26.6 C
Mexico City
miércoles, febrero 18, 2026

América no es un país, es un continente

Te podría interesar

Por Tania González

El domingo 8 de febrero de 2026, mientras millones de personas alrededor del mundo miraban el Super Bowl LX desde el Levi’s Stadium en California, algo más que fútbol se estaba transmitiendo. Bad Bunny, el artista latino que encabezó el espectáculo del medio tiempo, no solo entregó una presentación visualmente brillante y cargada de cultura; envío un mensaje claro, profundo y necesario en tiempos polarizados: todos somos América.

Desde que se anunció que sería el encargado del show de medio tiempo —uno de los escenarios más vistos de la cultura global— no faltaron las críticas. Una parte del público expresó desacuerdo y, en algunos casos, un tono que rozó lo racista ante la idea de que un cantante de música latina encabezara un evento tan icónico de la cultura estadounidense. Que un puertorriqueño dominara los reflectores del espectáculo más importante de Estados Unidos sonaba para algunos como algo que “no tenía sentido”. Pero la reacción —y sobre todo el mensaje de Bad Bunny— terminó siendo más potente que esos cuestionamientos.

Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, realizó una actuación que se convirtió en un símbolo de identidad cultural para muchas audiencias. Según reportes, el espectáculo alcanzó cifras récord de audiencia, con más de 135 millones de espectadores, lo que lo convierte en uno de los shows más vistos en la historia del Super Bowl.

Más allá de la música, la narrativa visual estuvo cargada de simbolismo. Hacia el final de su presentación, Bad Bunny pronunció la frase “God bless America” y comenzó a nombrar uno a uno los países que conforman América —desde Argentina hasta Canadá— mientras las banderas de cada nación eran ondeadas por todo el campo de juego. Luego mostró un balón de fútbol americano con la leyenda “Together, we are America” —“Juntos, somos América”—, como recordatorio de que América no es solo un país, sino un continente diverso e interconectado.

La palabra “América” ha sido utilizada históricamente en Estados Unidos para referirse únicamente al país, pero Bad Bunny la usó en su sentido más amplio, resaltando la unidad cultural y humana más allá de fronteras políticas. Ese gesto, aunque sutil, fue interpretado por muchos como un mensaje de inclusión y hermandad entre todas las naciones y pueblos americanos, en un momento en el que la comunidad latina enfrenta desafíos y tensiones en el país anfitrión del Super Bowl.

Ese mismo contexto político y social estaba muy presente en el ambiente: las políticas migratorias de Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump han sido objeto de fuertes críticas, especialmente por cómo afectan a migrantes, en su mayoría latinos. Encuestas recientes realizadas por Pew Research Center muestran que el 80 % de los latinos en Estados Unidos desaprueba las políticas de Trump, y el 71 % considera que se ha excedido en las deportaciones durante su mandato.

Y es que las deportaciones masivas son parte de un fenómeno que ha marcado la política migratoria contemporánea. Las cifras más recientes muestran que agentes federales han registrado el mayor ritmo de deportaciones desde la era de la administración de Barack Obama, con proyecciones de más de 300,000 expulsiones al concluir el primer año fiscal de esta nueva administración, y con casi 57,000 personas en procesos de deportación en

centros de detención, números que asustan por su magnitud humana. Esto sucede en un contexto donde las redadas y la persecución de migrantes han sido reportadas como “innecesariamente violentas y abusivas” por organizaciones como Human Rights Watch, que ha señalado que la administración ha violado derechos al debido proceso y fomentado miedo entre comunidades migrantes, en especial latinas.

En ese clima, Bad Bunny no hizo un ataque directo ni se presentó con un discurso de odio o confrontación. No gritó consignas contra agencias como ICE ni cerró su presentación con una protesta frontal. En cambio, optó por un mensaje de amor, unión y orgullo cultural, algo que muchos interpretaron como una respuesta más fuerte y necesaria que una protesta tradicional. El balón con el mensaje “Together, we are America” funcionó como un recordatorio de que las diversas culturas, lenguas y experiencias del continente también forman parte de una identidad compartida.

Esa decisión de abrazar la diversidad, incluso dentro de un espectáculo tan mediatizado, generó reacciones divididas. Por un lado, celebridades, figuras públicas y miles de fanáticos aplaudieron el mensaje de Bad Bunny como una reafirmación de unidad y orgullo —especialmente dentro de la comunidad latina—, con artistas como Luis Fonsi expresando que sintieron “orgullo y alegría” por lo que representó la presentación. Por otro lado, políticos como Trump calificaron el espectáculo como “absolutamente terrible” y una supuesta afrenta a la “grandeza de Estados Unidos”, insistiendo en que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”, un comentario que muchos interpretaron como un rechazo político más que cultural.

Dentro del debate sobre la reacción al show, también surgieron críticas menos políticas y más culturales: algunas personas señalaron que la presentación era “demasiado en español” o que no representaba lo que ellos consideran la cultura estadounidense, lo que hasta desencadenó comentarios raciales en redes sociales sobre la ausencia de contenidos dirigidos a audiencias angloparlantes. Este tipo de respuestas ponen de manifiesto no solo una resistencia a la inclusión, sino también una falta de comprensión de lo que realmente significa ser “americano” en un continente tan diverso.

Las cifras no mienten: la comunidad latina se ha convertido en una de las más numerosas y de mayor crecimiento dentro de Estados Unidos. Según Pew Research Center, los latinos representan casi el 20 % de la población total (más de 68 millones de personas), con proyecciones que seguirán aumentando en las próximas décadas, lo que convierte a la cultura latina en un motor social, económico y cultural dentro del país.

Esa presencia demográfica real choca a menudo con narrativas políticas que buscan excluir, limitar o criminalizar a las comunidades migrantes y minoritarias. En ese contexto, el espectáculo de Bad Bunny no fue un accidente ni una distracción superficial: fue un acto simbólico poderoso, una reafirmación de la identidad cultural y un llamado a reconocer la amplitud de lo que significa ser parte de América, en todos sus matices.

Mientras algunos se aferran a una visión estrecha de identidad —basada en fronteras, lenguas o nostalgia por un pasado excluyente—, otros ven en ese mensaje de unión algo auténtico, necesario y profundamente humano: que la música pueda ser puente y no muro, que el amor trascienda el odio y que la diversidad nos haga más que nos divida.

En medio de un país que vive debates intensos sobre migración, identidad y pertenencia, el medio tiempo del Super Bowl 2026 dejó más que entretenimiento; dejó una invitación a repensar lo que significa ser América en pleno siglo XXI.

Vía Tercera Vía

RELACIONADOS

Declaran culpables a dos por el homicidio del periodista Marco Aurelio Ramírez Hernández

Con más de 40 años de trayectoria como periodista, Ramírez Hernández se distinguió como reportero de nota policiaca y corresponsal de distintos medios...

Warner concede una semana a Paramount para presentar una oferta mejor y definitiva

El dueño de HBO Max anunció que Netflix le ha otorgado “una exención limitada”, según los términos del acuerdo de fusión, lo que...

Alertan sobre Keenadu, el “malware” preinstalado en algunos nuevos dispositivos Android para fraude

 Los actores maliciosos utilizan este “malware” para llevar a cabo fraude publicitario, empleando los dispositivos infectados como bots que generan clics en anuncios  Expertos...

La memoria no es silencio cómodo: Scherer Pareyón

Consultado en una improvisada entrevista desde el Congreso, el legislador del PVEM afirmó que el texto que sacudió el tablero político nacional es...

Inesperada caída del empleo en enero enciende las alarmas

Por primera vez desde 2009, México perdió empleos formales en el mes de enero. Durante el primer mes de 2026, a nivel nacional...

Aguascalientes, primer lugar nacional en donación de órganos y tejidos

Aguascalientes se consolida como referente nacional en solidaridad al obtener el primer lugar en donación de órganos y tejidos por millón de habitantes...
- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Recientes en LJA.MX

Declaran culpables a dos por el homicidio del periodista Marco Aurelio Ramírez Hernández

Con más de 40 años de trayectoria como periodista, Ramírez Hernández se distinguió como reportero de nota policiaca...
- Advertisement -spot_img

MÁS INFORMACIÓN EN LJA.MX

- Advertisement -spot_img