Ayer se destapó el elenco del Foro de las Estrellas de la Feria de San Marcos 2026 y pasó lo predecible: expectativa, likes, debates, apuestas, memes, emoción. Quién viene, quién no, a cuál concierto sí voy, a cuál no alcanzo. El tema se comió todo.
Y mientras tanto, el agua… bien, gracias.
En Aguascalientes nos emociona más saber qué artista va a cantar que preguntarnos si mañana va a salir agua de la llave. Y no lo digo para criticar la feria, la fiesta o la tradición. Lo digo porque el contraste es brutal. Porque mientras celebramos, el subsuelo se está secando.
La ciudad crece, los fraccionamientos se multiplican, los permisos avanzan, los pozos se exprimen… y aun así, el tema del agua no prende. No genera la misma urgencia. No genera la misma conversación. No genera la misma presión.
Y ahí está el problema.
Tenemos colonias con baja presión.
Cortes cada vez más frecuentes.
Pozos sobreexplotados.
Y una planeación urbana que sigue autorizando como si el agua fuera infinita.
Pero seamos honestxs: no todo es culpa del gobierno.
También hay una responsabilidad ciudadana que nadie quiere tocar.
Nos quejamos de que no hay agua, pero no queremos pagarla.
Exigimos servicio, pero no regularizamos tomas.
Criticamos la gestión, pero desperdiciamos como si sobrara.
Queremos agua 24/7…
pero no queremos asumir que el agua cuesta, que se debe cuidar y que se debe pagar.
Y aquí entra otro contraste incómodo:
nos preocupa más que usen nuestros datos del celular que el agua que usamos todos los días.
Nos alarma más un aviso de privacidad que un pozo que se seca.
Nos indignamos más por un cobro digital que por un sistema hídrico al límite.
Algo está desfasado.
Porque el agua no es un tema técnico.
No es un trámite.
No es una discusión administrativa.
El agua es seguridad.
Es salud.
Es futuro.
Sin agua no hay feria.
No hay conciertos.
No hay ciudad.
No hay desarrollo.
Aguascalientes todavía está a tiempo, pero no sobra tiempo.
Seguir creciendo sin planeación hídrica real es una irresponsabilidad compartida: de autoridades que autorizan sin garantizar y de ciudadanxs que exigen sin asumir.
Esto no es contra la fiesta.
Es contra la indiferencia.
Porque cuando el agua se acaba, no hay escenario que alcance, ni artista que distraiga, ni feria que tape el problema.
Y mientras seguimos volteando a ver el cartel del Foro de las Estrellas…
el agua se nos va por debajo de los pies.
Ahí la llevamos,
creciendo en aplausos
y secándonos en silencio.




