Los gobiernos de México y Estados Unidos todavía tienen que definir qué minerales entrarán en el nuevo acuerdo; sin embargo, una lista elaborada por el Servicio Geológico de Estados Unidos enumera 60 minerales a los que considera estratégicos para la industria de EU
El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo acordó con la administración estadunidense de Donald Trump diseñar un nuevo “plan de acción” que establecerá un “comercio preferencial” en materia de minerales estratégicos, el cual incluirá un compromiso a “compartir información sobre la ubicación de potenciales yacimientos de minerales estratégicos” y una serie de modificaciones a los “estándares regulatorios para la minería, el proceso o el comercio” de estos productos.
De acuerdo con las bases de este plan, publicadas hoy por la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos, los dos gobiernos acordaron elaborar un nuevo “paradigma” sobre minerales críticos en los próximos 60 días, con el objetivo anunciado de definir qué minerales son considerados estratégicos, consolidar sus cadenas de suministro y asegurar el abastecimiento de minerales para las industrias de ambos países.
Los gobiernos de México y Estados Unidos todavía tienen que definir qué minerales entrarán en el nuevo acuerdo; sin embargo, una lista elaborada por el Servicio Geológico de Estados Unidos en noviembre pasado, a petición del gobierno de Trump, enumera 60 minerales a los que considera estratégicos para la industria de Estados Unidos, los cuales incluyen el aluminio, el cobre, el litio, el carbón, el zinc o el fosfato.
Aunque el plan resalta un “respeto a la soberanía” y se refiere a los minerales estratégicos como una prioridad compartida, el acuerdo, pactado durante la visita reciente del secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón a Washington, deriva de la voluntad del gobierno de Donald Trump por asegurar su abastecimiento en minerales críticos –lo que se vio reflejado en sus intenciones de anexar Groenlandia–, a los que considera como un asunto de seguridad nacional en su guerra comercial con China.
De hecho, el canciller Juan Ramón de la Fuente viajó hoy a Washington para asistir a una cumbre sobre minerales estratégicos, convocada por el gobierno de Trump. Durante esta cumbre, a la que asistieron 55 países, el vicepresidente estadunidense JD Vance anunció la intención de su gobierno de impulsar inversiones en el sector, para reducir su dependencia hacia China, e invitó a formar un bloque de varios países con nuevas reglas comerciales en esa materia.
De acuerdo con Bloomberg, México, la Unión Europea y Japón ya aceptaron el establecimiento de nuevas políticas sobre minerales estratégicos, y respaldaron la idea de un nuevo acuerdo multilateral para marcar nuevas reglas comerciales y proteger las inversiones contra “disrupciones externas”.
Por lo pronto, las medidas esbozadas en el plan entre México y Estados Unidos contemplan el establecimiento de precios mínimos en la importación de ciertos minerales, para evitar que las inyecciones masivas de minerales por parte de China bajen los precios y afecten a las empresas occidentales, así como una serie de medidas con nombres genéricos, cuyo alcance todavía queda por definirse pero que parecen apuntar a una mayor injerencia del gobierno de Estados Unidos en la industria minera de México.
Así, el documento evoca la definición de nuevos “estándares regulatorios” en materia de minería, la implementación de una “cooperación técnica y regulatoria”, la “promoción de inversiones y exploración”, la “coordinación de mapeo geológico” o la “coordinación en las reservas de minerales”.
En el acuerdo, los gobiernos de Sheinbaum y Trump se comprometieron a “identificar proyectos específicos de minería, procesamiento y fabricación para minerales críticos que sean de interés mutuo en Estados Unidos, México o en terceros países (…) y priorizarán los financiamientos y el apoyo político para estos proyectos”, pero también a “aportar más transparencia al mercado al compartir información sobre la ubicación de potenciales yacimientos.




