Trump y la cacería de políticos mexicanos
Aunque sea terso en sus declaraciones sobre la presidenta Sheinbaum, es claro que Trump no confía en el actuar del actual gobierno mexicano. En más de una ocasión ha declarado que el Estado Mexicano es incapaz de resolver temas como el narcotráfico y que lo anterior amerita una intervención (llámese lo que se llame eso) directa para poner orden de este lado de la frontera.
Más delicado aún es que los rumores sobre la posible cacería de políticos mexicanos vinculados al narco, aumentan día con día. Y la preocupación es real, sobre todo después de la operación para detener a Nicolás Maduro en Venezuela, lo cual dejó claro que el mandatario neoyorkino no está jugando.
De hecho, de acuerdo con el diario The Wall Street Journal, la llamada que sostuvieron ambos mandatarios esta semana y que, de acuerdo con la versión pública de Claudia Sheinbaum, se dio en términos de cordialidad y entendimiento; fue en realidad un ultimátum para poner las cosas claras sobre la mesa: o hay cooperación para ir por todo aquel personaje que apoye o haya apoyado a los cárteles del narcotráfico, o las cosas se pondrán feas para México.
La misma nota del diario estadounidense señala que funcionarios de seguridad de Estados Unidos buscan ir por cuadros de primer nivel del partido de la presidenta y esto la ha colocado en una posición de mínima o nula capacidad de negociación frente a Trump.
Diversos periodistas especializados en temas de seguridad han revelado que entre esos nombres podrían estar el de Adán Augusto López, los ex gobernadores Rubén Rocha y Américo Villarreal, y el hijo del expresidente López Obrador, Andrés López Beltrán.
Pero al momento todo es especulación y zozobra. En realidad se trata de información confidencial, que de ser cierta, golpearía de forma devastadora al movimiento que hoy gobierna el país.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum parece agotar sus argumentos para hablar de la reciente acción de Trump en Venezuela, reiterando únicamente su apelación al “no intervencionismo” y rechazando que la actividad de los cárteles mexicanos pueda o deba considerarse como terrorismo. El problema es que para el mandatario de Estados Unidos, la guerra ya inició y será llevada hasta sus últimas consecuencias.
En este contexto, la tensión continúa aumentando. Trump ha afirmado categóricamente que las tropas de Estados Unidos están listas para iniciar operaciones de tierra en México. Su sentencia es firme: los cárteles mexicanos son responsables de la muerte de 300 mil norteamericanos al año y deben pagar por ello.
Pero además del factor “narco”, que será llevado hasta sus últimas consecuencias, se encuentra también la posición ideológica del movimiento que encabeza la presidencia de México y que comulga con los principios de izquierda y del Foro de Sao Paulo (la coalición de partidos y movimientos de izquierda en América Latina).
Y es que según fuentes estadounidenses, el apoyo y la relación de los gobiernos de Morena con el régimen cubano (y otros gobiernos de izquierda) no es poca cosa, ni ha sido visto con buenos ojos en la Casa Blanca.
La alineación de todo el continente, para afianzar la hegemonía de Estados Unidos en el hemisferio Occidental, es un hecho. Y en esta ecuación no hay posiciones intermedias para nuestro país: o hay alineación político-ideológica-económica o habrá serias consecuencias. Ya lo veremos.




