De especialista en táctica fija con la Selección Mexicana a pionero en la Superliga China. Rodrigo Íñigo se consolida como uno de los perfiles técnicos más preparados del fútbol nacional, sumando ahora un hito histórico para el gremio en Asia.
El anuncio de Rodrigo Íñigo como segundo entrenador del Wuhan Three Towns no es solo una noticia de mercado; es la culminación de un proceso de formación internacional que pocos estrategas mexicanos pueden presumir. Íñigo, quien fuera un recio defensa central en la Liga MX, ha transformado esa experiencia de campo en una mente táctica de élite que hoy, junto a Benjamín Mora, representa la primera expedición técnica mexicana en la máxima categoría de China.
El especialista en estrategia del Tri
El camino de Íñigo hacia la cúspide internacional tuvo una escala fundamental en el Centro de Alto Rendimiento (CAR):
- Era Jaime Lozano (2024): Se integró al cuerpo técnico de la Selección Mayor como responsable del Balón barado y táctica fija. Bajo su gestión, el Tri buscó modernizar uno de los rubros donde históricamente el fútbol mexicano ha sufrido, aportando análisis de video y diseño de jugadas de pizarrón.

- Proceso Sub-23: Colaboró como asistente de Ricardo Cadena. Fue pieza clave en la gira por los Países Bajos, donde enfrentó a potencias como la Selección de Holanda Sub-21, Panamá Sub-23 y el club AZ Alkmaar, consolidando su capacidad para gestionar el talento joven en escenarios internacionales.
La sociedad con Benjamín Mora
El 2025 fue el año de su consolidación en los banquillos de la Primera División de México. Como segundo entrenador de Benjamín Mora en los Gallos Blancos de Querétaro, Íñigo fue el responsable operativo de una gestión que acumuló 37 partidos oficiales.

Su labor durante el Clausura 2025, el Apertura 2025 y la Leagues Cup en Estados Unidos, permitió ver a un equipo ordenado, capaz de competir con presupuestos mayores gracias a una estructura táctica rigurosa. Esta sinergia Mora-Íñigo es la que hoy se traslada al fútbol asiático con una confianza absoluta en el sistema de trabajo compartido.
El gen europeo
Rodrigo Íñigo entendió temprano que para dirigir en la élite debía formarse en los escenarios más exigentes. Su paso por Europa no fue de “visita”, sino de resultados:
Portugal (Tondela F.C. 21/22): En la Liga BWIN, fue asistente de una figura de la talla de Pako Ayestarán y posteriormente de Nuno Campos. Durante 35 partidos oficiales, fue parte de la gesta histórica de llevar al Tondela a su primera semifinal de Copa y, eventualmente, al subcampeonato de la Copa de Portugal tras una final vibrante ante el FC Porto.

España (CUC Villalba y Getafe): Durante su proceso de formación, trabajó en el CUC Villalba Sub-23 (Madrid) como segundo entrenador e interino, y en el Getafe International Sub-17, sumando horas de vuelo en el fútbol base más competitivo del mundo.
De Malasia a la Champions League
Antes de llegar a China, Íñigo ya conocía el éxito en el continente asiático. Como asistente de Benjamín Mora en el Johor Darul Ta’zim F.C. (JDT) de Malasia, formó parte del cuerpo técnico que logró lo impensable: clasificar a los octavos de final de la Champions League de Asia como líderes de grupo por primera vez en la historia del club.
La formación académica de élite
Lo que separa a Rodrigo Íñigo de otros perfiles es su obsesión por la preparación. Actualmente, se encuentra cursando la Licencia UEFA PRO (Promoción 25/26) en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en Madrid.

Este programa, desarrollado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, es el grado máximo de titulación en el mundo y exige una metodología semipresencial de alta intensidad. Este nivel de especialización le permite hablar el mismo idioma que los mejores entrenadores del mundo, facilitando su adaptación inmediata a la Superliga China.
Un estandarte para el estratega mexicano
El desembarco de Rodrigo Íñigo en el fútbol asiático es, en última instancia, un mensaje de ambición para todo el gremio nacional. Mientras la narrativa común se enfoca en la exportación de jugadores, el camino de Íñigo demuestra que la “exportación de inteligencia deportiva” es una vía real y necesaria para el crecimiento del fútbol mexicano.
Con la Licencia UEFA Pro en el horizonte y una maleta llena de experiencias en tres continentes, Rodrigo Íñigo no solo llega a Wuhan para asistir a Benjamín Mora; llega para seguir demostrando que la Gran Muralla no es un obstáculo para quien tiene la pizarra bien preparada. El éxito de esta dupla en la Superliga China podría abrir, de una vez por todas, las puertas de los mercados internacionales para una nueva generación de directores técnicos mexicanos que, como Íñigo, han decidido que su frontera es el mundo.




