Hablando de artes visuales: Sobre concursos y jurados
A quien le haga daño: que no lo pruebe o no se lo coma
En muchas ocasiones escuchamos el comentario de que un concurso es una competencia en la que quienes aceptan y pueden participar están de acuerdo en sujetarse a las reglas que se establezcan. Ocurre como en muchos otros ámbitos, donde encontramos cláusulas o puntos coincidentes que conforman estos documentos. Por mencionar algunos ejemplos: el tema y la técnica son libres, el veredicto del jurado es inapelable, cualquier caso no previsto en la presente convocatoria será resuelto a criterio de los organizadores y del jurado o de las instituciones convocantes, entre otros tantos.
Cabe señalar, como ya lo he dicho en anteriores ocasiones, que no siempre lo premiado por una comisión es lo mejor y lo rechazado lo peor, ya que el juicio de un jurado a otro es distinto, relativo y subjetivo a la vez. Cuando se realiza una valoración estética bien fundamentada no debería existir desacuerdo, pero en la práctica no siempre sucede así. Coincidir, ponerse de acuerdo o estar en concordancia para otorgar el premio a una sola obra, así como en la preselección de la que surgirá, resulta complicado y difícil.
Si se entiende y se da sentido a lo que es un concurso, podríamos suponer que no deberían generarse controversias entre las partes, ya sean participantes, jurados o el público espectador en general, en relación con las distintas acciones y decisiones de quienes determinan qué obras cumplen con los criterios establecidos. Dichos criterios recaen en personas que fungen como jurados y que, en teoría, cuentan con una reconocida trayectoria en el campo o área que se va a evaluar. En este sentido, es importante destacar y comprender cuál es la dinámica de un concurso, así como su objetivo.
En las convocatorias que se abren a lo largo y ancho del país o incluso en el extranjero, siempre surgen juicios u opiniones distintas a los resultados que se emiten. Esto, más que algo negativo, es un síntoma natural y hasta favorable, propio de la condición humana, como respuesta contraria a las acciones o a los hechos con los que no se está de acuerdo. No desconozco que existan situaciones controversiales entre las partes involucradas, derivadas de diversos aspectos que no siempre están bien fundamentados, pero que al final no demeritan el trabajo realizado, sea bueno o malo, ni de los participantes ni del jurado. Ese trabajo, con el tiempo, podrá ser apreciado, valorado u opinado por un público interesado. Esto es un concurso y, en consecuencia, lo que se genera a su alrededor no debería alterar ni modificar los resultados. A quien no le guste, que no lo pruebe; que solo lo vea.
Recientemente fungí como jurado de la Bienal Pérez Romo, a través de una invitación por parte de autoridades de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, la cual agradezco, para realizar, junto con otros dos colegas, la encomienda de la selección y premiación de esta importante bienal. Se trata de un concurso nacional que busca promover la creación y producción artística pictórica en todo México.
Se recibieron 411 fotografías digitales de obras de participantes provenientes de 20 estados de la República, las cuales cumplieron y se ajustaron a las bases de la convocatoria. De este proceso resultó una selección final de 42 obras, después de un análisis concienzudo de los trabajos en su forma física. Se trata de una selección variada y de buen nivel en lo general, conformada por jóvenes artistas emergentes y por creadores con trayectoria. Al final, el premio de adquisición fue otorgado a la obra titulada “No se puede sentir con el corazón de un muerto”, del pintor y artista plástico Ángel Saúl Melgoza Ramírez, originario de Guadalajara, Jalisco. Asimismo, el jurado otorgó tres menciones honoríficas a obras que sobresalen del total que conforma la exposición de la Bienal de Artes Plásticas 2025 “Dr. Alfonso Pérez Romo”, convocada por la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, próxima a inaugurarse el 5 de febrero de 2026 en el vestíbulo de la Infoteca Universitaria.
Comparto algunas imágenes de obra de artistas locales que fueron seleccionados y que forman parte de la exposición de esta bienal.
Me congratulo por la invitación y reconozco la importancia y proyección de esta convocatoria dentro del ámbito nacional, que demuestra su interés por apoyar y promover el arte como un vínculo de comunicación entre la comunidad universitaria y la sociedad en general. Enhorabuena y larga vida a la Bienal.




