La mitad de la población mundial son mujeres. Pero ¿qué pasa cuando no se les reconoce como “esenciales” en la sociedad, e incluso su mera existencia está atravesada por violencia sexual, discriminación, pobreza y una profunda desigualdad en todas las áreas?
Los primeros movimientos feministas en diferentes culturas
En retrospectiva, los primeros movimientos feministas no fueron impulsados en pro de los derechos de las mujeres, sino que tenían sus raíces en los movimientos de descolonización e independencia. Pero fue a través de la colectividad y las luchas compartidas, que el movimiento feminista se fortaleció de acuerdo a los diferentes contextos regionales y sus necesidades.
Por ejemplo, en India establecieron leyes para proteger los derechos de las viudas y la educación de las niñas en el siglo XIX, mientras que en Estados Unidos la primera oleada feminista estuvo vinculada al movimiento sufragista.
En 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el derecho de la mujer a vivir libre de violencia. Tan solo han pasado 30 años, para que a nivel internacional, se reconociera de forma oficial la violencia contra la mujer como un problema de salud pública, una violación de derechos humanos y una barrera al desarrollo económico.
En la actualidad, aunque han habido avances significativos en diversas regiones del mundo, muchas mujeres y niñas siguen careciendo de derechos humanos básicos. Mientras que algunos países presentan hasta un 90% de brecha de género, siendo donde existe más igualdad entre hombres y mujeres, otros países presentan una brecha de género de hasta 40%, siendo los países con mayor brecha de género. Es decir, menos igualdad.
Análisis comparativo a nivel global
En 2006, se presentó por primera vez el Índice de Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial, para medir la magnitud de la brecha entre mujeres y hombres en términos de salud, educación, economía e indicadores políticos.
Los datos actualizados muestran que Islandia, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda y Suecia son los países más igualitarios en el mundo, destacando en empoderamiento político y participación económica. Sin embargo, países como Yemen, Siria, Sudán, República Democrática del Congo y Afganistán ocupan los últimos lugares como los países con menores avances y mayor brecha de género, especialmente tras el regreso de los talibanes al poder en Afganistán.
Mientras que unas mujeres están ocupando espacios como líderes en algunos países , en otros las mujeres no pueden ni siquiera acceder a la educación, no pueden trabajar, no pueden salir sin la autorización y acompañamiento de un hombre, no pueden acceder a un deporte, no pueden acceder al internet y ni siquiera pueden ser vistas.
De acuerdo con el análisis global, los países que se sitúan en el medio “no presentan muchas brechas de género” si se compara con el resto. Entre estos se destaca la región de Norteamérica y América Latina, así como diversos países de África. Sin embargo, a pesar de que las mujeres están ocupando papeles centrales en la economía y el ámbito político, persisten brechas de género en otros ámbitos.
Más datos relevantes
En el último año, Focus 2030 y Women Deliver realizaron una encuesta a 17,160 personas adultas en 17 países de 5 continentes. El objetivo era medir las diversas opiniones y sus propias experiencias en relación con la igualdad de género.
Entre sus resultados encontraron que el 80% declara que la igualdad de género es un tema importante a nivel personal, y que en general la prioridad ciudadana para mejorar la igualdad de género es poner fin a las violencias de género. Otro hallazgo relevante fue que las mujeres encuestadas soportaron en mayor grado tanto el aumento de las cargas del hogar como un mayor estrés emocional debido a la pandemia de COVID.
Por otro lado, el Banco Mundial cuenta con un Portal de Datos de Género que publica numerosos indicadores relacionados a agricultura, educación, salud, pobreza y desarrollo social. Por ejemplo, las cifras de alfabetización han mejorado significativamente en los últimos 50 años, pasando de 70% de mujeres y niñas alfabetizadas en 1975, a un 93% en 2024. Además, señala que el 34% de las empresas mundiales son propiedad de mujeres.
Sin embargo, el proyecto Social Institutions and Gender Index de la OCDE presentó unos datos y perfiles de países sobre el nivel de discriminación en las leyes, normas y prácticas sociales en 2023. Ahí, se reveló que: el 16% de las mujeres del mundo viven en países donde la violencia doméstica no está ni siquiera tipificada como delito. Y además, el 13% de las niñas del mundo se casan antes de los 18 años. Al menos 1 de cada 5 mujeres ha sufrido violencia sexual antes de cumplir 18 años.
Otro dato global de ONU Mujeres destacó que en todo el mundo un tercio de las mujeres y de las niñas ha sufrido violencia física y/o sexual. Pero solo el 40% de ellas ha buscado ayuda, y solo el 10% ha denunciado a la policía. Además, el 60% de víctimas de feminicidio fueron asesinadas por sus parejas o familiares, eso tan solo en 2025.
De igual manera, el Índice de Normas de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), basado en las respuestas a 7 preguntas de una encuesta realizada en 80 países, ofrece información sobre los prejuicios contra las mujeres en cuatro ámbitos: político, educativo, económico y de integración física. Su edición de 2023 señaló que: no ha habido ninguna mejora en una década en relación a los ámbitos analizados, y casi 9 de cada 10 personas en el mundo fomentan prejuicios sexistas. A eso le sumamos que menos de la mitad de los países del mundo (46%) abordan explícitamente la discriminación de género.
A este ritmo, se necesitarán 123 años para eliminar las desigualdades de género en el mundo, según el Foro Económico Mundial (FEM).
A pesar de los datos brutales mencionados (y los que faltan), el movimiento feminista se enfrenta a grandes oleadas de oposición e incluso se sigue negando que realmente exista una brecha de género, como si las cifras analizadas fueran sacadas por arte de magia. Esta omisión e ignorancia ha provocado que en algunos países se haya logrado eliminar la integración de la “ideología de género” y se hayan avanzado en leyes anti feministas, pese a las graves violaciones de derechos humanos.
Sin embargo, la resistencia feminista sigue incomodando: y no se va a detener.




