México marcó un hito en su historia científica al poner en marcha la Primera Campaña Antártica Mexicana (CAMEX-1), un proyecto que consolida su ingreso formal a la exploración y la investigación en el continente blanco. Coordinado por la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA) y el CIATEJ, este esfuerzo representa el paso definitivo de la intención diplomática a la operación científica real en uno de los territorios más extremos y estratégicos del planeta.
CAMEX-1 posiciona a México como un nuevo actor en la gobernanza del conocimiento antártico, una región clave para entender los efectos del cambio climático, la dinámica de los océanos y la biodiversidad polar. La participación mexicana no solo implica presencia física en la Antártida, sino la generación de datos propios que contribuirán a modelos climáticos globales y a decisiones internacionales sobre conservación ambiental.
El proyecto cuenta con el respaldo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), lo que lo convierte en una política de Estado y no en una iniciativa aislada. Además, México se integró formalmente al Scientific Committee on Antarctic Research (SCAR), el principal organismo internacional que coordina la investigación científica en la región polar. Esta incorporación fue posible gracias a una alianza estratégica con el National Antarctic Scientific Center (NASC) de Ucrania, que ha facilitado el acceso de investigadores mexicanos a infraestructura, bases científicas y logística especializada.
El equipo científico de la fase CAMEX-1B está conformado por perfiles de alto nivel que representan a distintas instituciones del país. Lo encabeza el Dr. Pablo Lepe, Director Ejecutivo de la AMEA y de CAMEX, acompañado por el Dr. Alfredo Yáñez, investigador de la UABC; el PhD Martin Valle, estudiante de doctorado del CIATEJ; y la Dra. Patricia Valdespino, investigadora de la UNAM. Este grupo multidisciplinario será responsable de ejecutar los protocolos de muestreo, análisis y documentación científica en campo, así como de articular los resultados con redes académicas nacionales e internacionales.
Desde el ámbito científico y tecnológico, instituciones mexicanas como el CIATEJ aportan capacidades clave en biotecnología, nanotecnología y materiales avanzados para el análisis de muestras recolectadas en la Antártida. Estas áreas permitirán estudiar microorganismos extremófilos, nuevos compuestos bioactivos y procesos físicos que solo pueden observarse en ambientes polares, abriendo oportunidades de innovación con aplicaciones en salud, energía y sostenibilidad.
Un elemento distintivo de CAMEX-1 es su articulación con el sector productivo nacional. Empresas y pymes como LJA.MX, BIOCORP y NanoHumans participan en el ecosistema de innovación del proyecto, aportando insumos tecnológicos y visión aplicada para transformar los hallazgos científicos en soluciones concretas. Esta colaboración entre ciencia e industria fortalece la competitividad de México y asegura que la investigación polar tenga un impacto económico y social tangible.
Más allá de una expedición puntual, CAMEX-1 marca el inicio de un programa científico nacional de largo plazo en la Antártida. El objetivo es construir capacidades soberanas que permitan a futuras generaciones de científicos mexicanos liderar investigaciones sobre cambio climático, océanos y biodiversidad polar, y participar activamente en las grandes decisiones científicas del planeta. Invertir hoy en la Antártida es una apuesta estratégica por el futuro ambiental, científico y geopolítico de México.




