A pocos días de que se realicen las movilizaciones del 8M en todo el país, el caso de Ana Karen Nute Téllez de 19 años se suma a una extensa lista de feminicidios en México sin reparación ni justicia para todas las víctimas.
El caso de Ana Karen
Ana Karen llevaba desaparecida desde el 28 de febrero en el municipio de San Antonio la Isla, Estado de México, después de acudir a una fiesta. Lo último que se supo fue que abordó una motoneta por medio de la aplicación de DiDi con rumbo a su casa alrededor de las 11 pm, pero nunca llegó a su domicilio.
Días después, se confirmó que un cuerpo de una mujer fue encontrado en la carretera Toluca-Tenango, a 10 minutos del domicilio donde fue vista por última vez. Fue encontrado por habitantes de Metepec el 3 de marzo, y más tarde las autoridades confirmaron que se trataba de Ana Karen.
El Ministerio Público abrió una carpeta de investigación bajo el protocolo de feminicidio y el 4 de marzo detuvieron a Daniel “N”, identificado como el conductor del vehículo y la última persona que la vio con vida. Se cree que fue el responsable del feminicidio, pero no se descarta la teoría de que hubiera más personas involucradas.
No se han brindado más detalles del feminicidio, ni se ha esclarecido si el agresor contaba con registro formal y vigente ante la plataforma digital de DiDi, otro elemento que llama mucho la atención.
Ninguna aplicación de transporte es segura para las mujeres
Desde 2018, ha habido un incremento en el uso de plataformas de movilidad, como Uber, DiDi, BlaBlaCar, Cabify, inDrive y Bolt. Las mujeres constituyen más del 50% de usuarios de estos servicios. Sin embargo, dicha oferta no garantiza una seguridad para las mujeres. Al contrario, ha ampliado las maneras de ejercer violencia feminicida.
La historia de Ana Karen se entrecruza con la historia de más mujeres en México que fueron víctimas de feminicidio tras abordar un taxi sin saber cuál sería su último destino: Paola Bañuelos, Mara Fernanda, Miriam Katerin, Daniela Ramírez, Brenda Cruz, Mitzi Berenice, Cintya Gabriela, Karina Badilla, Debanhi Escobar. Hasta el día de hoy, sus familiares siguen en búsqueda de justicia.
A pesar de la presión ejercida por familiares de las víctimas y colectivas feministas, las autoridades han reaccionado con poca empatía y lentitud. Sin embargo, estos casos se vuelven cada vez más mediáticos y toman espacio en grandes medios de comunicación, así como en redes sociales, revelando que aún hay muchas cuestiones por mejorar.
En algunas regiones del país se han implementado campañas como “Mujeres en movimiento” y “Muévete sin acoso” concentradas en el transporte público, pero no se ha logrado implementar una estrategia de seguridad en las aplicaciones de transporte. Es un tema que aún sigue en pañales, pese al aumento que ha habido en los últimos años.
Una crisis que las autoridades se niegan a atender
¿Por qué un caso de feminicidio tiene que convertirse en viral para que las autoridades tomen cartas en el asunto? A pesar de las denuncias y las solicitudes a la plataforma de DiDi en las primeras horas de la desaparición, la familia de Ana Karen nunca obtuvo respuestas hasta encontrar su cuerpo.
Su caso, como el de Mara, Miriam, Dany, Brenda, Mitzi, Cintya, Karina, Debanhi y Paola, están conectados por una narrativa que revictimiza a sus víctimas, provocando que se les quite responsabilidad a las autoridades, a los medios de comunicación, a la sociedad y específicamente a sus feminicidas.
Cada vez que hacemos cuestionamientos y señalamientos de los últimos movimientos de las víctimas desviamos la conversación. Lo que deberíamos estar hablando es: ¿Por qué seguimos normalizando la violencia feminicida y cómo podemos acercarnos hacia una movilidad libre de violencia?




