- Tras 11 años de planeación errática, el Tren México-Toluca ya empezará a operar por completo, siete años después de lo previsto. El megaproyecto tuvo un sobrecosto de 263%, retrasos crónicos y una larga lista de contratos que beneficiaron a consorcios cercanos al poder.
Después de 11 años de planeación caótica, el Tren México-Toluca finalmente empezará a operar por completo este enero, aunque con un costo final de más de 140 mil millones de pesos, un monto prácticamente tres veces superior al que planteó el gobierno de Enrique Peña Nieto cuando lanzó este gran megaproyecto de su sexenio, que dejó inconcluso.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en octubre último el fin de la obra civil y electromecánica, y que para fines de enero la ruta entre Toluca y la estación Observatorio del Metro de la Ciudad de México se hará en 40 minutos con la nueva vía marcada por la improvisación, el amplio rechazo de comunidades originarias, los sobrecostos y oportunismos políticos.
Evaluada en 2013 en 38 mil 608 millones de pesos, la obra tiene un costo actualizado de 140 mil 134 millones de pesos en la cartera de proyectos de inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), lo cual representa un sobrecosto de por lo menos 263% y un gasto final de dos mil 419 millones de pesos por kilómetro de vía, en promedio. El tren correrá su ruta completa en 2026, es decir, más de siete años y medio después de lo planeado.
Con el paso de los años el proyecto se convirtió en un pozo sin fondo de recursos públicos, que se vio reflejado en una amplia serie de convenios modificatorios a los contratos iniciales, que aumentaron los montos y los plazos de entrega; por ende, las empresas contratistas vieron sus ingresos dispararse.
Un ejemplo, el consorcio encabezado por la empresa española CAF, que recibió una de las principales tareas de la obra.
El tren como tal fue contratado en 2014 mediante tres convenios por 15 mil 40 millones de pesos, que debía concluir en mayo de 2018, es decir, unos meses antes de que Peña Nieto entregara el poder.
En 2024 la obra seguía sin concluirse y su costo se disparó a 25 mil 10 millones de pesos mediante decenas de convenios y modificaciones a los contratos, documentados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en un informe publicado el 23 de octubre último.
Este fenómeno se produjo en todas las etapas del megaproyecto. En marzo de 2024 la empresa Senermex Ingeniería y Sistemas, filial de la empresa española Sener, que fue contratada para supervisar el desarrollo de la obra, elaboró un largo documento donde detalló minuciosamente cómo el Tren México-Toluca se fue descarrilando a medida que estallaron los problemas derivados de su mala planeación y que éstos se convirtieron en una bola de nieve.




