En los últimos años, Chiapas ha enfrentado desafíos y retrocesos en la garantía de los derechos de la niñez y adolescencia. De acuerdo con la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS), durante el 2025 se reportaron aproximadamente 38 casos de desaparición al mes: más de un menor desaparece cada día en la entidad.
En 2020, Chiapas era el 50 estado con mayor población en un rango de edad entre 0 y 17 años. Sin embargo, también figuraba como la entidad con mayor porcentaje de la población infantil y adolescente en situación de pobreza y pobreza extrema. En los últimos años, ha aumentado la incidencia de violencia sexual, familiar y física contra niños, niñas y adolescentes. Así como, la falta de acceso a servicios de salud, el aumento del trabajo infantil, la inasistencia escolar y la carencia de espacios de vivienda.
A esto se suma una crisis de desapariciones de niñas, niños y adolescentes. Durante 2025, la Fiscalía General del Estado emitió alrededor de 460 fichas de búsqueda de menores. De ellas, 75 casos (el 16%) aún no han sido localizados.
En un informe presentado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) se detectaron que entre 11 mil y 20 mil niñas, niños y adolescentes estaban en riesgo de ser reclutadas o utilizadas por parte de grupos delictivos en Chiapas, uno de los principales enfoques vinculados a los casos de desaparición en México.
Sin embargo, la población más afectada por este fenómeno son las niñas y adolescentes. Según organizaciones, la edad más vulnerable es la de 15 años. Además, señalan que 7 de cada 10 reportes de desaparición corresponden a niñas y adolescentes mujeres. Esta población también está atravesada por la mayor cantidad de casos de violencia sexual en entornos escolares y familiares.
Aunque los datos oficiales indican que los casos de desapariciones en Chiapas han disminuido desde 2023 (513 casos) y 2024 (493 casos) hasta 2025 (460 casos), integrantes de colectivos de Madres Buscadoras sostienen que la crisis se ha disparado de forma acelerada en los últimos años. Sin embargo, advierten que muchas familias no denuncian por miedo y por desconfianza al sistema judicial, lo que significa que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real del problema.
Gerardo González Figueroa, investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), sostiene que la adolescencia en Chiapas es una etapa casi inexistente, ya que los jóvenes se ven obligados a convertirse en vendedores o distribuidores de drogas: “Esa es una realidad. Y al estar vinculados a esta actividad delincuencial o prohibida, son asesinados”.
Los municipios que más desapariciones presentaron, de mayor a menor, en 2025 fueron: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Comitán, San Cristóbal de Las Casas, Berriozábal, Ocosingo, Mapastepec, Tonalá, Palenque, Reforma Villaflores y Chiapa de Corzo.
REDIAS advierte que la violencia hacia las infancias y adolescencias no se limita las desapariciones, también se ha desatado de múltiples formas, como: 16 homicidios, 9 feminicidios, 328 denuncias por pederastia, 63 muertes viales, 635 niñas, niños y adolescentes chiapanecos deportados desde Estados Unidos y 8,656 niñas, niños y adolescentes migrantes detenidos en Chiapas, de los cuales 876 fueron deportados a sus países de origen, todo registrado en 2025.
Además de la labor de REDIAS y REDIM, Melel Xojobal trabaja directamente con niñas, niños y adolescentes indígenas de Chiapas, desde los 6 a 12 años, acompañando a sus familias en actividades económicas en calles y mercados, y con jóvenes de 13 a 18 años en la defensa de sus derechos. Te invitamos a seguir el trabajo de estas organizaciones, compartir sus informes y amplificar sus voces.




