- Reducir la informalidad permitiría regular efectivamente las jornadas laborales y contribuir a que las personas realmente trabajen menos horas
- El mercado laboral está estructurado de tal forma que, aun cuando se modifique la ley, eso no garantiza que las personas realmente trabajen menos
En el contexto del debate sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas, la expresidenta del Colegio de Economistas, Dafne Viramontes, advirtió que el principal problema no es solo el límite legal, sino que actualmente no se cumple para una parte importante de la población trabajadora. “Yo creo que la pregunta que debería hacerse el gobierno es qué quieres, o sea, ¿en el papel reducir las horas o que las personas trabajen menos horas?”.
Señaló que, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, actualmente el límite legal es de 48 horas semanales; sin embargo, “2 de cada 10 personas trabajan más de 48 horas, o sea, no se está cumpliendo para 2 de cada 10 personas”.
Agregó que si el parámetro se fija en 40 horas, la proporción es todavía mayor: “si ponemos como límite las 40 horas, 7 de cada 10 personas trabajan más de 40 horas”.
Indicó que el mercado laboral está estructurado de tal forma que, aun cuando se modifique la ley, eso no garantiza que las personas realmente trabajen menos. “Tenemos un mercado laboral que está diseñado de tal manera que no permite que incluso si tú legalmente bajas el número de horas, las personas trabajen menos”.
Viramontes consideró que la reducción podría tener más afectaciones para las empresas formales, que ya enfrentan presión por cambios regulatorios recientes. “Va a tener más afectaciones para las empresas formales que de por sí ya hemos estado viendo que se han perdido bastantes registros patronales del IMSS por todo el tema de los cambios que han sido bastante acelerados y que no ha habido un acompañamiento para las empresas”.
La economista sostuvo que, si el objetivo es que las personas trabajen menos horas, es indispensable atender la informalidad. “De entrada, reducir la informalidad, porque en la informalidad no hay manera de regular precisamente cuántas horas están trabajando las personas”. Explicó que en ese sector informal existen jornadas extensas de 12 hasta 24 horas sin regularización.
Asimismo, señaló que muchas personas trabajan más horas no solo por imposición patronal, sino por necesidad de ingreso. “Las personas no solamente trabajan más horas porque el patrón le ponga a trabajar más horas, sino porque necesitan un ingreso mayor”.
Reconoció que el incremento al salario mínimo ha sido positivo en ese sentido; no obstante, advirtió que este beneficio se limita al sector formal. “Eso solamente se respeta en las empresas formales; en las informales nuevamente está esta situación de que ahí no se respetan los salarios mínimos”.
Finalmente, recordó que México es uno de los países que más horas trabaja dentro de la OCDE y subrayó que, sin una estrategia clara para reducir la informalidad, la reducción legal de la jornada podría quedarse solo en el papel. “Si lo que el gobierno quiere es que se trabaje menos, pues entonces hay que reducir la informalidad sin duda”.
También advirtió que el proceso de formalización no es sencillo y que existen desincentivos administrativos y fiscales que dificultan el tránsito a la formalidad. “Las regulaciones, los trámites, el SAT, el pago de impuestos, todo eso al final son desincentivos para que las empresas se hagan formales”.




