En un año pivotal para la Selección Mexicana Femenil, el Tri se prepara para un duelo de alto calibre contra Brasil, una de las potencias mundiales del fútbol femenino. Este partido amistoso no solo sirve como termómetro para medir el nivel competitivo del equipo dirigido por Pedro López, sino que representa un paso crucial en la preparación para las eliminatorias de la Concacaf W, con miras al Mundial Femenil 2027, que se disputará precisamente en Brasil y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Con un historial de logros crecientes en el balompié femenil mexicano, este encuentro promete emociones intensas y un impulso para el desarrollo de la disciplina en el país.
Detalles del encuentro
El enfrentamiento entre México y Brasil se llevará a cabo el sábado 7 de marzo de 2026 a las 17:00 horas (tiempo del centro de México). El escenario elegido es el Estadio Ciudad de los Deportes, ubicado en la Ciudad de México, un atractivo icónico que ha albergado partidos memorables y que ahora será testigo de este choque internacional.
Este amistoso forma parte de la agenda de preparación del Tri Femenil, que inicia su actividad en 2026 con el pie derecho tras un 2025 lleno de hitos. Andrea Rodebaugh, directora de Selecciones Nacionales Femeniles, anunció el partido en una conferencia de prensa, destacando su importancia estratégica: “Es un duelo ante un rival top 6 del mundo, clave para evaluar nuestro nivel y continuar creciendo”.
Brasil, actual número 6 en el ranking FIFA y anfitrión del próximo Mundial, llega como un adversario formidable, liderado por figuras legendarias como Marta Vieira, quien simboliza la excelencia del fútbol sudamericano femenino.
La preparación para un año decisivo
México no participa en un Mundial Femenil mayor desde 2015, una ausencia que ha motivado un proceso de renovación bajo el mando de Pedro López, entrenador español que asumió el cargo en 2023. López enfatizó la relevancia de este amistoso: “Estamos a solo cuatro partidos de clasificar al Mundial 2027 y los Juegos Olímpicos 2028. Medirnos contra Brasil nos ayudará a crecer y a alimentar el talento de nuestras jugadoras”.
El calendario de México en 2026 es intenso. Antes de este duelo, el Tri visitará a Santa Lucía el 2 de marzo en las eliminatorias Concacaf W, donde la confederación ofrece cuatro plazas directas al Mundial 2027. Brasil, por su parte, como organizador del torneo, ya está clasificado, lo que convierte este partido en una oportunidad ideal para que México pruebe tácticas y rotaciones ante un equipo de élite sin la presión de los puntos. Este tipo de encuentros no solo fortalecen el plantel, sino que generan expectativa entre los aficionados, impulsando la asistencia y el interés mediático en el fútbol femenil.
¿Qué significa este partido para el fútbol femenil mexicano?
Más allá de los 90 minutos en la cancha, México vs Brasil representa un hito en el crecimiento del fútbol femenino en el país. Enfrentar a una selección como Brasil, con seis participaciones en finales olímpicas y un legado de jugadoras icónicas, es una prueba de fuego que mide el progreso del Tri. Como señaló Rodebaugh: “2026 es un año fundamental para volver a ver a México en una Copa del Mundo”.
Para el fútbol femenil en general, este partido simboliza la globalización y profesionalización de la disciplina en México. Ayuda a cerrar brechas con potencias como Brasil, fomenta la visibilidad de la mujer en el deporte y atrae patrocinadores. López lo describió como “histórico y motivante”, ya que retos como este impulsan el desarrollo integral desde la base formativa hasta la élite.
La revancha de las menores en 2025
Si hay una razón para creer que México puede vencer a Brasil en la categoría absoluta, es lo ocurrido recientemente en las categorías con límite de edad. El fútbol mexicano aún celebra la hazaña de noviembre de 2025 en el Mundial Sub-17 de Marruecos.
En aquel torneo, México y Brasil se vieron las caras en el partido por el tercer lugar. Tras un empate agónico 1-1 en el tiempo regular, con un autogol brasileño al minuto 94 que forzó el alargue, las mexicanas demostraron una madurez mental envidiable. Desde los once pasos, con una actuación heroica de la portera, Valentina Murrieta, el Tri se impuso 3-1, arrebatándole el bronce a las sudamericanas y firmando uno de los capítulos más brillantes en la historia del fútbol femenino juvenil del país.
Este resultado no es solo un trofeo; es la prueba de que el talento emergente de México ya sabe lo que es ganarle a Brasil en escenarios de máxima presión.
Un paso hacia la grandeza
El duelo en el Estadio Ciudad de los Deportes no es solo un juego de preparación; es el reflejo de un proyecto que busca dejar de ser “invitado” para ser “protagonista”. Con el impulso de la medalla de bronce Sub-17 y la necesidad de redención tras la Copa Oro, la Selección Mexicana Femenil tiene ante sí la oportunidad perfecta para demostrar que está lista para el escenario más grande de todos: el Mundial de Brasil 2027.




