El municipio Paraíso, ubicado en Tabasco, ha registrado un crecimiento poblacional y económico en los últimos 10 años. La zona estaba rodeada de manglar, árboles y animales. Sin embargo, con la construcción de la refinería Olmeca, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el impacto de la vida cotidiana y la salud de sus habitantes ha ido en descenso.
La salud y la integridad física de los estudiantes del jardín de niños “Agustín Melgar” y de la primaria “Abías Domínguez Alejandro” está en peligro. A menos de 500 metros, se encuentran ubicadas las instalaciones de la refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas. Estas instalaciones contienen ruidos ensordecedores, riesgos industriales y sustancias contaminantes. Tales como tanques de aguas amargas y una planta recuperadora de azufre, que podría liberar ácido sulfhídrico, un gas altamente tóxico y potencialmente mortal.
Desde hace años, la comunidad de El Paraíso ya había advertido que la cercanía con las instalaciones había provocado malestares en su salud. A diario están expuestos al gas, al polvo y al humo, tanto que ni siquiera pueden abrir las ventanas de sus casas.
Los niños empezaron a presentar síntomas como escurrimiento nasal, ojos llorosos, dolores de cabeza, náuseas, mareos y hasta sangrado nasal. En los últimos años, estas complicaciones han provocado la evacuación de los centros educativos en 2 ocasiones, preocupando más a los padres por la salud de sus hijos.
Como respuesta, el Gobierno de Tabasco ha sido ineficiente. A pesar de haber pedido protocolos de acción a Protección Civil, de exigir la reubicación de las escuelas en numerosas ocasiones y de entregar oficios, no han surgido soluciones, más que cerrar las escuelas.
El secretario de Gobierno de Tabasco y hermano del expresidente, José Ramiro López Obrador, declaró: “Esta reubicación, como la están planteando algunos, no es fácil porque los ciudadanos van a seguir viviendo ahí, a menos que quieran que se construya toda esa parte de Paraíso en otro municipio”. Y como si fuera poco, el gobernador de Tabasco, Javier May Rodriguez, aseguró que “existen espacios suficientes en otras escuelas de Paraíso para recibir a los alumnos de los planteles contiguos a la refinería.”
Pero las familias no están pidiendo una reubicación por separado, están exigiendo que se reubique toda la escuela junto con sus estudiantes y maestros.
Patricia Rodríguez, coordinadora del programa internacional de OGI (imágenes ópticas de gas) de Earthworks, una organización que busca visibilizar la contaminación al aire por el metano y otros gases, alertó que durante su estancia en El Paraíso es visible el impacto del carbón negro y los olores a gas ácido en los autos, en las casas y en las escuelas. Además, destactó: “El carbon negro es un componente del material particulado fino, principalmente PM2.5, y eso tiene efectos adversos a la salud, principalmente en el sistema respiratorio”.
La norma mexicana NMX-R-003-SCFI-2011 señala: la construcción de escuelas debe evitarse en terrenos que estén ubicados a una distancia igual o menor a un kilómetro de depósitos de combustible o a 500 metros o menos de ductos por los que fluyan combustibles, así como de instalaciones industriales de alta peligrosidad. Sin embargo, la escuela primaria y el jardín de niños ya existían mucho antes de que se construyera la refinería.
Cuando comenzaron las obras, ya habían anunciado la reubicación. Pero nunca pasó. Ahora, se resisten a seguir con las demandas de los afectados, a pesar de que el impacto de la refinería alcanza a más de 200 familias, cuyos hijos se encuentran entre las edades de 5 y 12 años de edad.
El pasado 4 de febrero, las más de 200 familias realizaron una conferencia de prensa en la cual exigieron al gobierno federal la reubicación inmediata de ambas escuelas. Además, explicaron que llevan 7 años solicitando este cambio, pero no ha habido respuesta. El 9 de febrero se organizaron para marchar y manifestar su preocupación. Niñas y niños acompañados por sus padres se encontraban protestando con carteles con mensajes como: “Queremos la continuidad de nuestras clases de calidad” o “Sí a la reubicación”.
Sheila Cadena, la titular local de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (Semades) ha afirmado a los medios de Tabasco que solicitó la elaboración de un estudio de calidad de aire por las denuncias realizadas por los padres de familia. Por otro lado, el presidente municipal de Paraíso, Alfonso Baca, también confirmó un acuerdo con Pemex para monitorear las zonas cercanas a la refinería. De esa manera, colocar semáforos que informen sobre los niveles de contaminación.
Hasta la fecha no hay avances ni fechas para los estudios ni las medidas indicadas, y las familias se están quedando sin opciones para que las autoridades volteen a verlos y hagan algo al respecto. “Esperemos que llegue a oídos de la presidenta Claudia Sheinbaum, porque acá quedó claro que nadie piensa ni en la salud ni en la educación de nuestros hijos.” Resaltó una de las familias afectadas.




