Un video de Adriana Marín, encargada de comunicación digital de Morena en la Cámara de Diputados de la CDMX, se viralizó en redes sociales luego de que afirmara que el narcotráfico es uno de los principales empleadores en México, cuestionando cómo se podrían erradicar estos grupos sin afectar los empleos que generan.
Adriana participó como panelista en un programa de televisión llamado “Razonados”, del diario La Razón, por lo que sus declaraciones han sido aún más delicadas al haberse realizado en un medio de comunicación al que tiene acceso todo tipo de público.

El narcotráfico es una de las mayores fuentes de empleo en México, según Adriana Marín
Durante la conversación sobre el llamado “pacto de narco”, en la cual también se encontraban presentes otros dos jóvenes en el panel, Adriana señaló que el narcotráfico es uno de los mayores generadores de empleo a nivel nacional. Además, añadió que el crimen organizado recluta entre 160 mil y 185 mil personas, sin contar a las otras 350 personas que, según dijo, reclutan por semana para cubrir a quienes son detenidos o asesinados.

Cuando uno de los panelistas la cuestionó sobre si el crimen organizado debía continuar porque el gobierno no puede generar ese número de empleos, ella respondió que no era a lo que se refería, aclarando que sus palabras únicamente señalaban que, derivado de estas cifras, resulta más complejo atender la situación del narco. Insistió en que su postura no es justificar al crimen organizado, sino describir el contexto social en el que se desarrolla.
¿Qué tan ciertas son estas declaraciones por parte de la militante de Morena?
Una investigación publicada por la revista Science calcula que el crimen organizado cuenta con aproximadamente 175 mil integrantes, una cifra mayor que la de empresas como Oxxo o incluso Pemex. El estudio menciona que el narcotráfico sería el quinto empleador de México, con entre 160 mil y 185 mil personas, concluyendo que la única manera de debilitar a estas organizaciones es evitando el reclutamiento de nuevos miembros.

Por su parte, la directora de la agencia antidrogas estadounidense, Anne Milgram, declaró ante el Congreso en julio de 2023 que las dos organizaciones criminales más poderosas de México, como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, contaban con casi 45 mil miembros cada una, entre asociados, facilitadores e intermediarios en más de 100 países. En su momento, el expresidente Andrés Manuel López Obrador se burló públicamente de estas cifras.

Cabe mencionar que la estimación de las 175 mil personas, realizada por el estudio del Complexity Science Hub de Viena, incluye tanto a integrantes de tiempo completo como a quienes solo son llamados de manera ocasional. Así lo señaló Prieto Curiel, quien añadió que entre los reclutados hay campesinos que cultivan amapola, vigilantes armados de laboratorios de metanfetamina y fentanilo, así como capos que dirigen redes criminales a nivel mundial.
Aunque las cifras existen, las declaraciones públicas de Adriana Marín resultan peligrosas e irresponsables
Si bien las declaraciones de Adriana Marín están sustentadas en datos reales de investigaciones académicas, la forma y el contexto en el que fueron presentadas son verdaderamente preocupantes. México atraviesa una grave crisis de inseguridad, con miles de personas desaparecidas cada año, muchas de ellas vinculadas a reclutamiento forzado por parte del crimen organizado o asesinadas por negarse a cumplir órdenes.

Organizaciones civiles como “Reinserta” estiman que hasta 250 mil niñas, niños y adolescentes son reclutados en el país, principalmente en contextos de pobreza, violencia y abandono institucional. En algunos casos, incluso las propias familias los entregan a cambio de dinero, una práctica que se da con mayor frecuencia en regiones donde el crimen organizado opera sin vigilancia efectiva del Estado.

El narcotráfico no es una empresa ni debe ser visto como una fuente legítima de empleo. Se trata de una organización criminal cuya normalización, a través de discursos públicos como este, solo profundiza la violencia y la impunidad. Pertenecer a estos grupos no es un trabajo ni una opción de vida digna, sino una actividad ilegal que cobra miles de vidas y destruye comunidades enteras.




