En Diálogo
Grandeza de México
En su libro “Grandeza”, Andrés Manuel López Obrador comparte no solo su visión personal sobre el legado cultural prehispánico, en el que enaltece nuestro pasado y lo coloca entre las principales civilizaciones del planeta, sino que también desarrolla una profunda reflexión sobre el llamado humanismo mexicano. Esta propuesta ideológica, construida a lo largo de su vida, se presenta como uno de los ejes fundamentales de la Cuarta Transformación.
Con base en un amplio recorrido por la cultura y el pasado prehispánico, López Obrador plantea de manera contundente la necesidad de incorporar las enseñanzas del México profundo al proyecto de nación, con el objetivo de avanzar hacia un país más justo, igualitario, democrático, libre, fraterno y soberano.
La presentación del libro se realizó mediante un video difundido en YouTube, tras su retiro de la vida pública en octubre de 2024. Desde su residencia en Palenque, Chiapas, el 30 de noviembre del año pasado, el ex presidente explicó el contenido de la obra, la cual, a pocas semanas de su llegada a librerías, registró la venta aproximada de 77 mil ejemplares.
Se trata de un libro extenso que permite conocer con profundidad los temas que aborda, apoyándose en citas de diversos autores que sustentan sus planteamientos. La estructura es sencilla y casi didáctica, lo que facilita al lector avanzar sin perder el lenguaje claro y coloquial que se mantiene a lo largo del texto.
La obra está dividida en dos grandes apartados: “Origen y destino de las civilizaciones” y “Grandeza indígena”. En la primera parte, integrada por seis capítulos, se expone el origen del ser humano, el proceso evolutivo y la teoría de Charles Darwin sobre la evolución de las especies, incluida la humana. Asimismo, se analiza cómo estas ideas fueron utilizadas por otros teóricos para justificar el racismo y la explotación de pueblos considerados inferiores. En este contexto, se recuerda que desde las primeras civilizaciones los pueblos dominantes calificaban a los más débiles como bárbaros o salvajes, con el fin de someterlos.
Es en este punto donde López Obrador inicia la defensa de los pueblos originarios de lo que hoy es México, al sostener que en el periodo prehispánico no practicaban sacrificios humanos ni canibalismo, como afirmaron los españoles durante la invasión y la conquista.
En esta primera parte también se realiza un recorrido por las civilizaciones afroasiáticas y europeas, así como por los aportes culturales de judíos, romanos y cristianos, y su influencia en la conformación de la cultura occidental.
La segunda parte del libro, “Grandeza indígena”, es la más extensa y enriquecedora. En cuatro capítulos, el autor expone la migración humana al continente americano y la forma en que se fundaron pueblos y civilizaciones con un desarrollo cultural equiparable al de cualquier región del mundo. Se describen las aportaciones de las distintas civilizaciones de Mesoamérica, apoyadas en citas y análisis de especialistas en diversos campos del conocimiento.
Posteriormente, se aborda la conquista española, a la que titula de manera directa “la invasión de los bárbaros”. En este apartado se evidencia la avaricia y la crueldad genocida de los invasores, así como el proceso de desacreditación de los pueblos originarios, a quienes se describía como salvajes. Resulta relevante el ensayo del cardiólogo Luis Enrique Berúmen Domínguez, quien argumenta que los sacrificios humanos mediante extracción de corazones, tal como los describieron los conquistadores, son científicamente imposibles de realizar en tiempo, forma y resultado.
El autor también describe la decadencia y corrupción del periodo colonial, el intento sistemático por borrar la grandeza de las civilizaciones prehispánicas y la resistencia constante de los pueblos frente a la injusticia, la persecución y la explotación, resistencia que se manifestó en distintos episodios de rebeldía, como la lucha por la independencia encabezada por Miguel Hidalgo y Costilla.
En el capítulo final, titulado “Resurrección y legado”, López Obrador concentra su reflexión más profunda. Ahí expone cómo los ancestros heredaron no solo un pasado cultural de grandeza, sino también principios y valores que se traducen en costumbres y formas de vida basadas en el bienestar colectivo y en la valoración de las personas como individuos. Estos principios, señala, deben recuperarse y fortalecerse en el proceso de transformación de la vida pública que vive el país.
Destaca la ausencia del afán de lucro y de acumulación de bienes materiales en las civilizaciones originarias, así como el carácter comunal de la tierra, que nunca fue concebida como mercancía. Reflexiona que, pese a los intentos por imponer el individualismo como modelo económico y social, el concepto comunitario del uso de la tierra permanece arraigado en los pueblos. Recuerda también que la concentración individual de la propiedad agrícola se intensificó tras la independencia y, de manera particular, durante el porfiriato.
Asimismo, subraya la vigencia del principio de ayuda mutua en el pueblo mexicano, especialmente en regiones rurales, así como el espíritu libertario que históricamente se ha negado a la sumisión. Añade que la esclavitud no existía antes de la llegada de los españoles y concluye que otra herencia fundamental es la inclinación hacia la honestidad, considerada como la mayor riqueza del pueblo, pese a las influencias externas y las condiciones adversas.
El autor concluye con un llamado a construir un nuevo pacto social que incorpore cláusulas de bondad y humanismo mexicano, al afirmar que los pueblos indígenas han contribuido a rescatar al país del desastre y que, hacia adelante, con la inclusión de las antiguas enseñanzas, el consenso amplio y la suma de voluntades, México puede avanzar con mayor firmeza.
El libro “Grandeza” abre la posibilidad de reflexionar sobre el presente y el país que se desea construir. Desde diversas aristas, la obra se presenta como una provocación y, al mismo tiempo, como una propuesta para dialogar y actuar con mayor claridad rumbo a un cambio profundo.




