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Reforma electoral y alianza Morena-PT-PVEM en la balanza
CIUDAD DE MÉXICO.- Arrancó el año en política también y más allá de las preocupaciones geoeconómicas y globales, está claro que hay mucho que avanzar y caminar para acabar de configurar los escenarios de este 2026, que serán determinantes para el 2027.
El gran tema hoy es la reforma electoral que promueve y propone la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y que será la gran prueba primero para la alianza Morena-PT-PVEM y que naturalmente también podrá poner a prueba la capacidad de sobrevivencia del bloque PRI-PAN-MC.
Los grandes asuntos ahí para los partidos políticos son por una parte los plurinominales, el mecanismo para elegirlos y el número de estos, pues si se recorta el número de diputados y senadores, es obvio que se mueve también la perspectiva de cómo se construyen las mayorías legislativas.
Claro bajar el número de plurinominales también implica menos posiciones políticas, menos lugares para los protegidos, y si ademas se les pone como requisito que deben competir por la posición, es un duro golpe a la estructura en que se mueve la partidocracia.
El otro gran tema es el financiamiento público a los partidos políticos, que en conjunto reciben cada año (sin necesidades de que haya elecciones) cerca de 10 mil millones de pesos. El financiamiento al órgano electoral es otro gran tema.
El PT y el PVEM de buenas a primeras y sin que exista una propuesta de reforma han dicho que no van con la presidenta y con Morena y creo que ahí está una de las claves de lo que podrá pasar hacia el 2027, romper la alianza legislativa puede llevar a romper la alianza electoral y esto por naturaleza tendrá un impacto en las nominaciones.
En Sonora por ejemplo una idea es que se pueda construir la candidatura a la alcaldía de Hermosillo (la capital) a partir de un perfil del PT o del PVEM, desplazando una vez más a los morenistas, no obstante sin la alianza, pierde sentido la posibilidad de nominar a esos políticos que han llegado del PAN y del PRI para colarse a la cuarta transformación por la puerta trasera de los aliados.
Creo que eso se repite por todo el país y por eso la prueba que se ha puesto enfrente, es decir llevar al punto de quiebre la alianza Morena-PT-PVEM a cambio de lograr o no la reforma político electoral, tiene más lecturas de las que usted se pueda imaginar.
Imagínese, en San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, el gobernador del PVEM, dio marcha atrás a la famosa “Ley Esposa”, con la que pretendía allanar el camino a la senadora Ruth González Silva, ante la perspectiva de que eso provocara la ruptura electoral en ese estado y llevará al partido Morena a nominar a un perfil propio, posiblemente a la actual secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez.
Esto significa que la valentía de los políticos de los partidos aliados de Morena, llega hasta el punto en que están estirando de más la liga y cuando les dicen que en todo caso vayan y compitan solos, entienden que no tienen la fuerza suficiente, ni los perfiles políticos propios para ganar.
Así que el tema dará para mucho y los aspavientes del hoy, pueden ser las disciplinas del mañana.
Ventaja apuntalada
Donde nada ha cambiado es en Sonora, donde todo apunta a que la nominación ya muy cantada del alcalde de Cajeme Javier Lamarque va en caballo de hacienda, esta segunda semana de enero se divulgaron encuestas sobre presencia y aceptación y la figura del presidente municipal ha crecido en conocimiento, al grado de ya sacarle una ventaja de 14 puntos a su principal competidora, en este caso la senadora Lorenia Valles.
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