En México, 278 personas entre 0 y 17 años fueron identificadas como víctimas de trata de personas en tan solo 2025. Diversos análisis y estudios coinciden que los eventos deportivos internacionales, entre ellos la Copa Mundial, suelen estar asociados con un aumento en los reportes de violencia familiar, mayores riesgos de explotación sexual infantil y violencia contra niños, niñas y adolescentes. ¿Qué tan preparadas están las autoridades para proteger las infancias? Te contamos.
Mientras la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), aficionados del fútbol y países como Canadá, Estados Unidos y México se preparan para la Copa Mundial 2026, diversas organizaciones como Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Human Rights Watch y UNICEF advierten sobre un posible aumento de casos de explotación y violencia, ligado a la trata de personas, explotación sexual, trabajo infantil, turismo sexual infantil y desplazamiento familiar.
Según la Comisión de Turismo y la ONU, México es el segundo destino a nivel mundial para la explotación sexual infantil en el contexto del turismo, solo por debajo de Tailandia. Eso, sin contar el reclutamiento forzado, que hasta la fecha no se encuentra tipificado, a pesar de que los casos relacionados con grupos criminales han tenido un incremento de 20.6% de 2023 a 2024.
La Ciudad de México, siendo una de las sedes principales, representa un peligro para las infancias. Según datos de REDIM los estados con mayor incidencia en trata de personas y reclutamiento forzado son Quintana Roo, Estado de México y Chihuahua. Mientras que Chiapas, Guerrero y Guanajuato mostraron un incremento porcentual.
De acuerdo con un informe de la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami en colaboración con el Centro para el Deporte y los Derechos Humanos, ‘Keeping the Game Safe’, señala que este tipo de eventos deportivos atraen a personas que buscan explotar a niñas y niños en situación de vulnerabilidad, a través de la trata de personas.
Además, el personal de seguridad suele encontrarse sobrecargado, los recursos locales suelen centrarse en la logística del evento y surgen más dificultades al momento de buscar ayuda o denunciar. Como resultado, se incrementa la exposición a daños, la falta de supervisión y desprotección de las infancias.
En 2018, cuando la FIFA otorgó la sede a Estados Unidos, Canadá y México, entre los acuerdos venía contemplado crear una Estrategia de Derechos Humanos. Los objetivos eran claros: desarrollar e implementar protocolos de salvaguarda de la niñez, abordar peligros para las infancias y la coordinación entre 16 ciudades de los 3 países. Sin embargo, la asociación ignoró el acuerdo y actualmente no hay ninguna política integral que contemple la protección de los derechos de las infancias.
¿Qué otras medidas se han tomado?
Sin embargo, no todas son malas noticias. A la par, han surgido iniciativas por diversas organizaciones:
- El Consejo Ciudadano para la Seguridad, UNICEF, Justicia de la Ciudad de México y la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) anunciaron en diciembre una alianza nacional para prevenir la violencia, el abuso y la explotación sexual infantil en entornos turísticos, comunitarios y digitales.
- Fortalecimiento de la Línea y Chat Nacional Contra la Trata: 800 55 33 000, a cargo de un equipo de especialistas las 24 horas del día.
- El Congreso aprobó reformas a la Ley General de Turismo, modificando los artículos donde se menciona que los turistas deberán acreditar su parentesco con los menores mediante documentos oficiales al acceder a servicios turísticos, como hoteles. De no contar con los documentos, se notificará a las autoridades correspondientes por la posible comisión de un delito.
- Acceso a materiales educativos y apoyo psicológico para víctimas potenciales.
- Capacitación obligatoria al personal hotelero para identificar indicadores de riesgo.
- La implementación de la Tarjeta Azul, una herramienta diseñada para que niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo puedan solicitar ayuda de manera discreta dentro de hoteles, restaurantes o espacios turísticos.
En un contexto de violencia, celebrar una Copa Mundial puede convertirse en un puente para encubrir toda una red de explotación. Es importante contemplar el impacto que tiene sobre los más vulnerables, y demostrar que sí existe voluntad de las autoridades para detener el problema.




