Seguimos en las mismas
Presentaron por fin la reforma electoral, pero, como siempre, la presentación fue al modo del más puro estilo de la 4T; solo mostraron cosas “bonitas”, así que, hasta que el documento oficial no se haga público, no podremos identificar la jiribilla o el hilo negro que tanto les gusta esconder a los oficialistas. Pero bueno, mientras esperamos el documento público, vamos a hablar de algunos asuntos que nos llamaron la atención de los diez puntos más importantes que se presentaron el día de ayer sobre la reforma electoral.
Primero, se va a eliminar el Programa de Resultados Preliminares (PREP), que ha sido una herramienta que ha permitido a la ciudadanía tener certidumbre en tiempo real sobre los resultados de las casillas. El PREP ya no va a existir, debido a que se plantea que los votos se empiecen a contar desde el momento en el que termina la jornada electoral y Juntas Distritales serán las encargadas de realizar dichos conteos.
Otro tema que nos pareció importante sobre la reforma es que se reitera lo que ya el año pasado el Congreso de la Unión había aprobado desde la Constitución Federal: no nepotismo y no reelección. Es decir, ya no puede existir sucesión familiar en las candidaturas y cargos de elección popular, como comúnmente se hacía, donde el cargo o la candidatura se le heredaban a familiares como hermanos, pareja, hijos, etcétera.
Este tema viene a causar malestar entre morenistas y sus aliados del Partido Verde, pues pone un candado para la candidatura de Saúl Monreal a la gubernatura de Zacatecas (actualmente gobernado por su hermano David Monreal). También le cierran las aspiraciones a la senadora del Verde, Ruth González Silva, quien buscaría la gubernatura de San Luis Potosí (entidad gobernada actualmente por su esposo Ricardo Gallardo). Pero todo esto depende de las letras chiquitas, pues tenemos que conocer los transitorios para saber si esta medida de no nepotismo entra en vigor en 2027 o será hasta 2030.
Por otra parte, en el tema de la prohibición de reelección, el 2027 será la última oportunidad en la que representantes de elección popular se puedan reelegir, tema que vemos con buenos ojos, pues, al menos en lo local, permitirá que fluyan más liderazgos y cuadros políticos, en lugar de ser siempre los mismos que, bajita la mano, ya se han echado hasta doce años (seis en regiduría y otros seis en una diputación), por lo que con esto se les corta su cotito de poder de tajo.
Tercero, algo que también se incorpora por primera vez en la legislación nacional electoral de México es la figura de diputados migrantes, es decir, mexicanos que residen en el extranjero. Hasta el momento, esta figura solo estaba reconocida por el Congreso de Guadalajara, pero ahora será llevada hasta la Cámara de Diputados, pues se designarán ocho “pluris” para mexicanos residentes en el extranjero. ¿Cómo? No lo sabemos; eso no lo dijeron en la rueda de prensa. Hasta no ver la propuesta íntegra podremos saber cómo se va a designar a estos diputados.
También, como se lo comentamos hace unas semanas, quedarán 97 escaños pluris de diputaciones federales para la primera minoría, conocidos coloquialmente como los mejores perdedores, y 95 pluris serán por votación directa por circunscripción por partido político (como se elige actualmente).
El cambio drástico
El cambio más drástico (como también se lo mencionamos aquí) es la eliminación de senadores pluris, pues con ello se reduciría la Cámara alta de 128 a 96 integrantes. Esta reducción no tiene nada contentas a facciones de los partidos satélite del régimen (PT y PVEM), que todavía están en el estira y afloja sobre este tema.
Lo que no nos explicaron en este punto es que, si todo se va a elegir por mayoría y por primera minoría, habrá un serio problema de sobrerrepresentación en la Cámara de Senadores, pues un solo partido podría tener la mayoría calificada por el simple voto directo. Nada les impediría ocupar 64 escaños; así que échele cuentas, pues esta condicionante facilitaría el control político, reduciría la representación opositora y tanto nombramientos, ratificaciones y aprobaciones de reforma serían más fáciles de darles luz verde, sin necesidad de llegar a tantos consensos.
Abróchense el cinturón
Otro tema que plantea la reforma electoral es la reducción del gasto en el Congreso Federal y en los Congresos locales, lo que se traduce en un balde de agua fría para nuestros diputados locales, pues están muy acostumbrados, en materia de recursos, a estirar nada más la manita y no comprobar nada.
Por lo menos, en lo local, además de su salario se llevan 90 mil pesos mensuales para “asesoría parlamentaria” y otros 90 mil pesos para ayuda de “gestión social”, dinero que no se audita ni se transparenta. Así que, cuando sepan que habrá recorte, pondrán el grito en el cielo. Aunque también esta parte de la propuesta podría ser impugnada, pues violenta la autonomía técnica y de gestión de los poderes legislativos locales… pero a ver qué pasa.
Se quedan
Por lo que vimos en la presentación de la iniciativa, los OPLEs se quedan, con menos recurso y menos chamba, pues se plantea eliminar la duplicidad de funciones con el INE. Quienes también se quedan son los tribunales electorales locales.
Temporal
Sin embargo, algo que no va a agradar mucho a los burócratas de la autoridad electoral es que la propuesta plantea que las 300 juntas distritales del INE pasen de permanentes (es decir, en funciones todo el año) a temporales, y que solo existan cuando haya elecciones. Tema que criticó la consejera Diana Ravel, quien aseguró que esto sería como regresar a los tiempos donde existían comités, es decir, una regresión de 45 años.
Nuestra primera conclusión
Como primera conclusión, lo que hemos conocido hasta ahora de la reforma viene simplemente a reducir el sistema de partidos políticos mexicanos para, en un mediano plazo, crear un sistema de competencia bipartidista. La reducción de recurso a partidos políticos y al INE terminará por afectar más a los partidos con menos representación y votos, lo que los haría todavía menos competitivos.
Lo que, medianamente, es bueno, pues también hay algunos partidos que se dedican nada más a perder la elección, pero ganar en recurso. Sin embargo, con esta reducción, partidos como el PVEM, PT y el PRI se verían bastante afectados.
A la espera de más información, no nos mostramos optimistas, pero también tenemos cierta incertidumbre sobre la ejecución de la reforma, pues hasta ahora todo lo que tenga que ver con “democracia” aplicada a la práctica por parte de Morena deja muchas áreas de oportunidad, por decirlo en buena onda.




