En el competitivo mundo del fútbol mexicano, historias de superación como la de Ricardo Alonso Cisneros inspiran a miles de jóvenes aspirantes. Nacido el 15 de abril de 2007 en El Mante, Tamaulipas, este defensor de 18 años ha emergido como una de las promesas del Club Necaxa, destacando en las fuerzas básicas y ganando su primera convocatoria al primer equipo en enero de 2026. Aunque aún no ha debutado en la Liga MX, su trayectoria está marcada por sacrificios familiares, dedicación incansable y un talento que lo posiciona como un futuro referente del fútbol hidrocálido.
De El Mante a las luces del Estadio Victoria
Ricardo Alonso Cisneros vio la luz por primera vez en Ciudad Mante, Tamaulipas, una región conocida por su pasión futbolera pero alejada de los grandes centros deportivos. Desde niño, soñaba con ser “como los que salen en la televisión”, inspirado por figuras del fútbol profesional. Su padre, Ricardo Alonso, fue su primer entrenador, guiándolo en equipos locales y fomentando una relación que va más allá del deporte: “Es mi mejor amigo. Siempre se lo he dicho, ‘si necesitas algo, puedes contar conmigo, soy tu papá pero también tu amigo’”.
A los 13 años, en 2020, Ricardo captó la atención de visores del Necaxa durante pruebas en Tamaulipas. Empacó una maleta y se mudó a Aguascalientes, a 560 kilómetros de casa, dejando atrás familia, amigos y escuela: “Fue difícil estar lejos de casa, de mi ciudad, fue un cambio radical”, confesó. Su madre, Ozma Verónica Cisneros, lo acompañó inicialmente, mientras su padre regresaba a El Mante para trabajar y enviar dinero. Eventualmente, la familia entera se mudó, vendiendo su negocio y sacrificando más de 40 años de vida en Tamaulipas por el sueño de su hijo.

Como a todos, la pandemia de COVID-19 complicó todo. El padre trabajó como guardia de seguridad en un edificio con miles de personas, arriesgando su salud, mientras la madre confeccionaba bisutería para vender en el centro de Aguascalientes: “Llegamos como la India María, con maletas, cajas y todo en el autobús. No sabíamos ni dónde nos íbamos a quedar”, recordó el padre. Estos sacrificios forjaron el carácter de Ricardo, quien promete retribuir: “Un día, sea como jugador o como profesionista, quiero darle a mis papás y a todos los que nos apoyaron algo de lo que nos dieron”.+
De las fuerzas básicas a la banca del primer equipo
Ricardo Alonso Cisneros mide 184 cm y juega como defensor central, destacando por su solidez, visión de juego y liderazgo. Inició en las inferiores del Necaxa en 2020, progresando rápidamente. Después de destacar en el equipo Sub-17 donde fue campeón, capitán y titular indiscutible, en la Liga MX Sub-19 tuvo tres participaciones con 270 minutos y es así como pasó a las filas del Necaxa U21, donde continuó su desarrollo y disputó 14 juegos con 1229 minutos, siendo ahí terminó el certamen como titular. Por algo ya con su número de dorsal, 232, se volvió emblemático en las categorías juveniles.
Días después, Ricardo inició como titular en la pretemporada 2026, consolidándose como uno de los prospectos clave. Medios tamaulipecos lo llaman “orgullo tamaulipeco”, destacando su cierre de pretemporada y potencial para el torneo.

El punto de inflexión llegó en enero de 2026, cuando el nuevo entrenador, Martín Varini, lo convocó al primer equipo para el partido contra el Atlas en el Estadio Victoria. Aunque no debutó y Necaxa perdió, Ricardo salió del campo con short de juego, zamarra rojiblanca y medias puestas, abrazando a sus padres con una sonrisa que borró el desencanto: “No pudo debutar con los Rayos en Primera División, pero al menos, vio que su trabajo y esfuerzo ya comenzaron a dar los frutos necesarios”, narró un reportaje local.
Un talento en ascenso
Aunque joven, Ricardo ha acumulado minutos valiosos en torneos sub-internacionales de la Liga MX, con participaciones en fases de calificación y partidos clave. Su valor de mercado actual es bajo, como es común en juveniles, pero su progresión lo posiciona para un salto al primer equipo. En 2026, es uno de los defensores prometedores del Necaxa, con contratos hasta junio de 2026 en U19 y U21.

Obviamente su historia ha resonado en redes y medios locales, con publicaciones virales sobre su convocatoria y el apoyo familiar. Fotos icónicas, como una caminando con su padre en terracería y ahora pisando el Victoria, simbolizan su viaje: “Me hizo llorar cuando la publicamos. Se me salieron algunas lágrimas, porque significa mucho para mí”.
Las expectativas para el futuro
La familia Cisneros Alonso es el pilar de esta narrativa. Sus padres que lo apoyaron incondicionalmente, mudándose y reinventándose laboralmente, inspiran a Ricardo a no defraudarlos: “Me motiva saber todo lo que ellos han hecho para estar conmigo”, dice y para 2026, con Varini al mando, Ricardo aspira a tener minutos en la Liga MX para alcanzar su meta: profesionalizarse y retribuir. En un fútbol donde el talento abunda pero la perseverancia escasea, su historia recuerda que los sueños requieren sacrificios colectivos.




