10.5 C
Mexico City
miércoles, febrero 4, 2026

La lengua que no escuchamos: deuda histórica y futuro incierto de la Lengua de Señas Mexicana | Hablando de discapacidad por: Ricky Martínez

Te podría interesar

Hablando de discapacidad

La lengua que no escuchamos: deuda histórica y futuro incierto de la Lengua de Señas Mexicana

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) es una de las manifestaciones culturales y lingüísticas más ricas de nuestro país. Es un idioma vivo, lleno de matices, historia y estructura propia. Es la lengua materna de miles de personas sordas y el puente fundamental para que accedan a su derecho humano más básico: la comunicación. Sin embargo, a pesar de su relevancia, la LSM enfrenta una paradoja peligrosa: es indispensable para una comunidad entera, pero sigue tratándose como un accesorio voluntario, informal e improvisado dentro de las políticas públicas y los ámbitos de formación profesional.

Hablar de LSM no es únicamente hablar de inclusión. Es hablar de la lucha por un idioma que, aunque reconocido legalmente desde 2005, continúa relegado a la buena voluntad de instituciones, intérpretes, escuelas y personas que intentan difundirlo sin un sistema estandarizado, sin procesos formativos sólidos y, peor aún, sin supervisión.

 

Una historia de resistencia que la sociedad no ha querido entender

La historia de las lenguas de señas -desde las raíces comunitarias en la época premoderna hasta su consolidación en Francia en el siglo XVIII- siempre ha estado marcada por la resistencia. Cuando Charles-Michel de l’Épée reconoció que las personas sordas ya poseían una lengua propia, desafió una visión que buscaba “corregir” la sordera a través de la oralidad forzada. A partir de ese acto, las lenguas de señas ganaron fuerza en distintos países, transformándose en idiomas completos y profundamente culturales.

La LSM siguió un camino similar. Nació de la práctica comunitaria, se fortaleció en escuelas para sordos desde el siglo XIX y evolucionó hasta convertirse en una lengua vibrante, diversa y transmisora de identidad. Sin embargo, aunque México reconoció oficialmente la LSM como lengua nacional hace dos décadas, ese reconocimiento no se ha traducido en accesibilidad real ni en un sistema de enseñanza profesionalizado.

 

La barrera más silenciosa: pérdida de información y abandono institucional

Las personas sordas viven una pérdida diaria y estructural de información. No es solo que las alertas sonoras no se escuchan; es que las escuelas no garantizan intérpretes, las instituciones públicas no cuentan con personal capacitado, los servicios de salud dependen de la improvisación y los medios de comunicación siguen tratando la accesibilidad como un gesto opcional.

La barrera no es la lengua: somos nosotros.

La falta de intérpretes certificados, la ausencia de estándares en la enseñanza de la LSM y la proliferación de “cursos” y “maestros” sin formación formal profundizan la desigualdad. En nuestro estado y en todo el país abundan talleres y diplomados impartidos por personas que desconocen la lingüística de la LSM, su gramática, su morfología y su carga cultural. No basta con saber señar para enseñar, y no basta con interpretar para interpretar bien.

La comunidad sorda necesita profesionales, no improvisaciones de fin de semana.

 

La deuda educativa: enseñar sin estructura, aprender sin garantías

La enseñanza de la LSM carece, en la práctica, de estandarización nacional. Cada escuela, cada centro y cada instructor define sus propios métodos, niveles y contenidos. No existe un sistema curricular oficial unificado, ni programas validados, ni certificaciones obligatorias.

Esto provoca tres efectos preocupantes:

  1.     Inconsistencias lingüísticas que dificultan la comunicación entre regiones.
  2.     Formación de intérpretes sin preparación lingüística, lo que pone en riesgo la fidelidad del mensaje.
  3.     Desconfianza de la comunidad sorda, que ve cómo su lengua materna se utiliza sin respeto, sin rigor y, a veces, sin ética.

La lengua de señas no es una moda, ni una herramienta para redes sociales, ni un accesorio emocional en eventos escolares. Es un idioma. Y como tal, requiere profesionalización.

 

Diversidad dentro de la comunidad sorda: oralidad, identidades y decisiones informadas

La comunicación en la comunidad sorda no es homogénea. Muchas personas se apoyan en la oralidad -hablar y leer labios-, especialmente quienes perdieron la audición posteriormente o fueron educadas bajo enfoques oralistas. Esta práctica, aunque valiosa para quienes la eligen, ha sido históricamente impuesta, generando presiones sociales y familiares.

A esto se suma el debate sobre el implante coclear. Mientras algunas familias lo ven como una oportunidad, sectores importantes de la comunidad sorda rechazan su uso por considerarlo contrario a su identidad lingüística y cultural. La LSM es su lengua materna: no necesitan ser “corregidos”, necesitan ser respetados.

La clave está en la libertad de elección, informada y sin presiones; pero esa libertad solo existe cuando hay acceso real a la información en la lengua de la persona sorda. Y cuando no hay profesionales formados, esa información no llega.

 

El futuro: profesionalizar para dignificar

Si realmente queremos avanzar en la inclusión, debemos reconocer que la LSM no puede seguir dependiendo de voluntades individuales ni de esfuerzos aislados. Se requiere:

  •       Un sistema nacional de certificación para intérpretes y docentes de LSM.
  •       Un currículo estandarizado, con niveles, contenidos y metodologías claras.
  •       Instituciones educativas que contraten profesionales, no improvisados.
  •       Políticas públicas que garanticen intérpretes en todos los servicios esenciales.
  •       Medios de comunicación que adopten la accesibilidad como obligación, no como ornamento.

La Lengua de Señas Mexicana es patrimonio lingüístico de nuestro país. Es el corazón de una comunidad que ha luchado por ser escuchada sin emitir sonido. Es una lengua viva, poderosa y profundamente humana.

Pero si no se profesionaliza hoy, mañana podría seguir condenada a la informalidad.

La verdadera pregunta no es si la LSM está lista para ser reconocida plenamente.

La pregunta es si nosotros, como sociedad, estamos listos para escucharla de verdad.

RELACIONADOS

Más de 12 mil alumnos registrados en las primeras horas del proceso de Inscripciones Anticipadas en Sonora

De forma organizada, sin contratiempos y con apego a la normatividad, inició este martes el proceso de Inscripciones Anticipadas para el ciclo escolar...

¿La inflación de la pasión?: Esto costará llenar el álbum Panini del Mundial 2026

La cuenta regresiva para el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá no solo se vive en los estadios, sino en los quioscos de revistas. Para...

Puente entre el Cerro de la Silla y el Mar del Norte: Rayados y Dundee FC estrechan lazos

En un fútbol globalizado donde la formación de talento ya no conoce fronteras, el Club de Futbol Monterrey ha vuelto a dar un golpe de autoridad...

Obed Vargas: Del frío de Alaska al corazón del Metropolitano

En el cierre de un mercado invernal frenético, el Atlético de Madrid ha dado un golpe de autoridad con una visión estratégica a largo plazo. No...

Mantienen descuentos por pronto pago en revalidación vehicular 2026 en Sonora

La Secretaría de Hacienda del Gobierno de Sonora informó que durante el mes de febrero continúan vigentes los incentivos por el pronto pago...

Archivos de Epstein: nuevos documentos revelan vínculos con poderosos nombres mexicanos

Una nueva tanda de documentos publicados el día viernes 30 de enero, relacionados con la investigación del fallecimiento del agresor sexual Jeffrey Epstein, contiene referencias...
- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Recientes en LJA.MX

Más de 12 mil alumnos registrados en las primeras horas del proceso de Inscripciones Anticipadas en Sonora

De forma organizada, sin contratiempos y con apego a la normatividad, inició este martes el proceso de Inscripciones...
- Advertisement -spot_img

MÁS INFORMACIÓN EN LJA.MX

- Advertisement -spot_img