En un escenario político donde la imagen suele estar dominada por trajes grises, marcas de lujo silencioso y códigos de poder heredados, Zohran Mamdani ha logrado algo poco común: que su forma de vestir se convierta en una conversación política. No por extravagancia, sino por intención.
En una de sus apariciones públicas recientes, Mamdani utilizó una corbata de la marca Kartik Research, una casa de moda independiente fundada en India que trabaja con textiles artesanales, procesos manuales y una narrativa abiertamente crítica al fast fashion y al lujo deshumanizado. El gesto, aparentemente menor, detonó una serie de lecturas culturales, simbólicas y políticas.
Vestir distinto en la política también es tomar postura
La atención no se centra solo en una corbata. Mamdani ha construido una imagen pública que rompe con el uniforme tradicional del político profesional: trajes sobrios pero accesibles, lejos del lujo ostentoso, y piezas que parecen elegidas más por lo que representan que por su precio. En un contexto de creciente desigualdad, la estética del poder importa.
Para analistas culturales y de moda, esta elección comunica cercanía generacional, rechazo al elitismo y una idea clara: se puede ejercer poder sin replicar los códigos visuales de las élites económicas. La ropa, en este caso, funciona como un lenguaje político no verbal.
Kartik Research: moda con memoria y resistencia
La marca detrás de la corbata no es casual. Kartik Research, fundada por el diseñador Kartik Kumra, se ha posicionado rápidamente en el circuito internacional por su apuesta a la artesanía india, el trabajo manual y la recuperación de técnicas textiles tradicionales. Cada pieza es resultado de procesos lentos, colaborativos y profundamente ligados a comunidades artesanas.
Lejos de ser una marca folklórica, Kartik Research dialoga con la moda contemporánea global desde el sur, cuestionando quién produce la ropa, bajo qué condiciones y para quién. Que una figura política internacional utilice una de sus piezas traslada esa conversación al espacio público.
Identidad, representación y política global
El uso de una corbata de una marca india en un acto político en Estados Unidos también abre otra capa de lectura: la de la representación cultural. En un momento en el que la diversidad suele quedarse en el discurso, Mamdani integra su identidad y sus valores en su imagen pública sin exotizarlos ni ocultarlos.
No se trata de una estrategia de marketing personal, sino de un gesto que conecta política, cultura y globalización desde una perspectiva no hegemónica.
Cuando la ropa incomoda, algo está funcionando
Como era de esperarse, no todas las reacciones han sido positivas. En redes sociales, algunos críticos han intentado reducir el debate a contradicciones entre discurso progresista y apariencia personal. Sin embargo, esa incomodidad confirma algo: la estética también disputa poder.
En tiempos donde la política parece cada vez más desconectada de la vida cotidiana, que una corbata artesanal genere conversación dice mucho del vacío simbólico que existe y de la necesidad urgente de nuevos lenguajes.
Porque a veces, una prenda no es solo una prenda. Es una postura. Es memoria. Y también es una forma de decir que otro tipo de poder más humano, más consciente es posible.




