- Movimiento Ciudadano respaldó la reducción de la jornada laboral, pero insistió en incluir dos días de descanso y evitar modificaciones a horas extra
- La reforma aprobada en el Senado establece un proceso gradual hasta 2030 y mantiene un solo día obligatorio de descanso semanal para trabajadores
La aprobación en el Senado de la reforma que reducirá de manera gradual la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales abrió un nuevo frente político en el Congreso, donde legisladoras y dirigentes de Movimiento Ciudadano advirtieron que la propuesta representa un avance limitado y, en palabras directas, un “gato por liebre” para las y los trabajadores del país.
El dictamen, impulsado por el gobierno federal y respaldado por la mayoría legislativa, establece que la reducción se aplicará de forma progresiva hasta 2030 y mantiene un solo día obligatorio de descanso semanal. La minuta fue turnada a la Cámara de Diputados, donde se anticipa un debate intenso y reservas para modificar su contenido.
Desde Movimiento Ciudadano, la diputada federal Laura Ballesteros fue una de las voces más críticas. Señaló que la reforma no solo se pospone hasta el final de la década, sino que además introduce cambios que podrían impactar negativamente las condiciones laborales, particularmente en el esquema de horas extra. “Dan gato por liebre a la gente porque le meten mano a las horas extras; de nueve horas permitidas ahora lo ponen hasta 12, y eso puede presionar al trabajador para cumplir más de 40 horas sin pagarlas”, advirtió.
La legisladora sostuvo que la propuesta original planteaba una reducción inmediata de la jornada con dos días de descanso y salario íntegro, pero que la versión aprobada diluye ese objetivo. A su juicio, la reforma “llega descafeinada” y lejos de responder al reclamo histórico de la población trabajadora.
En el mismo sentido, la coordinadora de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados, Ivonne Ortega, calificó la iniciativa como una simulación. “Con un día de descanso es gato por liebre; trabajan seis días, pagan transporte seis días, siguen fuera de casa seis días. No hay un beneficio tangible”, afirmó.
Ortega insistió en que el planteamiento central de su bancada es garantizar dos días de descanso a la semana para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, permitir la convivencia familiar y atender necesidades personales. “Sí son las 40 horas, pero hasta 2030; sí son las 40 horas, pero con un día de descanso; sí son las 40 horas, pero aumentan las horas extra. Eso es lo que estamos señalando”, reiteró.
El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, también cuestionó la reforma y aseguró que el espíritu original del proyecto fue alterado. “La traición tiene que ver con los dos días de descanso a la semana, que era el elemento esencial de la reforma”, declaró en entrevista radiofónica.
El líder político adelantó que su partido insistirá en la Cámara de Diputados para que se incorpore este derecho en la ley y se evite posponer su aplicación. “Es un estándar que ya existe en muchos países y responde a necesidades reales de descanso, salud y convivencia”, señaló.
En el Senado, la reforma fue aprobada con amplio respaldo, aunque legisladores de oposición señalaron que el dictamen es incompleto. El coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, reconoció la importancia de establecer la reducción en la Constitución, pero subrayó que el modelo aprobado no garantiza plenamente mejores condiciones laborales.
Desde el Ejecutivo federal, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la iniciativa y afirmó que responde a una demanda histórica: reducir la jornada a 40 horas sin afectar el salario. La mandataria enfatizó que el proceso gradual permitirá mantener estabilidad económica y asegurar el ingreso de los trabajadores durante la transición.
No obstante, la oposición insiste en que la propuesta no solo se retrasa, sino que puede generar efectos contradictorios. Ballesteros señaló que el aumento en las horas extra y la falta de incentivos para las empresas podrían traducirse en presiones laborales y en un enfrentamiento innecesario entre trabajadores y empleadores.
“Lo que debería hacerse es implementar las 40 horas ahora, con dos días de descanso, y acompañarlo de incentivos fiscales para las pequeñas y medianas empresas”, sostuvo.
Las críticas también se centran en el contexto político de la reforma. Movimiento Ciudadano ha recordado que desde 2023 impulsó una iniciativa para aplicar de inmediato la jornada de 40 horas con dos días de descanso, la cual fue aprobada en comisión, pero no llegó al pleno.
En este escenario, la discusión en la Cámara de Diputados se perfila como el momento clave para definir el alcance real de la reforma. Aunque Movimiento Ciudadano ha adelantado que votará a favor en lo general para que la reducción quede en la Constitución, insistirá en reservas para modificar los puntos que considera regresivos.
La narrativa del “gato por liebre” se ha convertido así en el eje del posicionamiento político de las legisladoras naranjas, quienes sostienen que la reforma, tal como está planteada, no transforma de fondo la vida laboral de millones de trabajadores.
Mientras el gobierno la presenta como un avance histórico, la oposición advierte que la medida llega tarde, incompleta y con riesgos para el equilibrio entre productividad y bienestar.
La próxima semana, cuando la minuta llegue al pleno de la Cámara de Diputados, se definirá si la reforma se mantiene en sus términos actuales o si incorpora cambios que acerquen el modelo a la demanda que ha marcado el debate: una jornada laboral de 40 horas, con dos días de descanso y sin simulaciones.




