- El agresor daña a los hijos con el objetivo de causarle sufrimiento a la mujer
- Ocurre sobre todo cuando los agresores cuentan con poder político o económico
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que el agresor daña a las hijas, hijos u otras personas cercanas a la mujer con el objetivo de causarle sufrimiento, controlarla o castigarla, explicó Laura Sofía Macías Esparza, directora del refugio de Mujer Contemporánea A.C..
La activista señaló que, aunque existen avances legales y redes de apoyo, los casos continúan presentándose con alta complejidad, sobre todo cuando los agresores cuentan con poder político o económico.
Macías Esparza relató uno de los casos más significativos atendidos por el refugio, el cual fue canalizado por ACNUR desde el estado de Hidalgo. Se trató de una mujer víctima de violencia vicaria ejercida, presuntamente, por un político de esa entidad. “Tuvimos uno muy significativo y doloroso. La persona es referida por ACNUR; la sacan de Hidalgo por violencia vicaria de un político”.
Detalló que la víctima contaba con estudios de posgrado, pero enfrentó obstáculos para acceder a un empleo formal debido a la persecución legal en su contra. “Ella tiene doctorados y no podía trabajar porque en cuanto la daban de alta en el seguro…el juez le otorgó la custodia de la menor a él”.
Indicó que, tras ser ubicada en una casa de transición en Aguascalientes, se emitió una orden de aprehensión, lo que obligó a la mujer a huir nuevamente. Indicó que, tras ser ubicada en una casa de transición en Aguascalientes, se emitió una orden de aprehensión, lo que obligó a la mujer a huir nuevamente.
Macías Esparza señaló que existen redes globales e interamericanas de refugios que permiten canalizar estos casos, incluso a otros países; sin embargo, reconoció que muchas mujeres no desean abandonar su entorno familiar.
La directora del refugio advirtió que las esferas de poder continúan siendo un obstáculo para las víctimas de violencia vicaria. “Desgraciadamente, las esferas de poder, ya sea por crimen organizado o político, cierran muchos caminos y atan a las mujeres”.
Aunque reconoció que existen avances, señaló que aún son insuficientes frente a la magnitud del problema.




