En una charla entre la escritora y periodista argentina Mariana Enriquez junto con la cantante española Rosalía, se discutió sobre el eterno debate de separar la obra del artista. Más allá de estar de acuerdo o no con esta narrativa, su discurso nos hace cuestionar: ¿Cuántas veces seguiremos viendo a mujeres justificando a hombres abusivos en el “nombre del arte”? ¿Se puede continuar idolatrando a los hombres a pesar de los abusos que han sufrido otras personas bajo sus manos?
Cómo disfrutar a un artista con historial de violencia machista, según Rosalía
Rosalía y Mariana Enriquez son referentes en el mundo de la música y la literatura. No sorprende que su encuentro, en un episodio de Spotify Presenta, haya tenido unos cuantos momentos virales en las redes sociales, entre ellos su fascinación sobre el pintor español Picasso.
De acuerdo con la artista española, Picasso es uno de esos artistas que le conmueven hasta las lágrimas, que mostraba valentía en su obra artística y que hasta se ve a sí misma siendo amiga del artista. Enriquez, en ese momento, apoya su punto sobre disfrutar la obra de artistas como Picasso, pero que en una época actual en donde es posible conocer a mayor profundidad sobre la vida personal de los artistas que admiramos, también es posible trazar una línea sobre hasta qué punto es disfrutable.
Picasso no fue solamente un aclamado pintor y escultor. Picasso también era un hombre agresivo, celoso, egoísta y maltratador, de acuerdo con descripciones de personas de su propio entorno. Sí, incluyendo a su nieta, Marina Picasso. Su legado también se traduce en protestas contra él, y cada vez salen a la luz más detalles personales sobre su relación con mujeres.
Olga Khokhlova, Marie-Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gilot. Son algunas de las mujeres que sufrieron años de abuso físico, psicológico, control y maltrato por parte de quien se presentaba como su pareja amorosa. Picasso no solo las explotaba para su placer, las explotaba para su aclamado arte. Irónicamente, la mujer y el erotismo eran temas centrales de su obra. A esto se le suma que gran parte de su obra se nutrió por parte de una apropiación del arte africano, quienes nunca fueron reconocidos como lo fue Picasso.
Entonces, ¿por qué importa lo que Rosalía declaró respecto a Picasso? Porque minimiza los testimonios de sus víctimas, los pone en segundo plano e invisibiliza las experiencias de abuso para priorizar (y justificar) el prestigio cultural.
Cuando Rosalía dice: “Nunca me ha molestado diferenciar el artista de la obra” y “¿Hasta qué punto uno sabe si esa información es cierta o no?” no está presentando una narrativa nueva respecto al debate. Lo que está haciendo es ponerse del lado de los hombres que han usado el mismo argumento para poner en duda a las víctimas y continuar protegiendo a hombres poderosos.
Lo cuestionable no es si disfruta o no a Picasso. Lo que nos importa señalar es que usualmente las personas que tienen grandes plataformas y poder mediático, como Rosalía, eligen posicionarse desde lo neutral, desde la tibieza, desde la falta de responsabilidad. En un momento en donde el feminismo y la lucha por los derechos humanos están bajo ataque, es importante que el mensaje sea explícito: no más idolatrar a violentadores machistas.




