El elefante marino del sur, conocido popularmente como “Panchito” o “Panchito Cortés”, ha vuelto a sorprender con su presencia en las costas de Nayarit. Se trata de un macho adulto que mide cerca de tres metros de longitud y pesa entre tres y cuatro toneladas, cuyas visitas a playas mexicanas se han convertido en un fenómeno poco común y de gran interés científico. Esta especie habita de forma natural en las frías aguas del Hemisferio Sur, principalmente en regiones como la Patagonia y zonas cercanas a la Antártida, por lo que su aparición en el Pacífico mexicano resulta extraordinaria.
Especialistas señalan que, pese a encontrarse muy lejos de su hábitat habitual, Panchito se encuentra en buen estado de salud. El ejemplar ha sido observado de manera intermitente en México desde su primer registro formal en julio de 2020, lo que ha permitido a científicos y organizaciones ambientales documentar su comportamiento y evolución a lo largo de los años.
De acuerdo con biólogos marinos, la razón por la que Panchito llega a playas mexicanas está relacionada con la necesidad de descansar tras realizar extensas migraciones oceánicas. Cuando el elefante marino permanece inmóvil sobre la arena, no se trata de un varamiento ni de una señal de enfermedad, sino de una pausa natural para recuperar energía antes de volver al mar. Su identidad ha sido confirmada mediante técnicas de foto-identificación, gracias a marcas físicas y cicatrices características, entre ellas una visible en la cabeza. Su presencia recurrente en el Golfo de California es lo que le ha valido el apodo adicional de “Cortés”.
En los últimos días, Panchito fue avistado en distintos puntos de Nayarit, como las playas Los Ayala, San Blas y Careyeros, en Punta Mita. En el caso de Los Ayala, permaneció alrededor de cuatro días bajo observación constante antes de regresar al océano la mañana del 30 de enero. El ejemplar se internó gradualmente en aguas profundas hasta perderse de vista, en un comportamiento considerado normal por los especialistas.
Organizaciones como Biólogos Marinos ORG y el Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos (GRIMMA) han dado seguimiento puntual a este elefante marino desde sus primeras apariciones en México. Gracias a este monitoreo, se ha documentado su crecimiento, pasando de ser un juvenil de aproximadamente cinco años en 2020 a un adulto plenamente desarrollado en la actualidad.
Aunque su comportamiento suele ser tranquilo, la presencia de Panchito en zonas turísticas implica ciertos retos tanto científicos como de seguridad. Los expertos advierten que, al encontrarse en edad reproductiva, existe preocupación por su prolongada permanencia lejos de su hábitat natural y la posibilidad de que no logre reproducirse. Además, al tratarse de un macho adulto, puede presentar conductas territoriales, por lo que un acercamiento imprudente por parte de las personas podría provocar accidentes.
Para garantizar su bienestar, autoridades como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Secretaría de Marina y cuerpos de Protección Civil han activado protocolos de resguardo cada vez que el elefante marino sale a tierra. Estas acciones incluyen la instalación de cercos de seguridad y vigilancia permanente para evitar que bañistas o mascotas se acerquen demasiado mientras el animal descansa. El objetivo es reducir el estrés y permitir que utilice las playas como un punto seguro de recuperación.
Finalmente, las autoridades y organizaciones científicas reiteran una serie de recomendaciones ante cualquier avistamiento: mantener una distancia mínima de 80 metros, no intentar tocarlo ni alimentarlo y mantener a las mascotas con correa y alejadas del área. También se pide limitar el tiempo de observación, ya que el contacto cercano puede alterar su comportamiento y representar riesgos sanitarios, tanto para las personas como para el animal. Actuar con responsabilidad es clave para permitir que Panchito Cortés continúe su viaje por los océanos del mundo.




