- El equipo lo integran a 14 estudiantes de distintas áreas de ingeniería
- La experiencia internacional fomenta organización, innovación y mejora continua
- Ha permitido descubrir vocaciones en electrónica, programación y control
Además de impulsar la innovación tecnológica, la participación de estudiantes del Tecnológico de Monterrey la competencia Shell Eco Marathon ha representado una experiencia formativa que fortalece habilidades técnicas, organizativas y personales entre los integrantes del equipo.
María José Hernández Mora destacó que el proyecto ha permitido aplicar de manera integral conocimientos de mecánica, electrónica y uso de maquinaria, lo que convierte al prototipo en una plataforma de aprendizaje real. “Es un proyecto donde puedes ver todo integrado, desde los diseños hasta la fabricación, y eso te enseña cómo se construye algo desde cero”, expresó.
Asimismo, resaltó que uno de los principales aprendizajes ha sido trabajar con personas de distintos semestres y perfiles académicos, lo que ha enriquecido la dinámica del equipo. “Te ayuda a convivir con estudiantes que a lo mejor no habrías conocido y a aprender a organizarte con muchas personas”, comentó.
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En ese sentido, el grupo ha desarrollado estrategias de trabajo colaborativo que les permiten avanzar en diferentes tareas de forma simultánea, optimizando tiempos y evitando retrasos en la construcción del vehículo. La planeación de actividades, el control de inventarios y la asignación de responsabilidades se han convertido en herramientas clave dentro del proyecto.
Por su parte, Rodrigo Colorado Villegas relató que conoció el proyecto desde su etapa de preparatoria, cuando uno de sus profesores compartió con entusiasmo la experiencia de participar en la competencia. “La pasión con la que nos lo contó fue lo que me atrapó y me hizo querer formar parte del equipo”, señaló.
Además de la experiencia técnica, Colorado Villegas destacó el valor de la competencia internacional, ya que fue su primer viaje fuera del país y una oportunidad para convivir con equipos de distintas naciones. “Siempre me ha gustado armar, desarmar y crear cosas, y aquí encontré el espacio perfecto para hacerlo”, expresó.
Durante su participación, el estudiante descubrió un mayor interés por áreas como electrónica, programación y control, conocimientos que ha fortalecido gracias al trabajo en el prototipo. “Vas aprendiendo cosas que no sabías y te das cuenta de lo que realmente te apasiona”, indicó.
Uno de los momentos más significativos para el equipo fue ver por primera vez el vehículo en funcionamiento, resultado de meses de trabajo continuo. “Fue muy emocionante ver que todo el esfuerzo realizado se reflejaba en nuestro prototipo y funcionaba como esperábamos”, comentó.
En cuanto a los resultados obtenidos en ediciones anteriores, los estudiantes han logrado avanzar progresivamente, pasando de sexto lugar a tercero y posteriormente a segundo lugar, posicionándose actualmente como uno de los mejores equipos de México dentro de su categoría.
De cara a la próxima competencia, los integrantes se enfocan en perfeccionar cada detalle del prototipo, conscientes de que pequeñas mejoras pueden marcar una gran diferencia en el desempeño final.
Finalmente, hicieron un llamado a la comunidad y a posibles patrocinadores para apoyar este proyecto que no sólo impulsa la movilidad sostenible, sino que también forma a futuros profesionistas con experiencia práctica, liderazgo y visión internacional.




