Más de 500 millones de personas en todo el mundo utilizan aplicaciones para registrar su ciclo menstrual. Estas herramientas surgen como una alternativa para cerrar la brecha de género en salud y empoderar a las mujeres, recolectando información sobre su propio ciclo menstrual: como ejercicio físico, alimentación, uso de anticonceptivos, nivel hormonal, preferencias sexuales y uso de medicamentos. ¿Pero qué pasaría si toda esta información pudiera convertirse en evidencia en tu contra para criminalizarte?

Si eres una persona menstruante, es altamente probable que uses aplicaciones como Clue, Flo, Glow, P-Tracker, Life, Glow o Maya. Este tipo de aplicaciones facilita a sus usuarias seguir sus ciclos de fertilidad y contribuyen a la toma de decisiones informadas a la hora de usar métodos anticonceptivos.
En teoría, suena maravilloso tener control de tu propio ciclo menstrual con un poco de ayuda de la tecnología. Pero en práctica, puede traer más consecuencias que beneficios, y esto se debe a que: los datos que guardas en las apps de menstruación no son solo tuyos.
Tus datos podrían volverse en tu contra
La mayoría de las apps de menstruación son fáciles de acceder y son gratuitas. ¿Entonces cómo monetizan? Lo hacen a través de la información que sus usuarias le entregan: sus datos personales e información íntima sin mucha transparencia al respecto.
En 2025, un informe del Centro Minderoo para la Tecnología y la Democracia de la Universidad de Cambridge resalta que el modelo de negocio detrás de estas apps se basa en el uso comercial, lo que quiere decir que se dedican a vender datos e información de sus usuarios a terceros con fines de lucro.
Esto ya era de conocimiento público. En 2019, la periodista y activista, Marta Peirano, señaló: “La aplicación más popular en Estados Unidos se llama Flo y le vende datos a Procter & Gamble y a Bayer (P&G). Su rival, Glow, comparte sus datos con laboratorios.” Más adelante, The Wall Street Journal ya había señalado que algunas empresas tecnológicas compartían datos con Facebook con fines publicitarios. Entre ellas, por supuesto, estaba Flo.
Básicamente esta recolección de datos identificaba si las usuarias tenían la regla o si estaban utilizando la app para quedarse embarazadas. Esa misma información permitía conectar a las usuarias con su perfil en Facebook, para así mostrar en sus muros publicidad de compañías que buscan posicionar su marca para “responder necesidades” de una posible futura madre. Sí, utilizan tus propios datos para hacerte comprar cosas que no necesitas.
El valor de estos datos para la publicidad digital es enorme. Investigadores aseguran que la información sobre embarazo puede valer hasta 200 veces más que datos básicos como edad o ubicación. Otros datos, como las fases del ciclo, podrían ser usados para intensificar ciertos tipos de publicidad. Por ejemplo, productos cosméticos.
Pero eso no es todo. Un estudio sobre las apps de salud femenina más populares de 2022 encontró que el 87% de ellas compartían datos de sus usuarias con terceros, el 61% habilitaba rastreo de su ubicación y solo el 52% pedía consentimiento para recopilar su información.
Esta información no solo es usada por empresas, el Gobierno también puede acceder a ella
Bueno, a lo mejor ya sabías que todas las aplicaciones gratuitas utilizan tus datos personales para venderte cosas, Pero ¿el Gobierno qué hace exactamente con esa información? Primero, debes saber que los datos menstruales pueden revelar información compleja sobre una persona o un grupo: desde sus preferencias políticas, hábitos sociales, identidad sexual y de género, problemas de salud mental y opciones reproductivas.
Esto incluye saber quiénes son las personas en riesgo de abortar o que ya han abortado en contextos de prohibición total.
En Reino Unido y Estados Unidos, estos datos ya han sido solicitados en investigaciones judiciales para impedir el acceso al aborto. En el caso de Reino Unido, las fuerzas policiales son las que pueden consultar las aplicaciones de seguimiento y los historiales médicos relacionados con la salud reproductiva de las usuarias de estas aplicaciones. Mientras que en Estados Unidos, tras la revocación del caso Roe vs Wade, departamentos estatales han llegado a monitorear ciclos menstruales de mujeres inmigrantes para bloquear abortos incluso en casos de violación.
Actualmente, hay un número creciente de mujeres investigadas por abortos supuestamente ilegales en Estados Unidos, y la segunda administración Trump está desfinanciando activamente algunos centros de salud reproductiva y sexual, como Planned Parenthood.
Llevar un registro de tu ciclo menstrual es una herramienta poderosa, pero si estos datos caen en manos equivocadas, sus riesgos podrían tener un mayor impacto de lo que pensamos.
Pero si no vivo en Estados Unidos o Reino Unido, ¿de qué forma me afecta?
Tal vez la solución sería recurrir a las diversas alternativas de aplicaciones que no incluyan a Flo o Glow, que son las que más evidencia tienen de vender tus datos. Pero eso no significa que no debamos tener precaución con el resto.
Algunas aplicaciones, aunque no sean originalmente de Estados Unidos, se regulan con leyes de protección de datos de allá. Además, si la cuenta está vinculada con Google o Apple, los datos pueden ser procesados por otros servidores y pueden seguir usando tus datos para publicidad.
En muchos países, el acceso al aborto ya está despenalizado, eal como es el caso de México, al menos en 18 estados. Sin embargo, la situación de Estados Unidos nos demuestra que todo puede cambiar de golpe, por lo que no hay que bajar la guardia.
¿Cómo me puedo proteger?
Ni las apps de menstruación son el problema, ni deberías sentir culpa por confiar en ellas. En lugar de rechazarlas, te animamos a utilizarlas de forma consciente y responsable, pero también llevar un registro en un formato más tradicional, como una libreta, puede ser una gran opción.
La Universidad de Cambridge hace las siguientes recomendaciones:
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- Incentivar la investigación sobre salud menstrual y reproductiva: Para todas, todos y todes, pero en especial para profesionales de la salud, organizaciones con enfoque a la salud menstrual y reproductiva, y representantes del público.
- Aumentar la conciencia pública y combatir la alfabetización digital sobre el seguimiento menstrual: Desde la creación de oportunidades en escuelas o contenido de organizaciones, para que personas de todas las edades conozcan sobre los riesgos de compartir datos de su ciclo menstrual.
- Promover una regulación más estricta de los datos de seguimiento menstrual: Se necesita trabajar para mejorar la protección de los datos, partiendo por el rol de los responsables políticos.
- Acciones más claras y transparentes en las aplicaciones de salud femenina: No solo unas cuantas, todas las empresas deben proporcionar a sus usuarias información clara sobre cómo se utilizan los datos de seguimiento para realizar predicciones.




