Los disidentes de MORENA en Aguascalientes siguen aventando la piedra y escondiendo la mano. Sin nombres ni cabeza reconocida que lidere al grupo, continúan lanzando críticas severas contra la senadora Nora Ruvalcaba, pues nada más no le perdonan el círculo político del que se rodea.
Señalan que no solo es gente del exgobernador Martín Orozco, a quienes dio buenas posiciones pese a que muchos no le entraron al quite en campaña y algunos hasta dejaron botada su responsabilidad en aquel proceso electoral, y aun así salieron premiados. Ahora también le reprochan el vínculo con Javier Vázquez Paniagua, actual director de Becas del Bienestar en Aguascalientes, pero exdirector de la policía judicial en el gobierno priísta de Ney González Sánchez, quien -según algunos- todavía tendría cuentas pendientes con la justicia.
A su vez, reclaman el acercamiento que Nora y su cotito de poder mantienen con el exprocurador Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, quien encabezó el Ministerio Público durante la gestión del exgobernador Carlos Lozano de la Torre y fue señalado por presuntas violaciones a derechos humanos. Los disidentes de MORENA aseguran que Muñoz Vázquez es la mano que mece la cuna en la contención de crisis, el control narrativo y el blindaje político de perfiles de alto nivel en las filas locales del movimiento de la transformación.
MORENA vs MORENA
La realidad es que MORENA parece ser su propio enemigo. El pragmatismo de arropar perfiles de otros colores lo aprendieron bien de su fundador, López Obrador; a nivel nacional funcionó. Sin embargo, en lo local, esa especie de purificación mundana de quienes antes eran “apestados” del PAN o del PRI les ha terminado por pasar factura.
Y no lo decimos por alguien en especial. Hay múltiples ejemplos de excandidatos a cargos de elección popular provenientes de otros partidos, delegados locales que también vienen de otras administraciones, y perfiles reciclados que han encontrado cobijo guinda. Todo esto genera descontento en las bases morenistas, que sienten que no les han dado oportunidad de crecer. De ahí surge el reclamo: que el proyecto no es tirarle a ganar, sino tirarle a negociar y repartir la pequeña rebanada de pastel entre los cotitos de poder que dominan el partido.
Bajo esa lógica se entiende por qué, aunque los guindas presumen el mayor número de militantes en Aguascalientes, eso no se traduce en votos ni siquiera en el famoso uno por diez. En todas las elecciones en las que MORENA ha participado en la entidad, sin importar el candidato, su promedio oscila entre el 23% y 27% de la votación (sin coalición con el PT y el Partido Verde).
Para muestra, un botón
Las encuestas más recientes a la gubernatura de Aguascalientes, como la de Massive Caller, colocan a los guindas -y a la eventual alianza, si es que en lo local se concreta- con una intención de voto cercana al 30%, catorce puntos por debajo de quien lidera las preferencias.
Además, esta misma encuesta perfila a dos posibles candidatos de MORENA: Nora Ruvalcaba y Arturo Ávila, ambos ya competidores previos por el mismo cargo. Aunque los números favorecen a Nora, en radio pasillo dicen que no se arriesgarán a repetir candidatura, pues el desgaste sería inminente en un escenario poco favorecedor. Así que la postulación podría quedar entre integrantes del mismo grupo político de la senadora guinda.
Por su parte, Arturo -según el mitote interno- estaría definiéndose por la alcaldía de Cuauhtémoc en la Ciudad de México, mientras aquí negociaría algunas diputaciones locales.
En cuanto a las diputaciones federales, cuentan que la negociación es sencilla: el distrito uno para el equipo de Nora; el distrito dos para el grupo político del delegado del Bienestar Aldo Ruíz; y el distrito tres para el equipo de Arturo Ávila. Así las cosas con las grillas y movimientos de los guindas.
Azules
Del lado del PAN, se comenta que el alcalde Leonardo Montañez ya no está tan inquieto por la candidatura a la gubernatura. Dicen que dejó de quitarle el sueño. Participará en las internas, sí, pero todo apunta a que los dados favorecen al senador con bigote, Antonio Martín del Campo.
Incluso hay funcionarios de la administración de Montañez trabajando políticamente con el senador, con libertad para hacerlo y sin presiones -hasta ahora- para definirse por alguien a cambio de conservar su puesto.
Respecto a la alcaldía, los azules murmuran que se definirá una vez que haya humo blanco en la gubernatura. El perfil municipal podría surgir del grupo interno contrario a quien encabece la candidatura estatal. Política pura y equilibrio de fuerzas.
¿Y los demás?
Aunque pareciera que el sistema se reduce a dos fuerzas, la realidad es que los otros partidos no han destapado cartas claras ni para la alcaldía capitalina ni para la gubernatura. Siguen en negociaciones discretas.
Los nombres que aparecen en encuestas todavía no son definitivos; algunos ni siquiera han confirmado interés en participar. Mientras tanto, la grilla avanza, los rumores crecen y los cotitos de poder afinan la repartición. Porque en la política local nada está decidido… pero casi todo se comenta.




