- Razones económicas de peso tiene México para que su estrategia comercial de 2026 se adapte a los condicionamientos que se han puesto de cara a la renegociación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo objetivo para el vecino país del norte y principal socio comercial tiene que ver con el freno a China como principal potencia comercial a nivel mundial.
Este análisis se ventila en el número 24 del Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios ITESO (ENI), en el cual se toca el tema de la miscelánea fiscal 2026, que introduce ajustes relevantes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), así como mayores retenciones a plataformas digitales y la modificación de aranceles a mil 463 fracciones arancelarias de importaciones provenientes de países sin tratado con tasas que oscilan de 5 a 50 por ciento.
“Estos nuevos aranceles tienen una señal clara de que México se va a alinear con Estados Unidos. Lo relativo a los aranceles a países sin tratado básicamente se refiere a Asia, con los cuales tenemos un equivalente de importaciones de 44 por ciento. Y solamente China representa la mitad de esas importaciones y no tiene acuerdo de libre comercio con México”, explica Mireya Pasillas, académica de la ENI y responsable editorial del boletín.
La académica destaca que Estados Unidos ve a China como su principal rival en materia económica, no solamente política. Hay estimaciones de que en esta década o a principios de la siguiente, la economía china podría rebasar a la norteamericana en tamaño y en Producto Interno Bruto (PIB).
Esta situación representa un riesgo para la hegemonía mundial estadounidense, por lo que la administración de Donald Trump busca frenar a sus rivales y para ello exige a México que tome distancia del gigante asiático. Estos cambios reflejan un alineamiento en el contexto de la revisión del T-MEC, que es vital para México al ser Estados Unidos su principal destino exportador.
“Esta reforma a los aranceles a países que no tienen tratado con México se considera una parte de ese alineamiento que México está teniendo y quiere mandar la señal a Estados Unidos de que piensa hacer algo. El 2026 va a ser un año de mayor incertidumbre por todas las cuestiones geopolíticas, pero también con los cambios fiscales y la miscelánea que ya entró en vigor el primero de enero, pues va a afectar tanto a los consumidores como a las empresas en general”, menciona Pasillas.
Publicados el 29 de diciembre pasado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), estos cambios son a mil 463 fracciones arancelarias, con incrementos diferenciados de entre cinco y 50 por ciento. “Básicamente donde se están dando estos cambios en las fracciones arancelarias es en plásticos, en manufacturas de cuero, productos de cuidado personal y limpieza”, señala Pasillas.
“Tenemos también principalmente en textiles y calzado, y uno de los argumentos de estos nuevos aranceles a países sin tratado es que se quiere proteger esas industrias aquí en México. Tenemos impuestos de aranceles en juguetes del 30 por ciento y en metales van desde el cinco hasta el 50 por ciento”, añade.
Lo anterior se espera que se convierta en una presión, tanto a los consumidores de productos finales como a empresas en México. Ello tendrá, a su vez, implicaciones en la generación de empleos.
Otro de los cambios fiscales importantes para 2026 es el incremento de 83.62 por ciento en la cuota que se paga por bebidas azucaradas, pues pasó de 1.65 pesos a 3.08 pesos por litro. En el caso de otras bebidas no azucaradas, pero que tienen edulcorantes, hubo una imposición del IEPS de 1.5 pesos por litro.
En el IEPS hay también una tasa de impuesto nueva de 200 por ciento al tabaco y de 32 por al tabaco labrado enteramente a mano, así como una cuota adicional por la importación por cigarro, que se quedó en 0.85 pesos por cigarro. Este hecho representa un crecimiento de 20 centavos con respecto a 2025. En juegos de apuestas hay un crecimiento de 50 por ciento, mientras que en las gasolinas el aumento del IEPS fue solamente inflacionario, de 3.79 por ciento.
Además hay cambios en las retenciones del ISR a los servicios que se prestan por medio de plataformas digitales, de uno a 2.5 por ciento, mientras que las personas morales que venden a través de plataformas -como Mercado Libre o Amazon- también tienen un aumento de cuatro por ciento.
El documento considera que si bien estas medidas fortalecen la recaudación y la fiscalización, también generan presiones inflacionarias, distorsiones en precios energéticos y mayores costos para sectores intensivos en insumos importados.




