Mayda Navarro es una figura emblemática en la historia del deporte mexicano invernal. Nacida el 22 de agosto de 1975 en Cuernavaca, Morelos, se convirtió en la segunda mujer mexicana en competir en patinaje artístico sobre hielo en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Su participación en Albertville 1992 consolidó el camino abierto por Diana Encinas Evans cuatro años antes, demostrando que México podía tener presencia en una disciplina dominada por naciones con tradición en climas fríos.
Orígenes y formación en el patinaje artístico
Originaria de Morelos, una entidad con clima cálido y sin tradición natural en deportes sobre hielo, Mayda Navarro creció en un contexto donde el patinaje artístico era incipiente en México. Al igual que su predecesora, Diana Encinas, probablemente entrenó en pistas artificiales de la Ciudad de México o en el extranjero, ya que el país contaba con instalaciones limitadas en esa época. El patinaje sobre hielo en México había ganado algo de impulso desde los años 80, gracias a la participación inicial en Calgary 1988, pero seguía siendo un deporte de élite con pocos recursos.
Navarro debutó internacionalmente en un momento clave, los Juegos Olímpicos de Albertville 1992, representando una oportunidad histórica para México, que envió su delegación más numerosa hasta entonces en unos Juegos de Invierno, con 21 atletas. Entre ellas destacaron Mayda en patinaje artístico y Verónica Ampudia en esquí alpino.
Participación en los Juegos Olímpicos de Albertville 1992
Con 16 años de edad, Mayda Navarro representó a México en la prueba de singles femenino de patinaje artístico individual. Los Juegos de Albertville, celebrados en Francia del 8 al 23 de febrero de 1992, fueron los primeros en formato moderno con sedes dispersas en los Alpes franceses.
La competencia femenina incluyó figuras obligatorias (eliminadas en ediciones posteriores), programa corto y programa libre. Navarro no avanzó a las fases finales, terminando en el puesto 29 de 31 participantes en la ronda preliminar. Según los registros oficiales:
- No clasificó para el programa libre completo.
- Su desempeño fue aceptable considerando las limitaciones de entrenamiento y el alto nivel de la competencia.
Compartió la pista con leyendas del patinaje como la francesa, Surya Bonaly (quinta), la japonesa, Midori Ito (medalla de plata), la estadounidense, Kristi Yamaguchi (oro) y Nancy Kerrigan. La victoria de Yamaguchi marcó un hito para Estados Unidos, mientras que Navarro representaba el esfuerzo de naciones emergentes.
México también tuvo a Ricardo Olavarrieta en la rama masculina (puesto 30), repitiendo su participación de Calgary 1988. La delegación mexicana incluyó disciplinas como bobsleigh, esquí alpino y de fondo, pero el patinaje artístico fue uno de los más visibles por su carácter artístico y mediático.
Carrera posterior y desafíos
Tras Albertville, Mayda Navarro participó en los Campeonatos Mundiales de 1993, donde no clasificó para la final (DNQ). No hay registros de participaciones olímpicas adicionales ni en ediciones posteriores como Lillehammer 1994. Su carrera competitiva parece haber sido breve, centrada en esa ventana olímpica de 1992, lo que la convierte en una participación única y de debut-despedida en el máximo escenario invernal.

Al igual que muchas atletas de países no tradicionales en deportes de invierno, enfrentó barreras como la falta de infraestructura, financiamiento y exposición. Sin embargo, su presencia ayudó a normalizar la participación mexicana en patinaje artístico, pavimentando el terreno para figuras posteriores como Donovan Carrillo (Pekín 2022 y Milano-Cortina 2026).
Legado como pionera mexicana
Mayda Navarro ingresó a la lista de pioneras del patinaje artístico invernal mexicano junto a Diana Encinas Evans (Calgary 1988). Juntas, son las únicas dos mujeres mexicanas que han competido en esta disciplina en Juegos Olímpicos hasta la fecha (sin contar ramas mixtas o posteriores). Su actuación en el puesto 29 es considerada la mejor colocación histórica de una mexicana en patinaje artístico olímpico, según reseñas del Comité Olímpico Mexicano y medios especializados.
En retrospectiva, Navarro simboliza perseverancia y representación, una joven de Morelos compitiendo entre las mejores del mundo, en un deporte que requiere años de entrenamiento intensivo sobre hielo.
Hoy, con el avance del patinaje mexicano, ejemplificado por Donovan Carrillo, el nombre de Mayda Navarro permanece como recordatorio de que los sueños invernales pueden nacer en tierras tropicales. Su participación en Albertville 1992 no solo fue un hito numérico; fue una afirmación de que México tiene lugar en el hielo olímpico.




