolanos de colaborar con cárteles de la droga para facilitar el envío de grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos. De ser encontrados culpables, podrían enfrentar sentencias de cadena perpetua. El documento incluye señalamientos de secuestros, asesinatos y sobornos, así como vínculos con organizaciones criminales, aunque evaluaciones de inteligencia previas no encontraron coordinación directa entre el gobierno venezolano y ciertos grupos delictivos mencionados.
El proceso judicial se desarrolla en paralelo a un escenario de incertidumbre económica y energética. Aunque Trump ha sugerido que la remoción de Maduro podría facilitar un mayor flujo de petróleo venezolano al mercado internacional, persisten dudas sobre la capacidad real de aumentar la producción tras años de deterioro e inversión insuficiente. La próxima audiencia del caso fue programada para el 17 de marzo, fecha que marcará el siguiente paso en una batalla legal con amplias repercusiones políticas y geopolíticas.




