- La Barra Mexicana Colegio de Abogados señaló que la colegiación voluntaria garantiza ética, capacitación constante y mayor certidumbre jurídica para ciudadanos y tribunales.
- Ana María Kudish pidió incrementar participación de las mujeres en la abogacía y fortalecer el trabajo colaborativo dentro del gremio profesional
La presidenta de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, Ana María Kudish Castelló, subrayó que la colegiación voluntaria representa una garantía de ética y preparación profesional en un contexto de incertidumbre jurídica. “Seguimos estudiando y nos vamos a conducir en sus asuntos con la mayor ética posible. Eso tiene que brindar certidumbre”, afirmó. Señaló que el hecho de que los abogados estén colegiados y sujetos a un código de conducta permite que el propio Poder Judicial los vea como aliados en la impartición de justicia.
La presidenta sostuvo que la colegiación es un mecanismo que puede unir a la abogacía mexicana, sin importar el lugar donde se ejerza la profesión. En materia de equidad, reconoció que el colegio cuenta con nueve mil agremiados, de los cuales ocho mil son varones y mil mujeres, por lo que hizo un llamado a incrementar la participación femenina. “Quisiera que hubiera ocho mil de ocho mil”, expresó, al destacar que hoy ambos géneros trabajan hombro con hombro, dejando atrás estigmas y apostando por la colaboración.
Kudish Castelló también se refirió al panorama derivado de la reforma judicial. Indicó que, aunque en Aguascalientes se ha conservado al 95 por ciento de jueces y magistrados de carrera, en otras entidades se han registrado renuncias y rezagos por falta de experiencia. “No tener jueces de carrera y gente experimentada al frente del Poder Judicial daña al justiciable y al propio sistema”, señaló. Añadió que en la Ciudad de México cada juzgado puede acumular hasta 4,500 expedientes, lo que vuelve imposible desahogarlos con el personal disponible.
Recordó que la Barra Mexicana se pronunció en su momento en contra de la reforma y participó en movilizaciones públicas; sin embargo, ahora corresponde a las autoridades revisar y, en su caso, corregir el rumbo. “Nosotros no estuvimos de acuerdo en que se hiciera así”, puntualizó.
Finalmente, destacó que pertenecer a un colegio implica preparación constante, cumplimiento de un código de ética y la obligación de realizar trabajo pro bono en favor de quienes más lo necesitan. “Eso te enaltece como alguien que está al servicio de la comunidad”, afirmó. La presidenta expresó sentirse orgullosa de encabezar el colegio y confió en que la nueva etapa fortalecerá el compromiso de la abogacía con la sociedad.




