En un mundo donde los deportes de invierno parecen reservados para naciones con nieve eterna, Regina Martínez emerge como un símbolo de perseverancia y pasión. Esta médica de urgencias, originaria de México, se ha convertido en la primera mujer mexicana en clasificar a unos Juegos Olímpicos de Invierno en la disciplina de esquí de fondo. Con su debut en Milano-Cortina 2026, no solo escribirá historia para su país, sino que inspirará a generaciones enteras a soñar en grande.
De la medicina a las pistas nevadas
Regina Martínez no creció en las montañas alpinas ni en climas gélidos. Nacida en México, donde la nieve es un raro visitante, descubrió el esquí de fondo hace apenas seis años, durante sus estudios de medicina en la Universidad de Minnesota.

En ese momento, era una estudiante de cuarto año de medicina, y el deporte se convirtió en su refugio contra la soledad y el estrés de la carrera: “Fue el destino… encontré este deporte y me salvó de la soledad, del estrés”, compartió en una entrevista.
Así que lo que comenzó como una actividad recreativa pronto se transformó en una pasión competitiva.
Actualmente, Regina es una doctora certificada en emergencias radicada en Miami, Florida, donde equilibra turnos intensos en el hospital con entrenamientos rigurosos. A pesar de vivir en un lugar tropical, ha adaptado su preparación; entrena en gimnasios, usa rodillos para simular el movimiento del esquí y viaja a destinos nevados para competencias. En la Ciudad de México, donde no hay nieve, practica técnicas de cross-country que enfatizan postura, ritmo y control, demostrando que la determinación puede superar cualquier barrera geográfica.
Logros históricos que inspiran a México
El camino de Martínez hacia los Olímpicos ha estado marcado por hitos pioneros. En 2021, se convirtió en la primera mexicana en representar a su país en los Campeonatos Mundiales de Esquí FIS, un logro que la posicionó como una rompe barreras en un deporte dominado por atletas de Europa y Norteamérica.

Su clasificación para Milano-Cortina 2026 llegó tras ganar el Campeonato Nacional de Chile en la modalidad de 5 km, asegurando un cupo olímpico para México, el primero en esquí de fondo femenino; aunque el boleto es nominal para el país, Regina es la única esquiadora mexicana elegible, lo que la convierte en la abanderada indiscutible.
El camino no ha sido fácil, Martínez ha financiado gran parte de su carrera con ahorros personales: “No fue fácil, todo lo que ahorraba era para esto y ahorré por casi cinco años. Mi primer par de esquís los conseguí con ayuda de mis papás”, reveló. Además, ha denunciado la falta de apoyo de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), lo que resalta su resiliencia ante adversidades institucionales.
A pesar de ello, su espíritu olímpico brilla: “Sabía que no iba a ser fácil, pero si te gusta lo que haces, te ayuda a trabajar por ese sueño. Es un honor y un privilegio”, así lo recalcó Regina.
El sueño hecho realidad
Con los Juegos Olímpicos de Invierno a solo un mes de distancia (del 6 al 22 de febrero de 2026) en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia, Martínez intensifica su entrenamiento. Competirá en esquí de fondo, una disciplina que exige resistencia extrema en distancias largas sobre nieve irregular. Junto a ella, México enviará a otros atletas como Allan Corona en la misma categoría masculina y Sarah Schleper en slalom gigante, marcando una presencia histórica en deportes invernales.

Regina no solo busca competir; aspira a inspirar. En sus redes sociales, como Instagram (@doctor_regina), comparte su jornada con mensajes motivadores: “Winter Olympics, but make it Mexican style ”, fusionando su herencia latina con la pasión por el frío.
Es por eso que su meta va más allá de las medallas; es abrir puertas para que más mexicanos exploren deportes invernales, demostrando que no se necesita un entorno nevado para triunfar.
Una inspiración para México y el mundo
Regina Martínez representa el espíritu inquebrantable de quien persigue sueños contra todo pronóstico. Como doctora, salva vidas en emergencias; como atleta, salva barreras culturales y geográficas. Su historia nos recuerda que el olimpismo no es solo sobre victorias, sino sobre resiliencia y pasión.




