La política de los foros contra la política de los espectaculares
Mientras algunos buscan escuchar a la ciudadanía a través de foros de diálogo, otros parecen apostar por la promoción personal y la propaganda rumbo a 2027.
La política en Aguascalientes parece estar tomando dos caminos distintos. Por un lado, MORENA ha realizado distintos foros para escuchar a sectores de la sociedad; por el otro, el panismo ha llenado la ciudad de espectaculares y promoción política que recuerdan más a una campaña permanente que a un ejercicio de gobierno.
Durante las últimas semanas, MORENA ha realizado foros temáticos rumbo a la Primera Convención Hidrocálida para la Reconstrucción Económica y Social, espacios que buscan recoger propuestas y escuchar la voz de distintos sectores de la sociedad. Entre ellos destacan encuentros sobre vivienda y buen gobierno, juventudes, pueblos originarios, sector empresarial y salud, entre otros, en los que especialistas, organizaciones sociales y ciudadanos han podido plantear diagnósticos y propuestas para el futuro del estado.
Estas ideas serán presentadas y discutidas en dicha convención, programada para el próximo 21 de marzo, un evento que busca articular una agenda estatal alineada con el proyecto nacional encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En este contexto también destaca la participación de la senadora Nora Ruvalcaba Gámez, quien ha impulsado la realización de estos espacios de diálogo en el estado. Su papel resulta relevante no solo por su representación política, sino por el momento en el que se desarrollan estos ejercicios de consulta pública.
Además, la presencia de Alfonso Ramírez Cuéllar, uno de los operadores políticos más cercanos a la presidenta, en la organización e impulso de estos foros envía una señal clara: Aguascalientes comienza a colocarse dentro de la conversación nacional de la Cuarta Transformación.
Y esto ocurre justo cuando el calendario político empieza a mirar hacia 2027, año en el que Aguascalientes volverá a decidir en las urnas el rumbo político del estado. A poco más de un año de que se intensifique la ruta hacia esos comicios, la construcción de agendas públicas, la organización territorial y la escucha social comienzan inevitablemente a adquirir una dimensión estratégica.
Mientras tanto, el panismo en Aguascalientes parece haber optado por otro camino, uno que cada vez se parece más a una campaña permanente. En lugar de promover debates de fondo sobre el desarrollo económico y social del estado, ha decidido llenar la ciudad de espectaculares y promoción personal, como si la política se redujera a una competencia para ver quién tiene la billetera más grande.
Al mismo tiempo, la disputa interna por las posiciones dentro del gobierno ha terminado por convertir a algunas dependencias en trincheras políticas desde donde se busca proyectar aspiraciones personales, muchas veces utilizando recursos públicos que pertenecen a las y los ciudadanos de Aguascalientes.
Y todo esto ocurre como si la memoria pública fuera corta, como si no hubiese sido suficiente el caso Next Energy, un episodio que dejó profundas dudas sobre la forma en que se toman decisiones y se comprometen recursos públicos en el estado.
En política, pocas cosas ocurren por casualidad. La presencia de actores nacionales, la apertura de espacios de discusión pública y la organización de foros ciudadanos envían señales claras de que la conversación sobre el futuro de Aguascalientes ya comenzó.
Porque, al final, el debate de fondo no es solo político: es sobre la forma de hacer política.
La pregunta central no es si habrá debate en los próximos años. Ese debate ya empezó. La verdadera cuestión es qué proyecto está dispuesto a escuchar a la ciudadanía y cuál seguirá apostando únicamente a la propaganda, los espectaculares y la administración del poder.
Porque más allá de las campañas y los discursos, el futuro de Aguascalientes no se decidirá en espectaculares, sino escuchando a su gente.




