Convicciones
La presidenta y su ataque sistemático a la libertad de expresión
En noviembre pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en la convención 2025, de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), pronunció un amplio discurso en el que sostuvo que en su gobierno no se reprime, no se censura y no se limita la libertad de expresión.
De manera textual dijo: “Desde el gobierno de México lo decimos con claridad: no reprimimos, no censuramos, no limitamos nunca la libertad de expresión, creemos y confiamos en ella, por el contrario, la defendemos porque entendemos que sin libertad no hay democracia y sin democracia no hay justicia. La libertad no se defiende cerrando espacios sino abriéndolos”.
La realidad de todos los días, como en otros temas, señala una radical contradicción entre el discurso de la presidenta y la manera como ella y su gobierno actúan. Un ejemplo, entre otros muchos, en noviembre pasado, el periódico Reforma, un día después de haber publicado una nota sobre la seguridad del entorno de la presidenta, que molestó a Palacio, recibió una imprevista y extraordinaria inspección de la Secretaría de Trabajo, para revisar “probables incumplimientos a las normas de trabajo”.
Las comparecencias mañaneras, la presidenta las utiliza para criticar, incluso insultar, a los medios, que realizan un periodismo libre y crítico, precisamente ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Uno, entre otros ejemplos, es cuando criticó e insultó a El Universal, por su portada con los rostros de las personas fallecidas en el accidente del tren Interoceánico, que diseñó siguiendo protocolos internacionales de prensa que indican que las víctimas siempre deben de ser destacadas para señalar lo que se perdió por un asesinato, una tragedia, un error o falla.
En lo que va del mandato de la presidenta, la organización Artículo 19 ha documentado, con nombre y apellido, los casos de decenas de periodistas que han sido víctimas de censura y acoso judicial por sus críticas a funcionarios, gobernadores y legisladores ligados a Morena, el partido de la titular del Ejecutivo Federal. Las y los políticos morenistas arremeten contra los periodistas a quienes acusan, entre otras cosas, de daño moral y violencia política de género.
Artículo 19 señala que de parte de la presidenta “las conferencias mañaneras han sido el principal escenario para la deslegitimación de la prensa”, de manera particular “la sección “El detector de mentiras”, que mantiene la lógica de desacreditar el trabajo periodístico reproduciendo la estrategia de su predecesor”.
La organización, demuestra, con datos duros, que “cada 12 o 14 horas se agrede a la prensa. Además, es el país en donde más se embaten periodistas sin una guerra declarada, y ahora con esta andanada de acciones judiciales se están escalando todas las estrategias de censura desde el poder. Entonces, no es verdad de que aquí no se censura a nadie”.
La periodista Rubí Soriano, denunciada por una diputada de Morena, dice no debe de olvidarse, que le han “quitado los micrófonos” a más de 35 analistas y comentaristas de radio y televisión que mantenían, en estos medios, una actitud crítica frente al gobierno” y subraya que “tenemos un gran reto ciudadano para emprender la defensa real de derechos en torno al ejercicio de la libertad de expresión (…)” y es hora de “alzar la voz y ventilar lo que hoy se está haciendo contra libertad de expresión en México”.
@RubenAguilar




